jueves, 16 de noviembre de 2017

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A



¡SE TERMINA NUESTRO AÑO LITURGICO, ESTAMOS A LA ESPERA DEL SEÑOR!

El libro de los Proverbios, en la primera lectura nos habla de las virtudes de la mujer que es hacendosa, con no es que la Iglesia quiera resaltar hoy el trabajo de la mujer, más bien quiere resaltar el trabajo de toda persona, es una llamada a la responsabilidad de cada uno de dar de nosotros siempre lo mejor, ya que esta lectura cuadrará luego con el Evangelio que nos presenta el tema de los talentos. Estamos llamados por Dios a producir. Se nos ha dado una inteligencia y unos valores para que cada uno multiplique con su dedicación y esfuerzo en beneficio de todos. Es el caso de esta primera lectura, cuando la mujer de la casa, cuando el hombre de la casa son hacendosos todo marcha bien en el hogar, todo sigue un engranaje que a la larga produce satisfacción y placer, bienestar y alegría y todos los que están en esa casa dan muestras de profundo agradecimiento por la entrega y la generosidad.

“Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien” escucharemos en el Salmo Responsorial, ahora sobre el tema que estamos tratando, nos anima a superarnos, a producir más, a vivir mejor, con más dignidad, más vivencia. Por desgracia son muchos en nuestra sociedad que están en una situación muy precaria, pobre, sin ilusiones en la vida, sin nada. Pero lo más triste de estas situaciones es que son también muchos los que se quedan paralizados, no luchan por cambiar, por estar en mejor situación, con lo que sacan mendigando se sienten satisfechos y esto no puede ser así, eso es esconder en un  hoyo bajo tierra los talentos que Dios nos da y veremos luego en el Evangelio.

San Pablo en su carta a los Tesalonicenses nos advierte de nuestras “seguridades”, muchas veces nos engañan, nuestros planes no son los planes del Señor y los planes del Señor no son nuestros planes, por eso la advertencia del Apóstol, nadie sabe el día ni la hora y hay que estar siempre preparados, y estar preparado es haber producido en la vida frutos que permanezcan, no los materiales que como materia que son terminan aquí, pero los espirituales nos acompañan a la otra VIDA, y a esa VIDA NUEVA no se puede llegar con las manos vacías, hay pre presentar no algo, mucho, y este “mucho” se traduce en buenas obras de amor, compasión y misericordia.

Lo triste de nuestra vida es que sabiendo que el Señor es exigente, nosotros no nos esforcemos demasiado en complacerle, quizás pensando que mejor será dejarlo para más tarde, para lo mismo pensar mañana y el próximo mes o el próximo año y nos sorprenda el Señor con su llamada para ajustar cuentas y tengamos nuestros talentos en el hoyo sin producir frutos, de ser así ya sabemos que podemos esperar. No penséis que Dios es duro, al contrario, es muy comprensivo, pero al mismo tiempo, por justicia con los que sí cumplen, tiene que ser exigente con nosotros y esperar de nosotros los frutos correspondientes a los dones y telentos que hemos recibido. En ningún momento el Señor nos va a exigir más de lo que podemos dar.

Yo creo que un buen maestro que conoce perfectamente a sus alumnos sabe hasta donde llega cada uno de ellos. A la hora de poner una nota no solamente tiene que evaluar el examen en sí, tiene que ser consciente de la capacidad que tiene cada uno de ellos, pues se puede dar el caso de que uno que es muy inteligente y con una memoria que asombra saca siempre sobresalientes sin esforzarse nada, pero otro que no es tan brillante se pasa horas y horas estudiando, se sacrifica a tope, da todo lo que tiene pero sus resultados no son tan brillantes, sin embargo al poner la calificación todo este esfuerzo tiene que puntuar también, es lo justo, es lo merecido. El Señor es así con nosotros, ¡por qué no vamos a ser nosotros así con los demás?.

Que paséis un feliz Domingo día del Señor.
Atentamente,

Fr. Francisco E. García Ortega, O.P.

SOBRE LOS COMENTARIOS A LAS LECTURAS DE CADA DOMINGO

El Domingo XXXII por motivos de un viaje no pude hacer el comentario a las lecturas, pero en El Duende del Perchel ya tengo comentarios de los tres ciclos litúrgicos, así que buscando, buscando se puede encontrar el correspondiente a cada domingo.


jueves, 2 de noviembre de 2017

GUARDA MI ALMA EN LA PAZ, JUNTO A TI, SEÑOR.

DOMINGO 31 DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A



El lenguaje del profeta Malaquías nos resulta difícil de entender, ya que la idea que nosotros tenemos de Dios es muy distinta, nuestro Dios no nos maldice, no desea nuestro castigo, nuestra perdición. Pero sí que es cierto que si de verdad amamos a Dios nuestra respuesta tendría que ser otra. El profeta nos dice: “¿No tenemos todos un solo Padre?, ¿No nos creó el mismo Señor? ¿Por qué, pues, el hombre despoja a su prójimo profanando la alianza de nuestros padres?”. Esta es la cuestión, si no somos bueno unos con otros, si le damos al chisme a la maledicencia, a la difamación, si nos creemos jueces para los demás, pero que a mí no me toquen ni me señalen, si no obramos con misericordia ¿cómo esperar pues que Dios sea misericordioso con nosotros?.

Como en el Salmo necesitamos vivir una vida sencilla, sin altanerías ni ambiciones para estar, ya no solamente en el cielo cuando nos llame Dios, y sí ahora, en los años de nuestra vida en paz, en la PAZ que Dios nos da y nosotros tenemos que disfrutar pues la necesitamos todos para vivir felices. Por eso que gran pecado el de aquel o aquella que se mete por medio de otros y les quita de vivir en paz.

San Pablo en la carta a los Tesalonicenses nos anima a que acojamos con cariño la Palabra de Dios, y no solamente a la Palabra, también a aquellos que la proclamamos, que sepamos valorar esta Palabra y no ver en ella al que la proclama, con sus pecados y defectos o sus virtudes, ver al mismo Señor pues no se trata de proclamar nuestra palabra y sí la de Él. Valoremos esta proclamación que nos vivifica y santifica para que nos mueva a la conversión cada semana, cada día.

La advertencia del Señor que nos habla San Mateo no es a no llamar, maestro, señor o padre a la gente, es a ver más allá de esas personas que se nos presentan pues no cuentan con una autoridad propia, la autoridad y la fuerza son de nuestro Dios, en este sentido solamente Él es el Padre, el Maestro, el Señor de nuestras vidas, todos los demás, ocupen el cargo que ocupen, sean papas, cardenales, obispos, sacerdotes, diáconos, la autoridad que tienen viene de Dios, y ellos, nosotros todos sus servidores, ni más ni menos, el título más hermoso del Papa no es otro que el de “siervo de los siervos de Dios” y eso es lo que somos todos, pobres siervos que tenemos que esforzarnos en eso, servir, darnos, entregar nuestra persona, nuestra vida, como nos decía San Pablo en la segunda lectura, a las Comunidades a las que servimos.


