domingo, 31 de mayo de 2026

 29 de MAYO: SAN PABLO VI.



Ayer celebramos la memoria de San Pablo VI. Yo celebré la Misa en su honor, en el recuerdo de un buen hombre, nació como niño enfermizo que le acompañó toda su vida, este estado enfermizo en su juventud le llevó por el camino de la contemplación, la lectura, el estudio. 
Este espíritu de estudio hizo de él un niño, un joven amante de la  contemplación, una vez en el Seminario destacó como estudioso, amante de la sabiduría, un joven de entrega, amante del estudio, amante de la contemplación.

De sacerdote estuvo casi siempre al servicio de la diplomacia vaticana. Por eso, sorprendió mucho cuando el Papa Pío XII lo nombró Arzobispo de Milán, una diócesis de las más complicadas, grande y difícil de la cristiandad, pero el Papa no le nombró cardenal, como era común en quienes eran Arzobispos allí.  Fue el gran papa y santo de la Iglesia San Juan XXIII quien en el primer Consistorio le nombra Cardenal, junto a un amplio abanico de Cardenales no italianos, de toda raza, 

De una vida atormentada por las situaciones complicadas fuera de la Iglesia y lo más terrible dentro de la Iglesia, con tantos teólogos descontentos con él, de un lado y del otro, si semblante de sufrimiento impresionaba. Sería difícil de soportar la cruz que cargó de no ser por ese espíritu de santidad que animó su vida en todas sus etapas.

Gracias a Dios, hoy, pasados los años de su vida pastoral y su Pontificado, figura como Santo que alumbra con sus escritos, y nos cubre con su intercesión.

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