viernes, 23 de junio de 2017

FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS



CONSAGRADOS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

El hombre y la mujer de hoy día, que tiene FE, que confía en el Sagrado CORAZÓN DE JESÚS ha de ponerse con frecuencia bajo la divina protección y amparo del SADRADO CORAZÓN, pero no ha de conformarse en pedir la Divina Misericordia para él o para ella. Ha de consagrar con la misma frecuencia a nuestro mundo. A nuestra Patria, es decir: Al Rey, a la familia Real, al Gobierno de la Nación, al Congreso y al Senado, al Cuerpo Jurídico de la nación,  al Ejército y Cuerpos de Seguridad del Estado, a las Autonomías y sus gobiernos, a los pueblos y ciudades de España y sus ALCALDES y concejales, a TODOS, pues necesitamos pedir por todos, para que algunos tengan más miras de lo que es la política y de a quien están sirviendo y el por qué de este servicio, si esto se hiciera así no estaríamos pasando la crisis que pasamos en España, que para muchos cada día está mucho peor aunque unos pocos se han hecho, como por arte de magia, súper millonarios.

Es natural que pidamos la intervención de lo Alto, pues de lo bajo poco podemos esperar con lo que tenemos, que hay mucho que es muy malo y cada día peor. Por eso hace falta pedir, aunque no olvidar el dicho: “A Dios rogando y con el mazo dando”, también hay que ser más exigentes, el gobernante no está para lucrarse, está para servir, desde la cabeza hasta los más “insignificantes”.


Por eso, para eso: “Sagrado Corazón de Jesús, en ti confiamos, ten compasión y misericordia de todos nosotros, pobres pecadores”.

martes, 20 de junio de 2017

EL CAMINO DE LA VIDA:





Muchas veces nos vemos obligados por la vida a salir, a marchar, a emprender un nuevo camino que nos lleve a un destino distinto, diferente, en ocasiones incierto y siempre –pues para eso emprendemos el camino- esperanzados.

La incógnita de nuestro camino esta en la “confianza” que podamos tener para hacer el camino o para llegar a esa meta. Lo que si tenemos que saber y tener siempre muy claro es que “Dios ayuda a las personas a la hora de recorrer su camino en la vida”. Dios está ahí con nosotros, no nos deja solos, está a nuestro lado, está en nosotros, hace nuestro camino. Al final de todo sabremos con claridad que Él es la meta de nuestro camino.

Pero lo más bonito de nuestro caminar es que Dios siempre pone en nuestro camino a multitud de personas, además te encontrarás con infinidad de cruces de caminos, por lo que tu caminar no es nunca un caminar en solitario. De este caminar aprenderás a pedir ayuda, a prestarla, a cargar el peso de quien no puede con él, a solicitar te ayuden con tu peso, a compartir lo que tienes para comer o arrimarte a la mesa de quien tiene si tu no tienes en ese momento, la vida, el caminar de la vida es eso, un constante compartir, hacer amigos, sentirte hermano, o padre o madre o hijo para los otros de acuerdo a cada circunstancia de to peregrinaje.

Pero si quieres que tu camino te lleve a buen puerto ten por seguro que esto lo alcanzarás si en esa gran peregrinación que es tu vida, con regularidad haces un  alto reposas y para llenar tus fuerzas, encontrar  el sentido de tu vida y descansar en el banquete que para ti y para todos te ofrece Jesús en el Altar, si comes su Cuerpo y bebes su preciosísima Sangre. Este COMULGAR es quien te sostendrá durante toda la vida y quien hará posible que cuanto haces por los demás tenga auténtico sentido pues estará repleto de amor, pues si Dios es amor, si por amor vino Cristo a nuestra vida, si con amor te acercas a recibirle, es muy lógico que con amor te des tu también como hostia pura y blanca a los demás, concretamente a aquellos que más te necesiten.