Que peséis un feliz Domingo día del Señor.

sábado, 21 de octubre de 2017

DOMINGO 29 DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A



“DAD A DIOS LO QUE ES DE DIOS Y AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR”

Este domingo ya de por sí es peculiar, celebra la Iglesia la Campaña del DOMUND, un compromiso de toda la Iglesia, por vocación cristiana, a ser parte de las misiones, hoy muy especialmente desde nuestras oraciones y con nuestra limosna. Anunciar el Reino de Dios no es hacer una campaña para comprar Biblias y Catecismos, que sí son necesarios, pero para poder llevar a los pueblos del tercer mundo la Palabra de Dios, esta tiene que ir envuelta en unas condiciones humanas y sociales dignas, a un niño desnutrido, sin pan, sin agua no se le puede hablar de Dios si no es dándole una vida más digna y la comida necesaria para sobrevivir, lo demás vendrá por añadidura.

Yo soy el Señor y no hay otro, y este Dios que anuncia Isaías a Ciro es el Dios que nos anunció a cada uno de nosotros Jesús nuestro Redentor. También él nos ha marcado, nos ha puesto una insignia, una cruz en la frente, en el pecho, en el corazón que nos identifica con los seguidores del Evangelio y nos transforma a cada uno de nosotros en predicadores de su Palabra para llevar a todas las partes del mundo el anuncio del Reino, pero un anuncio personalizado, concreto, de persona a persona, mirándoles a la cara, contemplando sus realidades, sus necesidades, sus vidas. Así el Señor se acerca a la gente de nuestro mundo y de nuestro tiempo a través de cada uno de nosotros, no importa que estemos a miles de kilómetros de distancia, si a uno de los pequeños de Dios les llega, aunque sea, un baso de agua fresca en un día caluroso, esto no quedará sin recompensa. No es necesario estar en la Misión en primera fila, eso ciertamente tiene mucho mérito, tiene mucho valor, es más que dar de lo que uno tiene, los misioneros se dan ellos mismos por la causa del Evangelio, pero ellos sin un ejército de retaguardia que les suministren lo que necesitan, poco pueden hacer, por eso tu aportación es tan valiosa a la hora del anuncio de la Buena Nueva.

Pablo a los Tesalonicenses como a nosotros que nos esforzamos en cumplir con la voluntad de Dios y el compromiso del anuncio del Reino nos desea GRACIA y PAZ. Este agradecimiento de Pablo a las Comunidades cristianas de Tesalónica es idéntico al agradecimiento de los cristianos que reciben nuestra ayuda, cercanía y consuelo, un corazón agradecido nos fortalece en la fe y nos hace ser con mucho mejores testigos del Evangelio de Jesús. Con nuestras obras reafirmamos nuestra FE.

El Evangelio de Mateo nos habla de esa pregunta con trampa que los fariseos presentan a Jesús sobre si es o no lícito pagar el impuesto al Cesar. La respuesta de Jesús no podría ser otra que “DAR A DIOS LO QUE ES DE DIOS Y AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR”. La cuestión es que damos nosotros, que aportamos a nuestra sociedad y que aportamos a Dios, si ciertamente hay un equilibrio entre lo uno y lo otro. Curiosamente cada domingo cuando se recoge la colecta que se hace en las celebraciones de las misas lo que más abundan son las monedas de menos valor. No podemos tener un corazón mezquino para Dios, en el Antiguo Testamento se daba para Dios el diezmo y las primicias, ¿Qué le damos nosotros?, pero también cabría que nos preguntáramos ¿Qué espero yo de Dios, que me puede dar si a Él le doy con corazón mezquino las migajas que caen de mi mesa?.


Hermanos queridos, que la Palabra de esta semana os conforte y ayude y que tengáis un feliz Domingo, día del Señor, en verdad gracia y paz para todos vosotros, que Dios os bendiga siempre.

sábado, 14 de octubre de 2017

DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A



“-Amigo, ¿Cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?”

Vamos avanzando en este Mes de la Virgen del Rosario y rezo del mismo, hemos vivido en nuestro templo los cultos a la Virgen predicados por el Señor Obispo Mons. Juan José Larrañeta, O.P. que con un lenguaje de Pastor con olor a oveja ha sabido llegar tanto a la gente sabia y entendida como a los más humildes y sencillos y ha logrado día a día entusiasmar a la feligresía que prácticamente cada día llenaba el templo de Santo Domingo.

Hoy la Palabra comienza hablándonos de que seremos invitados a un banquete exquisito en el monte del Señor, allí no solamente saciaremos nuestra sed y nuestra hambre, allí recibiremos, en el monte santo, el consuelo del Señor, ya que solamente él puede saciar todas nuestras necesidades, solamente él puede responder a todas nuestras preguntas, solamente él puede llenar todos nuestros vacíos, él todo lo completará, a cada uno de nosotros nos ha de saciar, nos ha de confortar.

En nuestra espera a este día dichoso tenemos, como el Apóstol San Pablo, en la pobreza o en la riqueza, en la hartura o en el hambre no dejar a un lado al Señor, pues como él tenemos que decir y decirnos a nosotros mismos con mucha frecuencia esta frase de la segunda lectura que tendríamos que enmarcar en oro: “Todo lo puedo en aquel que me conforta” y poner nuestro corazón no en las angustias, en los miedos, en el que será el día de mañana y sí en el Dios que es amor, compasivo y misericordioso, cercano al hombre, que con suma generosidad proverá todas nuestras necesidades.

En el Evangelio, con esta parábola de Jesús del rey que invita a la boda de su hijo, una vez más nos muestra el Señor como desperdiciaron tiempo, leyes, vida aquellos a quienes estaba en primer término destinados a experimentar el reino de Dios y por sus apegos, costumbres, ceguera no fueron capaces de reconocer al Mesías cuando llegó, por eso manda a sus criados salir a plazas y caminos para que todos, también nosotros, los pueblos gentiles, fuésemos invitados al banquete del Hijo.

Pero curiosamente en la parábola el Rey que saludó uno por uno a todos los comensales reparó en que uno no tenía la ropa adecuada para tal acontecimiento. Nosotros somos invitados todos los días al gran banquete de la Eucaristía y tenemos que pensar seriamente si nos acercamos a este Sacramento con la limpieza adecuada y la ropa de fiesta o por el contrario vamos a recibir al Señor sin pensar siquiera en qué condiciones estamos.

Ya no se trata de la ropa literalmente, pero dado que últimamente parece se ha perdido el juicio en muchas personas, bueno sería que más de uno pensaran que entrar con esas ropas en la iglesia no es mi mucho menos adecuado y menos aún acercarse a recibir la comunión vestidas o vestidos de tal manera, y que decir de los “modelitos” en bautizos o bodas, algunos rayan ya con el escándalo y algún día se encontrarán con que alguien les dirá que así, con esas maneras de vestir no se puede entrar en una iglesia.

Pero lo más importante es ese vestido interno, como tienes tu corazón, como está de limpia la vestimenta del alma, pues en la presencia de Dios, por tanto en la Comunión y cuando se recibe cualquiera de los sacramentos todo ha de ser blancura, limpieza total, esplendor, precisamente el Sacramento de la Penitencia está para eso, para darnos ese esplendor que tenemos que tener a la hora de acercarnos al banquete que el Señor nos ofrece especialmente cada domingo.


Que paséis un feliz Domingo, día del Señor y Él os colme con sus abundantes bendiciones, tanto para vosotros como para vuestros familiares y amigos, más concretamente para aquellos que más necesitan de la bendición del Señor.

miércoles, 4 de octubre de 2017

DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A.




