jueves, 21 de septiembre de 2017

LOS DOS BANQUETES DE SAN MATEO






Hoy celebramos la fiesta de San Mateo, el rico publicano que quedó maravillado de la inmensa pobreza de Jesús y decide invitarlo a un banquete en su casa para conocer al Maestro. En este banquete no solamente se convierte Mateo al Señor, se convierten cantidad de pecadores y publicanos que al ver el ejemplo de la conversión de Mateo les arrastra a ellos también a buscar al Señor y seguir sus pasos de paz, amor, comprensión y misericordia.

El segundo banquete es el interno, según nos dice el Apocalipsis: “Mira que estoy a la puerta y llamo, si quieres entraré en tu casa y comeremos juntos”. Mateo después de este primer encuentro con el Señor ya abrió la puerta de su corazón para que el señor habitara de continuo su corazón. Su vida ya quedó ligada hasta la eternidad con el Maestro.


Que nosotros sepamos renunciar a tantas cosas materiales que no nos aportan nada espiritual y abramos nuestro corazón, como San Mateo, para que el Señor sea el invitado a compartir nuestra vida con él y así logremos la felicidad verdadera.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A:

Terremoto en México




“EL SEÑOR NOS PAGARÁ SEGÚN NUESTRO ESFUERZO AL ATARDECER DE LA VIDA

Isaías en la primera lectura nos llama a volver nuestro corazón a Dios, está ahí, está cerca y hemos de caminar para encontrarnos con él. La experiencia de la vida nos dirá una y mil veces que aunque andemos despistados respecto al Señor el se manifiesta, se acerca a nosotros, se hace el encontradizo, pues esos planes de Dios no son otros de que nos demos cuenta de una vez que por muy “lejos” que veamos el cielo él se abaja a nosotros para mostrarnos si compasión pues es un Dios misericordioso.

En la carta de Pablo a los FILIPENSES, nos muestra esta incógnita sobre lo que quiere con su vida. Ojala cada uno de nosotros pudiéramos tener claro que si partimos ya de este mundo vamos a estar por siempre con Cristo en su gloria, o incluso que pidiéramos al Señor que prolongue más los años de nuestra existencia en este mundo pues nos sentimos necesarios para la vida y salvación del prójimo.

Pero hemos de ser prácticos, en la vida y en la muerte somos del Señor, así que bien aquí o bien en la gloria de Dios anhelamos o debemos anhelar estar con el Señor.

El Evangelio de Mateo nos narra la parábola del jornalero que contrata trabajadores para su campo a distintas horas del día y al final para a todos lo mismo indignando esta actitud a aquellos que habían trabajado más horas en la jornada. Ante esta parábola lo que sí tenemos que tener claro es que el Señor siempre para al atardecer. Por eso nuestra vida tiene que ser una constante preparación para ese atardecer, para estar trabajando, que no nos sorprenda ociosos, y mucho menos envidiosos, pensando que si llevamos toda la vida siendo cristianos tenemos más derechos o más recompensa que aquellos que se unieron a él a última hora.

Pidamos al Señor que al atardecer de nuestra vida seamos juzgados por haber vivido una existencia  plena de amor, compasión y misericordia para con nuestros hermanos. Nada peor para el cristiano de a píe que sentirse superior, prepotente, imprescindible, para Dios todos somos igual pues él nos ama a todos con su corazón misericordioso y perdona siempre, la cuestión es si el hombre prepotente puede acercarse al perdón de Dios, no por cuestiones de Dios que siempre está dispuesto a perdonar y sí más bien por razón de prepotencia que hace al hombre orgulloso pensar que lo puede alcanzar todo y llegar a lo más alto sin necesidad de Dios. Cuidemos nuestra humildad, nos es muy necesaria para llegar al Señor.

Que paséis un feliz Domingo día del Señor y que en vuestras oraciones no os olvidéis en estos días del sufrimiento en América, por los terremotos en México, los huracanes repetidos por todo Centro América y el Caribe. Que nuestra oración, desde la distancia, sea solidaria con los que sufren estas desgracias naturales. Que pensemos que con todo esto ya hay bastante sufrimiento en nuestro mundo para que venga el hombre con su odio, su maldad y su pecado a crear guerras, terrorismo y daño en el corazón de las personas que quieren una vida tranquila y pacífica.



jueves, 7 de septiembre de 2017

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A.



“Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.


Según la primera lectura de este domingo, el profeta Ezequiel nos recuerda que somos atalaya, no estamos en la vida por un accidente de la naturaleza,  hemos sido “pensados” por Dios y él nos ha traído a este mundo con un propósito, una misión. Dentro de este propósito de Dios no es el mirarnos a nosotros mismos, el buscar nuestra salvación, nuestra felicidad, seremos salvados, seremos felices en la medida que miremos a los demás con entrañas de amor, de misericordia, cuando nos preocupemos por la salvación de todos, sin rechazar a nadie, sin excluir, sin tener “mi parcela” de la que me preocupo o por la que lucho descartando a las otras parcelas.

En la Carta de San Pablo a los Romanos el Apóstol nos habla del amor, que es el ceñidor de todo, pues quien ama no peca, pues el amor vence al pecado, vence al egoísmo y vece a todo mal, ya lo decía con otras palabras pero muy parecidas San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. Que es lo mismo a lo dicho hoy por San Pabro: “El que ama tiene cumplido el resto de la ley. Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso AMAR ES CUMPLIR LA LEY ENTERA

De esta manera conectamos también con lo dicho en la primera lectura por Ezequiel, sin amor no podremos jamás ser atalaya de nadie ni para nadie, solamente el amor puede darnos la fortaleza necesaria para salir de nosotros, de nuestros egoísmos, de nuestros problemas y necesidades, de nuestras cruces y penas para fijarnos en el otro que camina a nuestro lado, en el resto de los hombres y mujeres que viven a nuestro alrededor. El amor vence todo, derriba toda muralla, sacude las durezas de los corazones más egoístas, doblega las voluntades más cerradas en si sí mismas y nos abre a la aventura del dar, del compartir, de vivir con ilusión y esperanza la vida de comunidad; la comunidad familiar, la parroquial, la religiosa, la vecinal, la municipal, la nacional, la comunidad mundial. Somos seres sociables, no seres individualistas, hemos nacido para vivir juntos, amarnos juntos, compartir lo que somos y lo que tenemos, no por profesión, por vocación, con los demás.

En el Evangelio de San Mateo nos viene a repetir la misma idea, pero pone el dedo en la llaga. Somos muy dados al chisme, a la crítica, a la difamación de aquel que nos ha hecho algo o simplemente no nos cae bien, pero Jesús nos habla de la corrección fraterna. No te quedes con la ofensa rumiándote tu interior y destrozándote por dentro, corrige al hermano, dile lo que hace mal o dice y no es cierto, pero desde la caridad, que es el amor.

Nos quiere hacer pensar Jesús en lo valioso que es el estar unidos, libres de egoísmos y discordias, de esta manera es cuando conseguiremos de Dios, si lo pedimos en comunidad y estando nuestros corazones en paz, nos dará todo lo que necesitemos, nos dice: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Hermanos, feliz domingo, feliz día del Señor para todos vosotros, que os colme de sus bendiciones.

domingo, 3 de septiembre de 2017

MI VIDA, MIS ANHELOS Y JESÚS



Anhelar el proyecto de Jesús ha de ser la tarea que nos recomienda este Domingo XXII del tiempo ordinario. Contemplar esta vida nuestra tan dada a soñar con fantasías, con una existencia sin dolor, sin penas, sin sufrimiento; quisiéramos que hasta sin muerte... Pero hoy viene Jesús a decirnos que su vida ha de pasar por la pasión, por la CRUZ, por la muerte para llegar a la resurrección, a la VIDA auténtica, a la misión encomendada por el Padre Eterno.

Pero esta vida escogida por el supremo AMOR redentor de Cristo es la que nos pide que hagamos nuestra. Este mensaje evangélico de hoy nos advierte que de nada nos vale ganar el mundo entero si malogramos la VIDA, el alma, que no es caduca, que es eterna, que está destinada para la eternidad junto a Dios.

