domingo, 12 de abril de 2026

 DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA




Este domingo de la DIVINA MISERICORDIA, dentro de la Octava de Pascua, ha de ser para nosotros una mirada al Sagrado Corazón de Jesús, pero con una idea, un propósito: hacer de él nuestro refugio en la enfermedad, en la adversidad, en la tristeza, en el momento de nuestro tiempo, nuestra historia, en todo momento.

Padre eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma, la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.

Por tu dolorosa pasión, ten misericordia de mí y del mundo entero.

Oh Sangre y agua, que brotaste del corazón traspasado de Nuestro Señor Jesucristo, como un manantial de Misericordia para nosotros. En ti confiamos.

Yo necesito de su misericordia infinita, tu también, nuestra familia y amigos, nuestros vecinos, aquellos que conocemos y los desconocidos. Nuestro mundo en guerra, TODOS.

Que la vida sea ya una oración, en unidad con el Señor, caminando en hermandad, con el corazón ardiente, como los jóvenes de Emaús, cuando caminaron con Jesús, sin saber que era él, como los Apóstoles reunidos y encerrados en el Cenáculo por miedo a los judíos, como Tomás con su incredulidad pero que cuando puede ver y palpar dice: Señor mío y Dios Mío.

Y sobre todo, confiados, contentos, felices, por ser de los dichosos, los bienaventurados que en nuestro tiempo, creen sin haber visto.

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