EN ESTOS TIEMPOS REVUELTOS NO DEJEMOS DE CANTAR UN CANTO DE AMOR A LA VIÑA DEL SEÑOR DONDE TODOS, JUNTOS, HERMANADOS, ALEGRES, TENEMOS QUE TRABAJAR.

Isaías en la primera lectura nos “obliga” de alguna manera a pensar. ¿Qué hago yo con mi vida?, ¡Qué produzco en beneficio del Padre que me dio la vida, me ofreció un gran número de ideas, capacidades, deseos, para que se plasmen en hechos concretos que beneficien a mis hermanos y me beneficien también a mí?.

Es penoso este lamento de Isaías, el verse obligado el amigo a quitar la valla de la viña, despojar su “tesoro” de la protección que tenía, abandonarla a su suerte y todo por negarse a producir, a dar el fruto que de ella se podía esperar.

Así sucederá con cada uno de nosotros que malgastando tiempo y recursos estamos en otra parte en vez de estar trabajando donde el Señor nos quiere y nos necesita. No tenemos escusa, no podemos culpar a nadie, somos responsables de lo que somos, de lo que hacemos a diario con nuestro cuerpo, con nuestra alma, con nuestra vida, con nuestros hermanos, con nuestro entorno, con nuestra Iglesia, con nuestra Patria, con nuestro MUNDO, sí, también con la naturaleza y toda la obra creadora de Dios que ha puesto en nuestras manos no para que abusemos y sí para usar de ella desde el amor y el respeto por toda criatura, por la vegetación, por el ambiente.

Recordemos, y las lecturas de este tiempo relacionadas con la VIÑA nos habla de ello, que el pueblo de Israel desperdició su tiempo, perdió su oportunidad al no estar a la altura de miras que el Señor por boca de los profetas esperaba de ellos. Lo verdaderamente terrible sería que nosotros, cristianos de a píe, nos despistemos de lo esencial del Evangelio de Jesús y tenga que venir Dios un día a quitarnos a nosotros también de su camino por falta de miras. Ya de por sí es bastante alarmante ver como muchos que se dicen llamar Católicos tradicionalistas atacan con saña y dureza al Papa Francisco y a los Pastores que siguen su estilo de ir a las fuentes, al Evangelio, a asemejarnos más y mejor con el Jesús pobre que ama a todos, que quiere que todos se salven, que todos lleguen a la felicidad que el Padre nos ofrece, pero que ellos con su mentalidad tradicionalista se han quedado anclados en cuatro ropajes, ritos, gestos, normas, leyes… esto suene a algo ya antiguo, suena a una actitud que tendríamos que tener ya de sobra superada: LA ACTITUD DE LOS FARISEOS.

San Pablo en la carta a los Filipenses nos exhorta a no preocuparnos de otra cosa que no sea la de que llegue al Padre nuestra oración, y sabemos por el Evangelio que antes de presentar nuestra oración al Padre tenemos que tener nuestro corazón limpio de ofensa alguna a nuestro prójimo. Así como desechar lo que no sirve para dar importancia a lo que en verdad vale para nuestra salvación.
En el Evangelio de San Mateo se nos relata una parábola que nos introduce en el tema planteado ya por Isaías, el profeta habla de lo que sucederá en Israel algún día, Mateo nos dice lo que sucede con Jesús, sacado de la ciudad santa y crucificado a las afueras.

Triste es el último anuncio de Mateo que narra lo predicado por Jesús: “Por eso os digo que se os quitará a vosotros el Reino de los cielos y se dará a un pueblo que produzca sus frutos”. Estas palabras nos tienen que hacer pensar que estamos haciendo mal y que hacemos bien, que tenemos que quitar de nuestra vida y a que tenemos que adherirnos para no sufrir el mismo castigo ni tropezar de nuevo en la misma piedra. Tenemos como ventaja respecto a la tozudez del pueblo judío en tiempos de Jesús, que Él nos ha mostrado como es, como actúa, como ama nuestro Padre Dios. Que perdona siempre, que nunca se cansa de perdonar porque su amor supera incluso la idea que nosotros podamos tener de lo que es e implica realmente AMAR.

Por este motivo mostremos en la celebración de la Santa Misa nuestro agradecimiento a Dios, vivamos toda la celebración con cada una de sus partes, que todas forman el conjunto de lo que en verdad celebramos en la MISA y no desechemos algunas de ellas por pensar que son menos importantes o por creer que otras nos son de más necesidad. La Misa es Misa cuando la celebramos y vivimos entera, participando en toda ella, no limitándonos a contestar y a comulgar, tenemos que VIVIRLA, pues sin esta vivencia difícilmente acertaremos a realizar el trabajo que el Señor nos encomienda en su viña, sin una escucha, sin un dialogo, sin nada que presentar a Dios en el ofertorio de nosotros mismos, de nuestra propia cosecha la Misa puede ser tan vacía, tan sosa, tan sin vida como esa viña sin cerca pisoteada y expuesta al pillaje.


Que paséis un feliz Domingo, día del Señor, que todos nos esforcemos, con alegría, a trabajar en su viña.

jueves, 28 de septiembre de 2017

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A




“ESTAMOS EN CAMINO HACIA EL REINO”

Sí, hemos comenzado un camino hacia Jesús, caminar hacia él significa que hemos emprendido la marcha de la justicia, el amor fraterno, la humildad y sobre todo, para llegar cómodamente a la meta, un camino de conversión constante, un aprendizaje muchas veces a base de tropezones de retornar al camino marcado, cuando por causa de nuestra manera de ser, nuestras prisas, nuestros egoísmos queremos coger atajos que pronto nos demostrarán no llevarnos a parte alguna si no a otros derroteros donde nos espera el precipicio, la ruina.

Salir de la seguridad del camino marcado por el Evangelio es, como dice la primera lectura hablando del proceder de Dios, “cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió”. Lo mismo que “cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo, y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida”.

Lo tenemos fácil, el Señor que nos ama por encima de todo y que nunca se cansa de perdonarnos nos da los instrumentos para rehacernos y encaminarnos de nuevo por el camino de la salvación. Él ha muerto en una CRUZ por amor a toda la humanidad, pero más concretamente por amor a los pobres descarriados, para que tengan el coraje de rehacerse y enfrentarse a sus demonios y volver a Jesús.
Como confiamos que esto es así, repetimos una y muchas veces, tanto en el Salmo como en la vida: “Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna”.

Esto lo lograremos dejando a un lado el individualismo y viviendo en la unidad de Cristo, es el mensaje de San Pablo a los Filipenses y hoy el mensaje dirigido a todos nosotros cristianos del s. XXI.

Curiosamente nos dice el Apóstol: “No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás”. Muy apropiado para esta mentalidad simplista de nuestra época donde predomina más lo mío que lo nuestro, y es alcanzando a comprender la dimensión de lo nuestro como nos hacemos uno todos nosotros y nosotros uno con el Señor como el Señor es uno Con Dios nuestro Padre del cielo.

Por eso es necesario hacer un alto y ver cómo estamos de actitudes, que es lo que nos plantea San Mateo en el Evangelio de hoy cuando el Señor, en una de sus parábolas nos habla del padre que manda a sus dos hijos a trabajar a la viña, el uno le dice que sí, pero no va, el otro que no, pero va.