Las palabras del profeta Jeremías, seducido por Dios, pero roto por dentro ante las limitaciones humanas y la sordera de aquellos a quienes estaba destinado su mensaje nos tiene que hacer pensar que nuestro mundo no es tan distinto ni está tan distante como el mundo de Jeremías. Nuestra predicación, nuestra palabra, nuestra misión se puede ver amenazada ante la indiferencia del mundo, el endiosamiento del hombre, la apatía del cristiano que no se esfuerza en alcanzar el misterio de Jesús, que cree, pero con fe caduca y limitada, reprimida y vana por los tentáculos del mal en el mundo que todo lo quiere presentar como relativo, difuso, confuso y nuestra pobreza nos hace ser seducidos, pero no por Dios y sí por la corriente del mal que fluye por la vida.

La clave para salir de esta lamentable situación está como siempre en el Señor. Él nos anima como el Apóstol en la segunda lectura a ser "hostias vivas" es decir, presencia de Dios que es capaz de darse, de inmolarse por los demás; hombres y mujeres de este siglo XXI capaces de dejar de estar todo el día contemplándonos como si fuéramos nosotros el CENTRO DE TODO y no lo somos, el CENTRO es Cristo, pero llegar a este centro significa tener claro que hay que coger con esperanza y fe la cruz de cada día y seguir los pasos del Maestro, y no sólamente esto, al mismo tiempo que aprendemos a cargar con nuestra cruz no dejar de ver a quienes peregrinan a nuestro lado con cruces demasiado pesadas y necesitan de nuestra aportación, nuestra cooperación. Hay que alargar la mano con intención de empujar, salir de nosotros mismos, ser solidarios con los demás.

Por eso Cristo abrazó su Cruz solidaria, hecha de los pecados de todos para redimir, purificar, sanar a la humanidad, no a un grupito o a los cristianos, a todos, a toda la humanidad.

Que Dios os bendiga en este Domingo.


Palomas blancas llegaron bien


Lignum Crucis





Se han terminado ya las vacaciones, devuelta en la rutina, pero también en la ilusión del trabajo, de poder servir al Señor por los hermanos, por la feligresía pues la vida del cristiano no es ser maestros, padres, sacerdotes, esta vida cotidiana no es otra cosa que ser compañeros unos de otros del peregrinaje hacia la Casa del Padre, y en este peregrinar todos vamos juntos, todos necesitamos ayudarnos unos a otros, todos enseñamos algo valioso y todos aprendemos algo de gran valor de los que peregrinan a nuestro lado.

Una única salida de mi pueblo de Ormas, como peregrino a ganar el Jubileo del Año Santo a la Santa Cruz de Santo Toribio de Liébana. Una experiencia maravillosa. Fuimos mi hermano José Ramón que me llevó en su coche y yo, llegamos antes de las 10 de la mañana, a las 10 entramos por la puerta del PERDÓN y adoramos la Santa Cruz, esperamos a las 12 para la Misa del Peregrino, que siendo lunes estaba abarrotada la iglesia de gente, peregrinos de toda España, de lugares remotos de Europa y de otros Continentes. Una auténtica experiencia religiosa.






jueves, 27 de julio de 2017

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A.

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“DIOS NOS HA DADO UNA GRAN CAPACIDAD, SABER ELEGIR. SABER OPTAR ENTRE ALGO BUENO Y ALGO MALO”

En la primera lectura del libro de los Reyes, Salomón agradece a Dios haber sido elegido por Él para suceder a su padre el Rey David, la actitud suplicante y el corazón agradecido de Salomón agradó a Dios, lo mismo que le agrada cada vez que nosotros le reconocemos como Dios, le damos la importancia que tiene y se merece, acudimos a él, somos capaces de renunciar a algo malo para no desagradarle, o simplemente obramos el bien pues lo hacemos por amor a nuestro Dios que nosotros siempre es compasivo y misericordioso, no tenemos que amarle por ser quien es, o por obrar como obra con nosotros, le amamos como respuesta de su gran amor. Ojala, como Salomón, cuando invocamos a Dios no nos llenemos la boca de peticiones y le pidamos cosas sencillas que nos sean útiles para vivir sencillamente la vida, ser prácticos como lo fue Salomón.

