SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO, UNA RESPUESTA A QUIENES SE CUESTIONAN TANTAS INCERTIDUMBRES EN AMÉRICA, DESDE LA LLEGADA DE LOS ESPAÑOLES.
En muchos de sus discursos, la presidenta actual de México, habla de las atrocidades de los españoles en la conquista, y reitera la necesidad de que España pida perdón. No voy a entrar en ese tema, pero la vida de este santo dice mucho a favor y en contra de esto, o de lo dejado dicho por la falsedad de los que políticamente fueron contrarios a España, dolidos por el espíritu de una España valiente que se entrega a los mares en busca de lo que Dios tenga dispuesto mostrar.
Como en toda conquista, en esta historia hay mucho de luz y oscuridad, de luces y sombras, de bueno y de malo, o muy malo, o más que malo, cruel, avaricioso, racista, y todo lo malo que se quiera añadir.
Pero este Santo nos muestra y demuestra que no era el espíritu de España esta crueldad, por eso, y solamente por eso el Rey de España y las Américas, preocupado por las noticias que llegaban a palacio sobre el Virreinato del Perú, prácticamente media América, quiere poner solución, y hacerlo desde España, pues ve que los dirigentes políticos y muchos de los religiosos están profundamente corrompidos.
Por eso se fija en un joven estudioso, laico, con corazón de santidad y de grandeza, grandeza por su humildad, un joven formado en las Universidades de Salamanca y Valladolid, profesor de Derecho, y que en un solo día recibió todos los ministerios de la época con las ordenaciones de diácono, presbítero y obispo.
Vio y condenó los abusos y la arrogancia de los españoles, vio y corrigió el abandono del pueblo primario o indígena, entregando sus años y su vida principalmente a ellos. Se escandalizó profundamente de que religiosos y sacerdotes (no todos) predicaran a los pueblos indígenas en castellano, y él para ser ejemplo del nuevo clero que surgía con su ímpetu y espíritu, estudió las lenguas indígenas y se acercó en un dialogo constante a los que antes estaban abandonados, política y espiritualmente.
Recorrió a píe o mula todo el inmenso territorio de su diócesis, dialogó en las lenguas originarias y llegó a aprender otras más pequeñas, con asombrosa facilidad, acogió a todos, sembró un "ESPÏRITU que floreció con tanta fuerza que fue creciendo, donde antes había abandono y frialdad, la santidad, desde el pueblo y los claustros, cambiando corazones y hermanando pueblos.
Ciertamente los que conquistan destruyen y aplastan, de eso lo sabemos nosotros, españoles, tantas veces conquistados, y eso no es discutible en América, Asia y otros lugares donde llegamos. Pero también es cierto que el "espíritu" de estas conquista no estaba en la plata o el oro, sino, para muchos, en crear ciencia y fomentar la fe. Prueba de esto es la construcción de universidades, hospitales, iglesias, todo grandioso para una España nueva que crecía más allá del mar.
Los Pueblos de América y España han de fomentar, desde los valores del lenguaje, la hispanidad, las distintas razas, un nuevo estilo de convivencia que siga floreciendo y uniéndonos más cada vez, no anclados en un pasado, con una nueva perspectiva, una unión más fraterna entre todos, pero también comenzando desde la misma América. Las divisiones, las fronteras, las separaciones, no hacen más que aniquilar el valor de la unidad. Una América más unida sería una potencia a nivel global, yo, que he vivido 22 años en América, en Puerto Rico, que he sentido esas divisiones, que conozco de muchas estancias en México, en Guatemala, Costa Rica, Colombia, y tantas islas del Caribe, como Cuba y República Dominicana y muchas de las Islas menores, tengo suficiente conocimiento para poder opinar sobre lo que es ya en su grandiosidad y lo que pudiera ser en su unidad.
Confío que el espíritu de este gran Santo y de tantos otros que formaron parte de este Nuevo Mundo desde este lado del mundo sirva para alcanzar unidad, progreso, paz y armonía para los pueblos, y más comprensión de los pueblos primarios, centro de una cultura que ha demostrado ser grandiosa, incluso, en muchos casos inalcanzable para las culturas actuales en los pueblos del antiguo mundo a pesar del progreso y conocimientos actuales.
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