Con esto alude a la actitud farisaica que viniendo el Hijo de Dios que había sido anunciado desde antiguo por su apego a la ley y las costumbres son incapaces de reconocerle cuando llega. También a nosotros nos advierte el Señor que podemos quedarnos al borde del camino si nuestras actitudes no concuerdan con el Evangelio de Jesús.


Hermanos, que meditemos la Palabra proclamada este domingo, día del Señor y que la felicidad que sólo da Dios habite en vuestros corazones. Feliz día del Señor.

jueves, 21 de septiembre de 2017

LOS DOS BANQUETES DE SAN MATEO






Hoy celebramos la fiesta de San Mateo, el rico publicano que quedó maravillado de la inmensa pobreza de Jesús y decide invitarlo a un banquete en su casa para conocer al Maestro. En este banquete no solamente se convierte Mateo al Señor, se convierten cantidad de pecadores y publicanos que al ver el ejemplo de la conversión de Mateo les arrastra a ellos también a buscar al Señor y seguir sus pasos de paz, amor, comprensión y misericordia.

El segundo banquete es el interno, según nos dice el Apocalipsis: “Mira que estoy a la puerta y llamo, si quieres entraré en tu casa y comeremos juntos”. Mateo después de este primer encuentro con el Señor ya abrió la puerta de su corazón para que el señor habitara de continuo su corazón. Su vida ya quedó ligada hasta la eternidad con el Maestro.


Que nosotros sepamos renunciar a tantas cosas materiales que no nos aportan nada espiritual y abramos nuestro corazón, como San Mateo, para que el Señor sea el invitado a compartir nuestra vida con él y así logremos la felicidad verdadera.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A:

Terremoto en México




“EL SEÑOR NOS PAGARÁ SEGÚN NUESTRO ESFUERZO AL ATARDECER DE LA VIDA

Isaías en la primera lectura nos llama a volver nuestro corazón a Dios, está ahí, está cerca y hemos de caminar para encontrarnos con él. La experiencia de la vida nos dirá una y mil veces que aunque andemos despistados respecto al Señor el se manifiesta, se acerca a nosotros, se hace el encontradizo, pues esos planes de Dios no son otros de que nos demos cuenta de una vez que por muy “lejos” que veamos el cielo él se abaja a nosotros para mostrarnos si compasión pues es un Dios misericordioso.

En la carta de Pablo a los FILIPENSES, nos muestra esta incógnita sobre lo que quiere con su vida. Ojala cada uno de nosotros pudiéramos tener claro que si partimos ya de este mundo vamos a estar por siempre con Cristo en su gloria, o incluso que pidiéramos al Señor que prolongue más los años de nuestra existencia en este mundo pues nos sentimos necesarios para la vida y salvación del prójimo.

Pero hemos de ser prácticos, en la vida y en la muerte somos del Señor, así que bien aquí o bien en la gloria de Dios anhelamos o debemos anhelar estar con el Señor.

El Evangelio de Mateo nos narra la parábola del jornalero que contrata trabajadores para su campo a distintas horas del día y al final para a todos lo mismo indignando esta actitud a aquellos que habían trabajado más horas en la jornada. Ante esta parábola lo que sí tenemos que tener claro es que el Señor siempre para al atardecer. Por eso nuestra vida tiene que ser una constante preparación para ese atardecer, para estar trabajando, que no nos sorprenda ociosos, y mucho menos envidiosos, pensando que si llevamos toda la vida siendo cristianos tenemos más derechos o más recompensa que aquellos que se unieron a él a última hora.

Pidamos al Señor que al atardecer de nuestra vida seamos juzgados por haber vivido una existencia  plena de amor, compasión y misericordia para con nuestros hermanos. Nada peor para el cristiano de a píe que sentirse superior, prepotente, imprescindible, para Dios todos somos igual pues él nos ama a todos con su corazón misericordioso y perdona siempre, la cuestión es si el hombre prepotente puede acercarse al perdón de Dios, no por cuestiones de Dios que siempre está dispuesto a perdonar y sí más bien por razón de prepotencia que hace al hombre orgulloso pensar que lo puede alcanzar todo y llegar a lo más alto sin necesidad de Dios. Cuidemos nuestra humildad, nos es muy necesaria para llegar al Señor.

Que paséis un feliz Domingo día del Señor y que en vuestras oraciones no os olvidéis en estos días del sufrimiento en América, por los terremotos en México, los huracanes repetidos por todo Centro América y el Caribe. Que nuestra oración, desde la distancia, sea solidaria con los que sufren estas desgracias naturales. Que pensemos que con todo esto ya hay bastante sufrimiento en nuestro mundo para que venga el hombre con su odio, su maldad y su pecado a crear guerras, terrorismo y daño en el corazón de las personas que quieren una vida tranquila y pacífica.



jueves, 7 de septiembre de 2017

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A.



“Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.


Según la primera lectura de este domingo, el profeta Ezequiel nos recuerda que somos atalaya, no estamos en la vida por un accidente de la naturaleza,  hemos sido “pensados” por Dios y él nos ha traído a este mundo con un propósito, una misión. Dentro de este propósito de Dios no es el mirarnos a nosotros mismos, el buscar nuestra salvación, nuestra felicidad, seremos salvados, seremos felices en la medida que miremos a los demás con entrañas de amor, de misericordia, cuando nos preocupemos por la salvación de todos, sin rechazar a nadie, sin excluir, sin tener “mi parcela” de la que me preocupo o por la que lucho descartando a las otras parcelas.

En la Carta de San Pablo a los Romanos el Apóstol nos habla del amor, que es el ceñidor de todo, pues quien ama no peca, pues el amor vence al pecado, vence al egoísmo y vece a todo mal, ya lo decía con otras palabras pero muy parecidas San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. Que es lo mismo a lo dicho hoy por San Pabro: “El que ama tiene cumplido el resto de la ley. Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso AMAR ES CUMPLIR LA LEY ENTERA

De esta manera conectamos también con lo dicho en la primera lectura por Ezequiel, sin amor no podremos jamás ser atalaya de nadie ni para nadie, solamente el amor puede darnos la fortaleza necesaria para salir de nosotros, de nuestros egoísmos, de nuestros problemas y necesidades, de nuestras cruces y penas para fijarnos en el otro que camina a nuestro lado, en el resto de los hombres y mujeres que viven a nuestro alrededor. El amor vence todo, derriba toda muralla, sacude las durezas de los corazones más egoístas, doblega las voluntades más cerradas en si sí mismas y nos abre a la aventura del dar, del compartir, de vivir con ilusión y esperanza la vida de comunidad; la comunidad familiar, la parroquial, la religiosa, la vecinal, la municipal, la nacional, la comunidad mundial. Somos seres sociables, no seres individualistas, hemos nacido para vivir juntos, amarnos juntos, compartir lo que somos y lo que tenemos, no por profesión, por vocación, con los demás.

En el Evangelio de San Mateo nos viene a repetir la misma idea, pero pone el dedo en la llaga. Somos muy dados al chisme, a la crítica, a la difamación de aquel que nos ha hecho algo o simplemente no nos cae bien, pero Jesús nos habla de la corrección fraterna. No te quedes con la ofensa rumiándote tu interior y destrozándote por dentro, corrige al hermano, dile lo que hace mal o dice y no es cierto, pero desde la caridad, que es el amor.