Solamente Cristo dará sentido al camino que tomes en tu vida, sin él no llegaremos a parte alguna que realmente merezca la pena esforzarnos por llegar.

sábado, 17 de junio de 2017

EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO:


 
DOMINGO DEL CORPUS CHRISTI

Antes del paso del río:
La primera lectura quiere que cada uno de nosotros, bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, como el pueblo judío, también miremos hacia atrás. ¿Qué era este pueblo antes de cruzar el río después de vivir esos 40 años penosos en el desierto?, ya lo dice la lectura, el Señor te sacó de la esclavitud de Egipto, te hizo recorrer aquel desierto terrible, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal, que te alimentó con el maná… ¿Y a nosotros los cristianos?, nos ha llamado a vivir una vida de santidad, creados por Dios a su imagen y semejanza, nos ha borrado nuestros pecados, nos da su gracia para vivificarnos, nos da un alimento infinitamente mejor que el maná de los antiguos en el desierto, nos da a comer su CUERPO y a beber su preciosísima SANGRE, derramada en la CRUZ para remisión de los pecados y salvación de toda la humanidad. Celebramos hoy domingo el CORPUS CHRISTI, pero ciertamente esta fiesta maravillosa la celebramos cada vez que recibimos el CUERPO DE CRISTO en la celebración de Acción de gracias, la Santa Misa, también la celebramos cada vez que entramos en un templo y nos postramos en oración ante el SAGRARIO, o cada vez, que por alguna circunstancia no podemos recibir al Señor cuando acudimos a la Misa y hacemos, con corazón humilde una COMUNIÓN ESPIRITUAL.

Sí hermanos, nosotros ya hemos pasado el río, ya estamos en la tierra de promisión, ya hemos lavado nuestros cuerpos en el agua que nos purificó, entramos a este “río” de nuestro bautismo donde morimos al pecado y surgimos de él revividos para la vida con Dios, una vida en Dios, una vida de Dios en nosotros y con nosotros.

Nuestra vida está marcada por la UNIDAD:
Es el mensaje que nos da San Pablo en la segunda lectura, estamos unidos por el cáliz de nuestra acción de gracias, unidos como COMUNIDAD en la sangre de Cristo, lo mismo que nos une el CUERPO DE CRISTO que comulgamos, ya que el PAN ES UNO, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo CUERPO, porque comemos todos del mismo pan. Que grande es el Señor, por su cuerpo y sangre y con su cuerpo y sangre nos une a nosotros para unirnos con Él y ser una sola cosa, y así, con Él y por Él unidos, bajo la acción constante del Espíritu Santo con el PADRE Y SER ¡UNO!. Cuando nos daremos cuenta de lo importante que es ser UNO y comencemos a obrar en consecuencia.

El que come de este pan vivirá para siempre:
Es el mensaje que nos da San Juan en el Evangelio. Este es mi cuerpo, esta es mi sangre y no tenemos vida en nosotros si no comemos su cuerpo y bebemos su sangre, Si comemos su cuerpo y bebemos su sangre tendremos VIDA ETERNA y Él nos resucitará en el último día. Más claro imposible. Por eso se hace difícil entender que estando tan claro, tan bien dicho y con tanta claridad nos encontremos con tantos cristianos o que se dicen ser cristianos que pasan de la MISA, pasan de la COMUNIÓN, PASAN DE LA VIDA DE LOS SACRAMENTOS. Y el que pasa de esto se pasó de largo ante las miles de oportunidades que el Señor le ha ofrecido. Que estemos pendientes del Señor, de lo que nos dice, de lo que nos ofrece, de cómo quiere que actuemos en la vida para que la VIDA NO PASE de nosotros, estar sin Cristo es estar ya muerto, puerto para la VIDA, muerto para LA GRACIA, muerto para la SALVACIÓN QUE EL SEÑOR NOS DA.