Dios nos ha creado en total libertad, por esa razón bendice y santifica con intensidad al corazón que sabe elegir, que elige bien. No olvidemos nunca que de nuestra elección dependemos nosotros y dependen aquellos que comparten la vida con nosotros.

Los que aman a Dios todo les sirve para el bien, son las palabras de San Pablo a los Romanos que escuchamos hoy, es la realidad de la vida, el amor procede de Dios, y el amor no defrauda, nos hace sen más aceptables unos a otros, más valerosos para los demás, particularmente para aquellos más desfavorecidos, si no hay auténtico amor poco valor tenemos, poco que aportar, poco o muy poco para dar.

El evangelio recoge un poco el espíritu de estas dos primeras lecturas y nos lo muestra con las parábolas del tesoro en el campo  o la del comerciante en perlas finas. Son parte de este discurso central de San Mateo y que nos quiere hacer pensar sobre la importancia de ganar el Reino de Dios, ofrecido a nosotros por Jesús y que conlleva adherirnos a él. Así como este hombre del campo que encuentra el tesoro o de este otro comerciante en piedras finas se encuentran con algo de un valor insospechado y no vacilan en desprenderse de todo lo que tienen para adquirirlo, nosotros hemos de pensar seriamente si el apegamiento a tanta pequeña minucia realmente puede llenar nuestra vida, sobre todo cuando tenemos al Señor que nos ofrece algo de gran valor, que supera los años de nuestra vida en este mundo, que va más allá de lo meramente material, nos ofrece el Reino, el cielo y caminar hacia ese Reino de Dios conlleva estar ya inmerso en el mismo Reino.

Jesús habla a un pueblo que está sumergido en la antigua tradición judía, y ofrece la novedad de su reino, por eso nos anima a sacar del arcón de lo nuevo y de lo antiguo.

No podemos quedarnos anclados en un pasado, en lo tradicional, en lo antiguo, tenemos que renovarnos y aportar lo nuevo para que nos sirva de salvación, pero siempre desde el amor, echar mano de ese amor que Dios nos tiene y de ese amor que nosotros le tenemos a Él, para así aumentar nuestro amor a la Iglesia, a la familia, a la Comunidad donde vivimos y experimentamos cotidianamente la fe; principalmente ese amor que tenemos que mostrar hacia el que está solo, afligido, enfermo, impedido.

Para conseguirlo y acertar en este empeño no olvidemos que somos LIBRES, y desde esta libertad tenemos que acertar en las opciones que tomemos en el caminar de la vida para no perder la senda que nos lleva a Dios Padre.

Que paséis un feliz Domingo, día del Señor y que Él os colme de paz y bendiciones. 

jueves, 20 de julio de 2017

25 de JULIO: SANTO APÓSTOL SANTIAGO, PATRONO DE ESPAÑA



SANTIAGO APÓSTOL

Al celebrar tu memoria,
santo Apóstol Santiago,
guíanos por el camino
al Pórtico de la gloria.

Camino de Compostela,
va un romero caminando
y es el camino de estrellas
polvareda de sus pasos.
En el pecho las vieiras,
y alto bordón en la mano,
sembrando por la vereda
las canciones y los salmos.

Llévale, romero,
llévale a Santiago,
llévale, romero,
llévale un abrazo.

Llegó al corazón de España
por el monte y por el llano;
en los anchos horizontes
cielo y tierra se abrazaron.
Sube hasta el monte del Gozo
y allí, de hinojos postrado,
las altas torres de ensueño
casi toca con las manos.

Llévale, romero,
llévale a Santiago,
llévale, romero,
llévale un abrazo.

Romeros, solo romeros,
dile que peregrinamos
con la mirada en el cielo
desde la aurora al ocaso.
Camino de Compostela,
Todos los hombres, hermanos,
Construyendo un mundo nuevo,
En el amor cimentado.

Llévale, romero,
llévale a Santiago,
llévale, romero,
llévale un abrazo.

Ven, Santiago, con nosotros,
Que tu bordón es un báculo,
El cayado del pastor
Para guiar el rebaño.
¡Santo apóstol peregrino,
Llévanos tú de la mano
Para ir contigo hasta Cristo,

Santiago el Mayor, Santiago!