Nos quiere hacer pensar Jesús en lo valioso que es el estar unidos, libres de egoísmos y discordias, de esta manera es cuando conseguiremos de Dios, si lo pedimos en comunidad y estando nuestros corazones en paz, nos dará todo lo que necesitemos, nos dice: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Hermanos, feliz domingo, feliz día del Señor para todos vosotros, que os colme de sus bendiciones.

domingo, 3 de septiembre de 2017

MI VIDA, MIS ANHELOS Y JESÚS



Anhelar el proyecto de Jesús ha de ser la tarea que nos recomienda este Domingo XXII del tiempo ordinario. Contemplar esta vida nuestra tan dada a soñar con fantasías, con una existencia sin dolor, sin penas, sin sufrimiento; quisiéramos que hasta sin muerte... Pero hoy viene Jesús a decirnos que su vida ha de pasar por la pasión, por la CRUZ, por la muerte para llegar a la resurrección, a la VIDA auténtica, a la misión encomendada por el Padre Eterno.

Pero esta vida escogida por el supremo AMOR redentor de Cristo es la que nos pide que hagamos nuestra. Este mensaje evangélico de hoy nos advierte que de nada nos vale ganar el mundo entero si malogramos la VIDA, el alma, que no es caduca, que es eterna, que está destinada para la eternidad junto a Dios.

Las palabras del profeta Jeremías, seducido por Dios, pero roto por dentro ante las limitaciones humanas y la sordera de aquellos a quienes estaba destinado su mensaje nos tiene que hacer pensar que nuestro mundo no es tan distinto ni está tan distante como el mundo de Jeremías. Nuestra predicación, nuestra palabra, nuestra misión se puede ver amenazada ante la indiferencia del mundo, el endiosamiento del hombre, la apatía del cristiano que no se esfuerza en alcanzar el misterio de Jesús, que cree, pero con fe caduca y limitada, reprimida y vana por los tentáculos del mal en el mundo que todo lo quiere presentar como relativo, difuso, confuso y nuestra pobreza nos hace ser seducidos, pero no por Dios y sí por la corriente del mal que fluye por la vida.

La clave para salir de esta lamentable situación está como siempre en el Señor. Él nos anima como el Apóstol en la segunda lectura a ser "hostias vivas" es decir, presencia de Dios que es capaz de darse, de inmolarse por los demás; hombres y mujeres de este siglo XXI capaces de dejar de estar todo el día contemplándonos como si fuéramos nosotros el CENTRO DE TODO y no lo somos, el CENTRO es Cristo, pero llegar a este centro significa tener claro que hay que coger con esperanza y fe la cruz de cada día y seguir los pasos del Maestro, y no sólamente esto, al mismo tiempo que aprendemos a cargar con nuestra cruz no dejar de ver a quienes peregrinan a nuestro lado con cruces demasiado pesadas y necesitan de nuestra aportación, nuestra cooperación. Hay que alargar la mano con intención de empujar, salir de nosotros mismos, ser solidarios con los demás.

Por eso Cristo abrazó su Cruz solidaria, hecha de los pecados de todos para redimir, purificar, sanar a la humanidad, no a un grupito o a los cristianos, a todos, a toda la humanidad.

Que Dios os bendiga en este Domingo.


Palomas blancas llegaron bien


Lignum Crucis





Se han terminado ya las vacaciones, devuelta en la rutina, pero también en la ilusión del trabajo, de poder servir al Señor por los hermanos, por la feligresía pues la vida del cristiano no es ser maestros, padres, sacerdotes, esta vida cotidiana no es otra cosa que ser compañeros unos de otros del peregrinaje hacia la Casa del Padre, y en este peregrinar todos vamos juntos, todos necesitamos ayudarnos unos a otros, todos enseñamos algo valioso y todos aprendemos algo de gran valor de los que peregrinan a nuestro lado.

Una única salida de mi pueblo de Ormas, como peregrino a ganar el Jubileo del Año Santo a la Santa Cruz de Santo Toribio de Liébana. Una experiencia maravillosa. Fuimos mi hermano José Ramón que me llevó en su coche y yo, llegamos antes de las 10 de la mañana, a las 10 entramos por la puerta del PERDÓN y adoramos la Santa Cruz, esperamos a las 12 para la Misa del Peregrino, que siendo lunes estaba abarrotada la iglesia de gente, peregrinos de toda España, de lugares remotos de Europa y de otros Continentes. Una auténtica experiencia religiosa.






jueves, 27 de julio de 2017

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A.

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“DIOS NOS HA DADO UNA GRAN CAPACIDAD, SABER ELEGIR. SABER OPTAR ENTRE ALGO BUENO Y ALGO MALO”

En la primera lectura del libro de los Reyes, Salomón agradece a Dios haber sido elegido por Él para suceder a su padre el Rey David, la actitud suplicante y el corazón agradecido de Salomón agradó a Dios, lo mismo que le agrada cada vez que nosotros le reconocemos como Dios, le damos la importancia que tiene y se merece, acudimos a él, somos capaces de renunciar a algo malo para no desagradarle, o simplemente obramos el bien pues lo hacemos por amor a nuestro Dios que nosotros siempre es compasivo y misericordioso, no tenemos que amarle por ser quien es, o por obrar como obra con nosotros, le amamos como respuesta de su gran amor. Ojala, como Salomón, cuando invocamos a Dios no nos llenemos la boca de peticiones y le pidamos cosas sencillas que nos sean útiles para vivir sencillamente la vida, ser prácticos como lo fue Salomón.

Dios nos ha creado en total libertad, por esa razón bendice y santifica con intensidad al corazón que sabe elegir, que elige bien. No olvidemos nunca que de nuestra elección dependemos nosotros y dependen aquellos que comparten la vida con nosotros.

Los que aman a Dios todo les sirve para el bien, son las palabras de San Pablo a los Romanos que escuchamos hoy, es la realidad de la vida, el amor procede de Dios, y el amor no defrauda, nos hace sen más aceptables unos a otros, más valerosos para los demás, particularmente para aquellos más desfavorecidos, si no hay auténtico amor poco valor tenemos, poco que aportar, poco o muy poco para dar.

El evangelio recoge un poco el espíritu de estas dos primeras lecturas y nos lo muestra con las parábolas del tesoro en el campo  o la del comerciante en perlas finas. Son parte de este discurso central de San Mateo y que nos quiere hacer pensar sobre la importancia de ganar el Reino de Dios, ofrecido a nosotros por Jesús y que conlleva adherirnos a él. Así como este hombre del campo que encuentra el tesoro o de este otro comerciante en piedras finas se encuentran con algo de un valor insospechado y no vacilan en desprenderse de todo lo que tienen para adquirirlo, nosotros hemos de pensar seriamente si el apegamiento a tanta pequeña minucia realmente puede llenar nuestra vida, sobre todo cuando tenemos al Señor que nos ofrece algo de gran valor, que supera los años de nuestra vida en este mundo, que va más allá de lo meramente material, nos ofrece el Reino, el cielo y caminar hacia ese Reino de Dios conlleva estar ya inmerso en el mismo Reino.