Que paséis un feliz domingo día del Corpus Christi, que recordéis que este día está marcado por la fraternidad, por eso las colectas que se hacen en las iglesias están dedicadas a CARITAS DIOCESANA, para ayudar a los desfavorecidos, a los necesitados, para ser más humanos, más cristianos, mejores cristianos. Que el Señor os bendiga. 

En la procesión del Corpus, tapando con la mano la frente abrasada por el inmenso calor que hacía en la calle.

miércoles, 14 de junio de 2017

Mañana día 15, solemnidad del Corpus Christi en Granada:



A las 9:00 celebración de la solemne Eucaristía presidida por el Señor Arzobispo en la Santa Iglesia Catedral de la Ciudad.

Terminada la Misa la PROCESIÓN CON EL SEÑOR POR LAS CALLES DE LA CIUDAD. Una buena oportunidad para dar un testimonio de FE y de AMOR a Nuestro Señor Jesucristo en ese milagro maravilloso que es la Eucaristía, Cristo presente que se hace comida para nuestra salvación.


Acompañemos con júbilo al Señor.

sábado, 10 de junio de 2017

DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD. Ciclo A.



En la primera lectura del Éxodo Moisés pide a Dios su favor, para él pero sobre todo para su pueblo, aunque reconoce que el pueblo que está en el desierto, el pueblo que Dios liberó de la esclavitud de Egipto es ahora un pueblo de duro corazón. Curiosamente cuando conseguimos lo que queremos, aquello que tanto hemos rogado y pedido a Dios con insistencia, cuando las cosas nos van mejor, cuando la calamidad se aparta de nuestra vida, en vez de vivir a partir de ahí con más generosidad hacia Dios que nos ayuda, nos volvemos más duros de corazón y nos olvidamos de Él, que es el dador de todo amor y toda misericordia.

En la segunda lectura de San Pablo a los Corintios, el Apóstol, invita a esa Comunidad y nos invita a cada uno de nosotros a vivir una vida alegre en el Señor y con la paz en el corazón, llegar a vivir de esta manera no es fácil, hay que experimentar a Dios, amarlo por encima de todo, tenerlo siempre presente en nosotros, en nuestro corazón y hablar de Él en la Comunidad, en la Asamblea, en la FAMILIA, en el trabajo. Con Dios estamos todo el día, todos los días, no podemos dejarlo apartado en la sacristía ni en nuestra habitación de casa. Dios está siempre con nosotros, nosotros tenemos que estar siempre con él y abiertos a su gracia divina. Esta presencia que quiere el Apóstol para nosotros es una presencia trinitaria: “La gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la Comunión del Espíritu Santo esté siempre con vosotros” Puesto que Dios Padre es amor que se da en el Hijo, un amor que duele, amor sin peros, amor total, es el Padre que entrega a su Hijo a una muerte en CRUZ para así redimir y salvar a toda la humanidad, sí, amor sacrificado, así ha de ser todo amor, si no es sacrificado nuestro amor sería un amor egoísta, un amor de capricho, la vida nos muestra con perfecta claridad que “amores de esta manera” nunca llegan a ser amores, es otra cosa, pero amor, amor, nunca.

Pero todo esto que Dios nos da, lo que el Hijo hizo y hace por nosotros nos llega en este tiempo, que la Palabra llama “tiempo final” bajo la acción constante del Espíritu Santo, que es el ceñidor de todo, el que pone calor en nuestras vidas, el que nos da la capacidad de comprender o llegar a atisbar por un instante el MISTERIO de Dios respecto al hombre, a la vida, a la eternidad. Sin esta acción del Espíritu Santo seríamos totalmente ciegos, sordos y mudos, pero gracias a Él ahora vemos, no del todo, eso ya llegará, pero vemos o presentimos a un Dios cercano al hombre, a un Dios con nosotros, lo escuchamos de la Palabra revelada que es el HIJO y lo comprendemos, entendemos este mensaje bajo la acción del Espíritu Santo.