Jesús habla a un pueblo que está sumergido en la antigua tradición judía, y ofrece la novedad de su reino, por eso nos anima a sacar del arcón de lo nuevo y de lo antiguo.

No podemos quedarnos anclados en un pasado, en lo tradicional, en lo antiguo, tenemos que renovarnos y aportar lo nuevo para que nos sirva de salvación, pero siempre desde el amor, echar mano de ese amor que Dios nos tiene y de ese amor que nosotros le tenemos a Él, para así aumentar nuestro amor a la Iglesia, a la familia, a la Comunidad donde vivimos y experimentamos cotidianamente la fe; principalmente ese amor que tenemos que mostrar hacia el que está solo, afligido, enfermo, impedido.

Para conseguirlo y acertar en este empeño no olvidemos que somos LIBRES, y desde esta libertad tenemos que acertar en las opciones que tomemos en el caminar de la vida para no perder la senda que nos lleva a Dios Padre.

Que paséis un feliz Domingo, día del Señor y que Él os colme de paz y bendiciones. 

jueves, 20 de julio de 2017

25 de JULIO: SANTO APÓSTOL SANTIAGO, PATRONO DE ESPAÑA



SANTIAGO APÓSTOL

Al celebrar tu memoria,
santo Apóstol Santiago,
guíanos por el camino
al Pórtico de la gloria.

Camino de Compostela,
va un romero caminando
y es el camino de estrellas
polvareda de sus pasos.
En el pecho las vieiras,
y alto bordón en la mano,
sembrando por la vereda
las canciones y los salmos.

Llévale, romero,
llévale a Santiago,
llévale, romero,
llévale un abrazo.

Llegó al corazón de España
por el monte y por el llano;
en los anchos horizontes
cielo y tierra se abrazaron.
Sube hasta el monte del Gozo
y allí, de hinojos postrado,
las altas torres de ensueño
casi toca con las manos.

Llévale, romero,
llévale a Santiago,
llévale, romero,
llévale un abrazo.

Romeros, solo romeros,
dile que peregrinamos
con la mirada en el cielo
desde la aurora al ocaso.
Camino de Compostela,
Todos los hombres, hermanos,
Construyendo un mundo nuevo,
En el amor cimentado.

Llévale, romero,
llévale a Santiago,
llévale, romero,
llévale un abrazo.

Ven, Santiago, con nosotros,
Que tu bordón es un báculo,
El cayado del pastor
Para guiar el rebaño.
¡Santo apóstol peregrino,
Llévanos tú de la mano
Para ir contigo hasta Cristo,

Santiago el Mayor, Santiago!


miércoles, 19 de julio de 2017

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A

El trigo será acumulado en el granero mientras que la cizaña será arrojada al fuego que no se apaga.
Pero, mientras tanto, el Señor sabe aguardar, el es EL PACIENTE, EL COMPASIVO Y EL MISERICORDIOSO.


En este domingo la Palabra proclamada nos sigue hablando del tema del sembrador, en este caso, en el Evangelio vemos como trigo y cizaña crecerán juntos hasta el final.

En la 1ª lectura del libro de la Sabiduría se nos muestra a un Dios que es justo, compasivo y misericordioso, que sabe –como en el caso de la cizaña del Evangelio- aguardar hasta el final esperando un cambio en los corazones de los que han extraviado su camino, para que retornen a él.
El Señor, nos dice la Palabra: “Tu, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres”. Elige el camino del perdón y rechaza el camino de la medida para así dar a cada hombre y mujer una nueva oportunidad. Tenemos que tener un corazón agradecido a Dios por ser bueno con nosotros, por que es un Dios que AMA con un amor de Padre Creador que se da al hombre en Jesucristo nuestro Señor.

“Tu Señor eres bueno y clemente” es la frase que repetiremos en el salmo responsorial. Tristemente cada día son menos aquellos que reconocen al Señor como soberano de sus vidas, son menos quienes invocan que atienda la voz de nuestras súplicas. Pero también nos habla de lo que será, “Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor, bendecirán tu nombre y es que al nombre del Señor, quieran o no quieran, al final toda rodilla tendrá que doblarse y acatar su juicio, por eso mejor no nos olvidemos nunca de Él para que así estemos confiados en ser acogidos por su infinita misericordia y no nos sorprenda estar entre sus enemigos o entre los que le rechazan y no obedecen su divina voluntad.

En la Carta de San Pablo a los Romanos, San Pablo, aunque sea como este domingo en cinco líneas, viene a darnos la clave para aplicar lo que se nos dice en la primera lectura y en el salmo. “El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad”, Él no nos deja solos, no nos abandona, Él intercede constantemente por cada uno de nosotros con gemidos inefables, así, ¿Quién puede perderse?, se pierde, se malogra, se condena solamente el que rechaza la acción constante del Espíritu Santo que nos vivifica, nos santifica, nos transforma, nos convierte, nos lleva a los brazos de nuestro Padre Dios.

En el Evangelio del trigo y la cizaña vemos como está en la misma línea de la primera lectura que escuchamos de la Sabiduría. Jesús con esta manera peculiar de hablar en parábolas sorprende a quienes escuchan que esperan un mensaje directo, pero la realidad es que las parábolas hacen pensar, te obligan a esforzarte en poner atención, a ver que es lo que te quiere decir concretamente, a buscar la “moraleja” de la historieta, te conduce directamente a lo que el Señor quiere que tu, por ti mismo deduzcas y así lo apliques a tu propia vida.

Esta de hoy no deja de sorprendernos, deducimos que el trigo representa a los buenos, los que están con Dios y la cizaña los malos, los que están influenciados por el demonio, pero Jesús en este Evangelio no hace distinción entre buenos y malos, todos crecen juntos, Él no se precipita, no “arranca” no aparta, deja que pase el tiempo, aguarda hasta el final.

Muchas veces nos preguntamos sobre los malos, sobre la suerte favorable que muchas personas que conocemos, políticos ciertamente corruptos, banqueros que han robado grandes cantidades, hasta el sencillo campesino que defrauda y engaña a Hacienda y vive mucho mejor que el honesto y trabajador que da cuenta de todo y encima se ve explotado y desamparado por quienes tendrían que velar por él y sus intereses. Nos decimos hasta cuando, por que no cae sobre ellos, ya que aquí viven como príncipes, un rayo del cielo y los hace desaparecer, pero no, el Señor no se precipita, quizás esperando que cambien de conducta y se arrepientan para que así se salven, pues es parte del ser de Dios, de su compasión, de su piedad, de su misericordia.

En último termino a nadie nos conviene un Dios juzgador y estricto que sea implacable, pues el que más o el que menos, todos somos pecadores, cada uno tenemos lo nuestro y todos, pero TODOS, tenemos que acogernos a la bondadosa misericordia de nuestro Dios confiados, eso sí, en que Cristo ha muerto en una cruz por nuestros pecados, los nuestros, los cotidianos, los que han provocado nuestras malas acciones, pero también aquellos pecados que tantas veces ni queremos ver que son la consecuencia no de hechos malos o malvados y sí mas bien la carencia de tantas cosas buenas que podíamos haber hecho y las hemos dejado pasar de largo, los pecados llamados de omisión que pueden ser muchos y muy graves.