Es el mismo mensaje de este Domingo de San Juan, 3, 16-18: “Dios mandó a su Hijo al mundo, no para condenar al mundo sino para que el mundo se salve por él”, por el Hijo, que al subir al Padre nos envió al Espíritu Consolador, el que nos conforta, nos acompaña y nos salva.
Este Misterio de la Santísima Trinidad no es otra cosa que el gran regalo de Dios a la humanidad, se nos manifiesta como una FAMILIA que quiere que nosotros le acojamos y creamos en Él en familia, en Comunidad, en Parroquia, en Iglesia, no como personas individuales que nada tienen que ver el uno con el otro, al contrario, como hijos de Dios que cuanto más te entregas por la salvación del otro, entonces y solamente entonces, estás trabajando y ganando tu propia salvación.

El relato de Jesús con Nicodemo nos dice mucho más de lo que está escrito, nos habla de que lo realmente triste es no creer en el Hijo del Hombre, no abrir nuestro corazón a la gracia de Dios, pasar por la vida sin que nos importe el sacrificio de Dios por los hombres, el sentirnos suficientes, plenos, realizados sin que Dios verdaderamente intervenga en nuestras vidas o peor aún que el hombre se endiose y prescinda de Dios creyendo que el es el todo de este mundo cuando en realidad es la nada. Con Dios somos todo, sin Dios no somos nada.


Que paséis un feliz domingo día del Señor, aquellos que el próximo jueves celebréis, como aquí en Granada, el Corpus que acompañéis al Señor Eucaristía, milagro de amor y cercanía por las calles pero asegurándoos tenerlo siempre en vuestro interior, en vuestro corazón. ¡Feliz Domingo!.

viernes, 2 de junio de 2017

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS. CICLO A.



“VEN ESPÍRITU SANTO, RENUEVA LA FAZ DE LA TIERRA”.

Celebramos la fiesta de Pentecostés, el mundo, no solamente la Iglesia, se renueva de alegría pues esta es la hora en que rompe el Espíritu el techo de la tierra y una lengua de fuego innumerable, purifica, renueva, enciende, alegra las entrañas del mundo. Hace nuevas todas las cosas, nos hace nuevos a cada uno de nosotros que abrimos nuestro corazón a Él y ponemos nuestra confianza en Él. Por eso invocamos con fe al Espíritu Santo, por eso nuestra confianza plena en quien todo lo puede, todo lo llena, todo lo invade, todo lo viste de un colorido atrayente, de amor y de paz que llena el corazón del creyente.

La RENOVACIÓN es clave en nuestra vida de Cristianos. Cada Domingo en la misa recitamos el CREDO, este recitar es más que “rezar el Credo”, en el Credo está encerrado todo el misterio de la Fe que como cristianos profesamos, lo que en verdad creemos, lo que nos han transmitido desde la infancia, lo que afirma la Iglesia.

Cuando decimos: “Creo en el Espíritu Santo” estamos afirmando que nuestro corazón y nuestro espíritu están abiertos a un estado permanente de revisión y de renovación. No decimos las cosas por decirlas, afirmamos lo que creemos, lo que en verdad sentimos y abrimos nuestra vida, nuestra existencia a la fuerza renovadora y creadora de Dios, dejando que actúe en nosotros, que nos ayude a hacernos nuevos en cada Eucaristía que celebramos, en la lucha de la vida, en lo cotidiano y también en lo extraordinario, ya lo dijo el Señor con toda claridad: “Sin mí no sois nada”,

Pero quizás la acción más hermosa y constante que debemos realizar con la ayuda del Espíritu Santo es la UNIDAD. Él nos nace UNO con Cristo, por tanto nos hace UNO con el Padre, La Trinidad es unitaria, la misión del Espíritu Santo es hacernos buscar esta unidad con Dios y unidad entre los hombres y mujeres de buena voluntad. Es importante saber que la voluntad del diablo no es otra que romper continuamente esta unidad, sembrar discordia, separar, crear enemigos. Por tanto, siendo conscientes de esta acción maléfica, luchemos con uñas y dientes por adherirnos a la fuerza salvífica del Espíritu Santo, para así estar en Dios y Dios en nuestro corazón, en el corazón de las familias cristianas y en las Comunidades cristianas, en la parroquia, en la diócesis, en la Iglesia Universal. Es fruto del Espíritu Santo esta unión y el deseo de trabajar siempre por lograr esta unión y luchar en contra del rompimiento de la UNIÓN: FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO.

Es este Espíritu quien da la FUERZA a la Iglesia, quien pone en píe en medio de las plazas, en la calle a los mejores hijos de la Iglesia y no se acobardan ante la persecución o la muerte violenta. En estos días son muchos los testimonios de esta poderosa acción del Espíritu en tantos hombres, mujeres, jóvenes y niños que son martirizados por no renunciar a Cristo, sabiendo abrazar la Cruz del Señor y ganando de esta manera heroica el cielo.

Celebramos el nacimiento de la Iglesia con una ilusión siempre renovada, no podría haber alegría ni renovación si la Gracia del Espíritu no nos acompañara después de mas de dos mil años de Cristianismo. Pero la fuerza de Dios viene de lo alto, viene a la Iglesia, viene a los corazones de los que a pesar de los problemas y dificultades no tiran la toalla y dejan de creer, viene a vivificar, a sanar, a dar fuerza, ilusión, esperanza, a poner amor en el corazón, a fortalecer las rodillas vacilantes, a dar consistencia. Viene a unirnos, a ser solidarios, a animarnos a echar una mano, a pesar de nuestras propias cruces a aquellas personas que llevan una CRUZ mucho más pesada que la nuestra. El Espíritu Santo nos hace ser más solidarios, afectivos, generosos puesto que sus siete DONES SON: 1- SABIDURÍA: Nos hace comprender las maravillas de Dios, nos da el impulso que necesitamos en medio de las dificultades a través de nuestra vida. 2- INTELIGENCIA: nos descubre las riquezas de la FE. 3- CONSEJO: Aprendemos a llegar a la santidad, siguiendo aquello que más concuerda con la gloria de Dios y el bien de los demás. 4- FORTALEZA: Nos ayuda a superar toda dificultad en el camino de la vida para poder llegar a Dios. 5- CIENCIA: Nos lleva a juzgar con rectitud todo lo que realizamos en la vida, especialmente lo referente a Dios. 6- PIEDAD: Nos anima a tratar a Dios con la confianza que el hijo trata a su padre. Y 7- TEMOR DE DIOS: Nos ayuda a abandonar y alejarnos del pecado y evitar todo aquello que pueda contrariar la voluntad de Dios.


Queridos lectores, que esta ACCIÓN CONSTANTE DEL ESPÍRITU esté en vosotros, os de paz y alegría y encamine vuestros pasos a la felicidad plena, que paséis un feliz DOMINGO DE PENTECOSTÉS.

jueves, 25 de mayo de 2017

DOMINGO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR. CICLO A



“JESÚS HA RESUCITADO Y HA SUBIDO AL CIELO, AL LADO DE SU PADRE DIOS, ÉL ESTÁ CON TODOS NOSOTROS”.