Alegres por la esperanza que nos trasmite el Señor a través de su siempre cercana Palabra, confiando plenamente en él, os deseo que tengáis un feliz Domingo, día del Señor y que su PAZ esté siempre en vuestros corazones.



viernes, 14 de julio de 2017

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO A





"EL QUE ESCUCHA LA PALABRA DEL SEÑOR HARÁ SU VOLUNTAD Y CUMPLIRÁ SU ENCARGO"

La primera lectura está tomada del libro de Isaías, aunque breve, nos hace reflexionar sobre lo que hacemos cada vez que escuchamos, semana tras semana la palabra de Dios. Ella viene a nosotros para que regrese a Dios cargada en obras, en buenas obras, como respuesta de nuestro amor a un Dios que nos ama, nos enseña, nos acompaña y quiere nuestro bien, pero sobre todo y por encima de todo quiere nuestra salvación. Ese trabajo cotidiano, el encargo del Señor, ha de ser esta lucha nuestra contra las fuerzas del mal, las fuerzas del mundo, para que no nos dejemos arrastrar por ellas y permanezcamos fieles a la PALABRA que se nos proclama.

El salmo nos habla de la semilla que cae en tierra buena y da fruto, en él apreciamos como el Señor se encarga de la tierra para que produzca, igualmente se encarga de cada uno de nosotros, su PALABRA siembra en nuestros corazones fe, amor y esperanza. Tenemos que responder con frutos agradables a nuestro Padre y Creador.

En la segunda lectura de San Pablo a los Romanos nos anima a afrontar las situaciones adversas de la vida con esperanza, hemos sido redimidos por Jesús, ese es nuestro gozo, nuestra alegría y nuestra esperanza. Este seguimiento del Señor puede causarnos dolor, la creación entera gime, nos dice, con dolores de parto, lógico es también que el dolor tampoco se aparte de nosotros, pero hemos de permanecer sobre todo fieles a Dios.

En el Evangelio de San Mateo nos habla del sembrador que arroja sobre la tierra la semilla esperanzada en que prenda, crezca y de fruto abundante, pero tal como nos lo explica el Señor, no toda la semilla que el sembrador arroja cae en el lugar adecuado.
Algo cae al borde del camino, significa que el maligno está al acecho para robarnos esa atención que debemos dar a la proclamación de la Palabra. Otras semillas cayeron entre las piedras. Esto significa ese que escucha la Palabra, pero es inconstante, no atiende al mensaje y termina olvidando lo dicho por el Señor. Otros granos cayeron entre las zarzas que ahogaron el trigo. Esto significa a los que escuchan la palabra, pero vienen a la iglesia llenos de sus preocupaciones, de sus anhelos, sus ambiciones que pesan más que la atención que presta a lo que escucha y “mata” el tiempo que tenía que dedicar a la Palabra de Dios y al Señor.
El resto del trigo cayó en buena tierra y da cosecha dependiendo de cada circunstancia, pero lo bueno es que de. No nos aflijamos si nuestros frutos no son abundantes, no a todos el Señor nos exige dar la misma cantidad o dar el tope, el 100 %, lo importante es que nos esforcemos cada día en dar lo mejor de nosotros mismos, y si vemos que aflojamos, decaemos o fallamos que sepamos pedir perdón al Señor, que para eso tiene a nuestra disposición los Sacramentos y empecemos con ilusión nuevamente.

No seamos como esos que miran sin ver, o escuchan sin oír, o caminan sin ir a ninguna parte, Dios nos da inteligencia para que usemos de ella y la apliquemos en nuestra vida, todos somos importantes para Dios. Todos hemos sido creados por Él con un propósito, una razón, nos toca a nosotros esforzarnos en averiguar que es lo que el Señor quiere de nosotros, que quiere el Señor de ti, para que te ha puesto donde estás. Muchas veces, si prestamos atención, nos daremos cuenta que al escuchar la Palabra que proclamamos en cada misa como que pensamos: “esto parece que lo ha dicho el Señor para mí”, pues eso, atentos a su Palabra, que caiga gozosa en nuestro corazón y que produzca frutos buenos y abundantes.


Hermanos, feliz domingo, feliz día del Señor para todos vosotros, que este día esté lleno de bendiciones para todos y reine la paz en vuestros corazones.

miércoles, 12 de julio de 2017

ACTO DE CRISTIANOFOBIA



"Con mucha frecuencia se critica en estos medios distintos actos de FOBIAS. Parece ser que el Ayuntamiento de Larrabetzu -gobernado por el partido de izquierda Euskal Herria Bildu- organizó un evento –que más bien parecía una romería- para derribar una CRUZ considerada “franquista”, pero la falta de previsión resultó en al menos cuatro heridos, luego de que el monumento cayera cerca de los asistentes".


Es una pena que la conciencia colectiva de los españoles, en todo, tengan distintas varas de medir, si se trata de unas fobias determinadas, la prensa, la sociedad, pone el grito en el cielo, si se trata de algo contra los valores cristianos o valores de la Iglesia, como que no cuenta, no se produce ni noticia ni malestar. No me digan que una cruz puede ser franquista, si tiene escrito algo que moleste a alguien o haga alusión a algo que no debe estar en la CRUZ se borra de la piedra y se deja la cruz, pero en el video publicado en las redes sociales era todo una fiesta, una romería, derribar la cruz y esta les cae encima dejando a más de uno camino del hospital. Si es que algún día ya el Señor tendrá que cansarse de tanta hipocresía, a mi si me cansa.

viernes, 7 de julio de 2017

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A

"DIOS HA ESCONDIDO LA VERDADERA SABIDURÍA A LOS SABIOS Y SE LA HA REVELADO A LA GENTE SENCILLA, ASÍ LE HA PARECIDO BIEN".


En la primera lectura de Zacarías Dios, como hace siempre, nos habla al corazón, nos habla de su cercanía, su pronta respuesta de amor hacia los hombres, nos invita al canto de júbilo pues él viene a nosotros como REY victorioso.
Este reino que nos trae Dios es un reino de paz, amor, justicia, libertad, nada parecido a la experiencia de los hombres y mujeres que intentan gobernar esclavizando al hombre, muchas veces con leyes injustas, explotando al humilde con impuestos pesados y viviendo ellos como señores sirviéndose del sudor del pobre y del afligido.
Es lamentable la situación de corrupción que vivimos en este siglo XXI por parte de los gobernantes y políticos, todos muy listos legislando leyes que les favorecen y así escapan de las penas que tendrían que pagar por su mal hacer. Pero ciertamente, cuando lleguen ante el JUEZ JUSTO ya rendirán cuentas de sus malas acciones y su mal obrar, este Rey que viene en rescate nuestro dominará de mar a mar, nadie escapará de él, ninguna tribulación causada por la injusticia quedará sin su castigo.

Por eso es natural que para el Apóstol San Pablo nosotros vivamos de otra manera, no estando sujetos a la carne, a lo material, no siendo esclavos de lo terrenal y sí libres de espíritu pues el el Señor quien nos ha liberado y dado nueva vida.
Esta manera de vivir no es limitada a los años de la vida mortal, va mucho más lejos, es un vivir en Cristo Jesús para toda la eternidad, pues al ser vivificados por cristo, con su sangre, hemos muerto con él al pecado y todas sus manifestaciones para surgir de la muerte a la VIDA PLENA, una vida que sólamente es posible estando en Cristo nuestro Señor y viviendo en él y dejando que él viva en cada uno de nosotros.

En el Evangelio tomado de Mateo, 11,25-30 Cristo agradece al Padre el hecho de que sólamente el que es pobre, sencillo, humilde, bondadoso; del que no es engreído, prepotente, orgulloso puede encontrar el camino que Dios nos señala en el Evangelio para ir al cielo, para llegar al Padre.
Ese conocimiento del Hijo que nos lleva al conocimiento del Padre se da en nosotros en la medida que nos vaciamos del mundo, que nos abajamos del encumbramiento de los hombres sabiondos y endiosados, que se creen tanto que prescinden de Dios pues creen no necesitarlo, acostumbrados a conseguirlo todo o con dinero o sobornos o a base de poder y maldad. Pero estos tales ya conocerán el látigo que les conduzca al lugar donde el fuego no se apaga que es el lugar del hombre orgulloso que se cree Dios y obra en la vida como tal.

Las lecturas de este domingo 14 son un cántico a la humildad, vivamos pues de esta manera que el Señor nos señala a través de su Palabra para que alcancemos la felicidad ya aquí en esta vida y como añadidura en la vida eterna.

Queridos lectores, que tengáis un feliz Domingo día del Señor y que seamos conscientes del poder que Dios nos da, lo pone todo, se pone Él mismo en nuestra manos, a nuestra disposición, pues somos sabedores por boca de Jesús, que sin Él nada somos. ¡Feliz Domingo!.

miércoles, 5 de julio de 2017

CRISTIANA SEPULTURA:


Los católicos tenemos muy adentrado en nuestro corazón las 14 OBRAS DE MISERICORDIA, que como todos saben son 7 CORPORALES y 7 ESPIRITUALES. La 1ª (Visitar a los enfermos) ya nos encamina a la 7ª de las corporales: Enterrar a los muertos. Así como la 7ª de las Espirituales es orar a Dios por los vivos y POR LOS DIFUNTOS.
La Parroquia es el centro de la vida pastoral, y ciertamente si en una parroquia hay espíritu de amor fraterno y de caridad no deja de ser el centro adecuado para vivir desde este amor una pastoral del “dolor” por la pérdida de un ser querido. Estamos muy acostumbrados a vivir en familia y en comunidad los felices acontecimientos que nos da la vida, pero nos resulta más penoso “celebrar” la muerte, y la muerte, hay que celebrarla.
 Tenemos una fe tan hermosa que nos ha dado Jesús por medio del Evangelio que nos llena de certezas, de paz, de amor fraterno, de felicidad. Pocas veces caemos en la cuenta de lo consolador que es coger una Biblia en nuestras manos y empaparnos del amor que Dios nos tiene, pues somos sus hijos muy amados y apreciar la importancia del consuelo que nos aporta adherirnos a su Santa Palabra para así encontrar esa paz que necesitamos para afrontar las contrariedades de la vida.

Hoy hemos dado cristiana sepultura a nuestra hermana Carmen, que el señor  reciba su alma en el Paraíso, lugar de encuentro, de fiesta, de alegría, pues todos tenemos familia aquí, y sufrimos la pérdida de un ser querido, pero también tenemos ya mucha familia allí y los de allí oran constantemente por nosotros. Somos, a pesar del dolor, la pena, de las lágrimas, afortunados pues no vamos a un lugar tenebroso o incierto, un lugar oscuro o triste, vamos a la LUZ, al CONSUELO, a la PAZ, a la PLENA FELICIDAD JUNTO A DIOS y  a los que nos han precedido ya, que son muchos. Que descansen nuestros hermanos difuntos en la paz del Señor.

sábado, 1 de julio de 2017

DOMINGO 13 DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A



“EL QUE RECIBE A UNO DE ESTOS, MIS PEQUEÑOS, ME RECIBE A MÍ”

En la primera lectura vemos como Eliseo goza de un gran espíritu de santidad y hace milagros, se acerca a los necesitados, hace promesas de bendición, prefigura al que ha de venir definitivamente y curará al enfermo, sanará la lepra al leproso, dará incluso la vida y resucitará a los muertos. Lo que nos dice a cada uno de nosotros que con la fe todo lo podemos alcanzar, que estos “santos” no es algo del pasado, es de todos los tiempos y de todos los lugares, que cada uno de nosotros estamos llamados a la santidad y a hacer cosas maravillosas en el nombre del Señor, ya lo dijo él: “si tuvierais fe como un grano de mostaza, es decir, un poquito de fe, serías capaces de decir a una morera: arráncate de raíz y plántate en el mar, y se haría” .

San Pablo a los Romanos y a nosotros nos habla del cambio radical que realiza el Sacramento del Bautismo en nosotros, nos hace nuevos, nos da la Gracia, nos perdona, nos regenera, al entrar al agua morimos al hombre viejo, a lo que es de Adán, el pecado, la desobediencia, el engreimiento, el querer vivir sin Dios, el pensar que podemos ser dioses de nuestro propio destino descartando totalmente a Dios de nuestras vidas, el orgullo, la vanidad, la inmoralidad, tantos pecados que nos hacen apartarnos del amor de Dios para que al salir del agua surjamos como hombres totalmente nuevos, sin mancha alguna, sin pecado, sin soberbia, amantes de Cristo, servidores del Evangelio, hombres y mujeres de fe con amor para dar con suma generosidad.

En el Evangelio de San Mateo suena esa palabra que nos llama la atención: Quien no pospone a su padre y madre, a su hijo o hija, etc.… ese querer mas o posponer está claro en Jesús, tantas veces las resistencias al Evangelio pueden venir de los más cercanos, de los padres, esposos, hijos… otras resistencias vienen del ámbito social, esa presión constante de la sociedad sobre los cristianos, que en muchas ocasiones nos hacen tropezar o simplemente rechazar el Evangelio para no ser tildados por la sociedad de santurrones o beatos; pobrecitos, tan sensibles para lo espiritual, llevamos el tesoro de la fe en vasijas de barro, y son muchos los que dejan que se rompan por el camino de la vida, sin cuidar lo que verdaderamente merece la pena.

No cabe duda que el bautizado es discípulo de Jesús, y como discípulos tenemos que saber que para Jesús las cosas sencillas son de gran importancia, por eso valora el dar un simple baso de agua fresca al caminante sediento, nos dice que no es necesario buscar lo grande, lo atrayente, lo que tiene poder, conformémonos en acertar la cruz y hacer un seguimiento digno del Señor, seguirle es seguir sus pasos, es aceptar el Evangelio, es hacerlo vida en nosotros, es ser “SAL” de la tierra, es decir, luchar contra la opresión, lo corrupto, la podredumbre de la sociedad y el mundo, nos llama a ser “LUZ DEL MUNDO”, es decir, a obrar en consecuencia con nuestra fe, a que nuestras buenas obras iluminen, hablen por nosotros más que nuestras propias palabras, testifiquen que somos del Señor y que lo vivimos con fe, esperanza y caridad, de manera sencilla, como sencillo vivió Él cuando caminaba predicando el Reino de Dios.


Queridos hermanos y hermanas, que la paz del Señor esté en vuestros corazones y tengáis un feliz día del Señor. Feliz domingo.