No es una invención, ni una paradoja, es una realidad, al subir al cielo Jesús está más cerca de todos nosotros, de cada uno de nosotros, está en nosotros, en nuestro corazón, está en la Asamblea, cuando oramos: “Allí donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estaré yo en medio de ellos”. Él, por el Espíritu Santo se abaja a nosotros, nos acompaña, nos orienta, nos corrige, nos guía. Él acompañó por medio del Espíritu la misión de aquellos que escogió como discípulos. Los frutos del Espíritu Santo en sus vidas fueron patentes, se dejaron notar, eran evidentes, no actuaban solos, sin saber que hacer, como ovejas que no tienen pastor, al contrario, en todo momento y lugar la fuerza del Espíritu estaba con ellos y los instruía, ellos sabían que hacer y que decir en cada momento, Dios actuaba por ellos, sus manos eran las manos de Jesús, sus píes sus pies, sus palabras su voz, estaba en el cielo, sí,  con el Padre, pero seguía presente en su Comunidad, como sigue presente en medio de nosotros a pesar de los años trascurridos, a pesar de las infidelidades y pecados en la Iglesia, a pesar de nosotros mismos, Él está y hace escuchar su voz para la gente del siglo XXI, su Palabra es actual, su mensaje necesario para hombres y mujeres, jóvenes y niños de nuestros días.

Esta es la realidad, la Palabra que es eterna, que no cambia ni se muda: “YO ESTARÉ CON VOSOTROS TODOS LOS DÍAS HASTA EL FIN DEL MUNDO”. Vivimos tiempos difíciles, algunos por medio de las redes sociales quieren resaltar que estos tiempos son ya más que últimos, son apocalípticos, lo cierto es que en Europa el cristianismo está amenazado, pero no nos engañemos, cierto es que el ISLAM es ahora tan amenazante como cuando hace siglos los turcos amenazaban el núcleo más cristiano de Europa y el Papa San Pío V buscó esa famosa “LIGA” cristiana que derrotó a los infieles. Ahí, con ellos, desde el cielo la Santísima Virgen del Rosario oraba con la Iglesia y esta triunfó. Quizás sea lo que más falta nos hace en este tiempo presente, acudir más a la Madre del Cielo y orar, orar mucho, orar con Ella, orar en la familia, orar más en las iglesias.

 Ahora los infieles están aquí, viven entre nosotros y no son precisamente los musulmanes que han llegado como emigrante, son más peligrosos los políticos mediocres y de la extrema izquierda que luchan con uñas y dientes contra todo lo que tenga algo que ver con Cristo. Es un odio feroz, un deseo de destruir, de hacer desaparecer hasta la última CRUZ de nuestra Europa, un afán desmedido por erradicar el Cristianismo aunque para ello tengan que venderse a una religión que se declara y es enemiga del judaísmo tanto como del cristianismo. Pero estos tales olvidan la promesa de Jesús: “Estaré con vosotros hasta el fin del mundo”

Mientras siga avanzando el tiempo centrémonos más en la realidad que ha de envolver nuestra mente y nuestro corazón, el MANDATO del Señor: “Id y haced discípulos de todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñadles a guardar todo lo que os he mandado”. La Misión de la Iglesia, pero una advertencia, los MALES de nuestra sociedad tienen como base el abandono de la familia, sobre todo la familia como pequeña Iglesia, como escuela del Evangelio, de valores, de principios sanos que favorecen a la sociedad tanto como a la Comunidad cristiana, sin estos valores, sin esta Iglesia Domestica nuestra sociedad se pierde, por eso hay tantos que luchan contra los valores tradicionales de la Familia.

Esta buena noticia no es otra la señal de permanencia de Jesús, Él permanece en la Iglesia, permanece con nosotros, en nuestro corazón, y es aquí, si somos auténticos, nada ni nadie podrá cambiar nuestras convicciones, somos de Él y Él está en nosotros y nos hace nuevos cada día. Tenemos que seguir animados siempre por la fuerza del Espíritu Santo para ser auténticos comunicadores de la buena nueva, la promesa, desde la certeza de que Jesús, el resucitado, el que ha subido al CIELO PERMANECE Y SIGUE PRESENTE EN MEDIO DE NUESTRA IGLESIA.


Que paséis un feliz Domingo día del Señor lleno de paz y de bendiciones y que dispongáis vuestros corazones para el Pentecostés de este año.