jueves, 21 de septiembre de 2017

LOS DOS BANQUETES DE SAN MATEO






Hoy celebramos la fiesta de San Mateo, el rico publicano que quedó maravillado de la inmensa pobreza de Jesús y decide invitarlo a un banquete en su casa para conocer al Maestro. En este banquete no solamente se convierte Mateo al Señor, se convierten cantidad de pecadores y publicanos que al ver el ejemplo de la conversión de Mateo les arrastra a ellos también a buscar al Señor y seguir sus pasos de paz, amor, comprensión y misericordia.

El segundo banquete es el interno, según nos dice el Apocalipsis: “Mira que estoy a la puerta y llamo, si quieres entraré en tu casa y comeremos juntos”. Mateo después de este primer encuentro con el Señor ya abrió la puerta de su corazón para que el señor habitara de continuo su corazón. Su vida ya quedó ligada hasta la eternidad con el Maestro.


Que nosotros sepamos renunciar a tantas cosas materiales que no nos aportan nada espiritual y abramos nuestro corazón, como San Mateo, para que el Señor sea el invitado a compartir nuestra vida con él y así logremos la felicidad verdadera.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A:

Terremoto en México




“EL SEÑOR NOS PAGARÁ SEGÚN NUESTRO ESFUERZO AL ATARDECER DE LA VIDA

Isaías en la primera lectura nos llama a volver nuestro corazón a Dios, está ahí, está cerca y hemos de caminar para encontrarnos con él. La experiencia de la vida nos dirá una y mil veces que aunque andemos despistados respecto al Señor el se manifiesta, se acerca a nosotros, se hace el encontradizo, pues esos planes de Dios no son otros de que nos demos cuenta de una vez que por muy “lejos” que veamos el cielo él se abaja a nosotros para mostrarnos si compasión pues es un Dios misericordioso.

En la carta de Pablo a los FILIPENSES, nos muestra esta incógnita sobre lo que quiere con su vida. Ojala cada uno de nosotros pudiéramos tener claro que si partimos ya de este mundo vamos a estar por siempre con Cristo en su gloria, o incluso que pidiéramos al Señor que prolongue más los años de nuestra existencia en este mundo pues nos sentimos necesarios para la vida y salvación del prójimo.

Pero hemos de ser prácticos, en la vida y en la muerte somos del Señor, así que bien aquí o bien en la gloria de Dios anhelamos o debemos anhelar estar con el Señor.

El Evangelio de Mateo nos narra la parábola del jornalero que contrata trabajadores para su campo a distintas horas del día y al final para a todos lo mismo indignando esta actitud a aquellos que habían trabajado más horas en la jornada. Ante esta parábola lo que sí tenemos que tener claro es que el Señor siempre para al atardecer. Por eso nuestra vida tiene que ser una constante preparación para ese atardecer, para estar trabajando, que no nos sorprenda ociosos, y mucho menos envidiosos, pensando que si llevamos toda la vida siendo cristianos tenemos más derechos o más recompensa que aquellos que se unieron a él a última hora.

Pidamos al Señor que al atardecer de nuestra vida seamos juzgados por haber vivido una existencia  plena de amor, compasión y misericordia para con nuestros hermanos. Nada peor para el cristiano de a píe que sentirse superior, prepotente, imprescindible, para Dios todos somos igual pues él nos ama a todos con su corazón misericordioso y perdona siempre, la cuestión es si el hombre prepotente puede acercarse al perdón de Dios, no por cuestiones de Dios que siempre está dispuesto a perdonar y sí más bien por razón de prepotencia que hace al hombre orgulloso pensar que lo puede alcanzar todo y llegar a lo más alto sin necesidad de Dios. Cuidemos nuestra humildad, nos es muy necesaria para llegar al Señor.

Que paséis un feliz Domingo día del Señor y que en vuestras oraciones no os olvidéis en estos días del sufrimiento en América, por los terremotos en México, los huracanes repetidos por todo Centro América y el Caribe. Que nuestra oración, desde la distancia, sea solidaria con los que sufren estas desgracias naturales. Que pensemos que con todo esto ya hay bastante sufrimiento en nuestro mundo para que venga el hombre con su odio, su maldad y su pecado a crear guerras, terrorismo y daño en el corazón de las personas que quieren una vida tranquila y pacífica.



jueves, 7 de septiembre de 2017

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A.



“Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.


Según la primera lectura de este domingo, el profeta Ezequiel nos recuerda que somos atalaya, no estamos en la vida por un accidente de la naturaleza,  hemos sido “pensados” por Dios y él nos ha traído a este mundo con un propósito, una misión. Dentro de este propósito de Dios no es el mirarnos a nosotros mismos, el buscar nuestra salvación, nuestra felicidad, seremos salvados, seremos felices en la medida que miremos a los demás con entrañas de amor, de misericordia, cuando nos preocupemos por la salvación de todos, sin rechazar a nadie, sin excluir, sin tener “mi parcela” de la que me preocupo o por la que lucho descartando a las otras parcelas.

En la Carta de San Pablo a los Romanos el Apóstol nos habla del amor, que es el ceñidor de todo, pues quien ama no peca, pues el amor vence al pecado, vence al egoísmo y vece a todo mal, ya lo decía con otras palabras pero muy parecidas San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. Que es lo mismo a lo dicho hoy por San Pabro: “El que ama tiene cumplido el resto de la ley. Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso AMAR ES CUMPLIR LA LEY ENTERA

De esta manera conectamos también con lo dicho en la primera lectura por Ezequiel, sin amor no podremos jamás ser atalaya de nadie ni para nadie, solamente el amor puede darnos la fortaleza necesaria para salir de nosotros, de nuestros egoísmos, de nuestros problemas y necesidades, de nuestras cruces y penas para fijarnos en el otro que camina a nuestro lado, en el resto de los hombres y mujeres que viven a nuestro alrededor. El amor vence todo, derriba toda muralla, sacude las durezas de los corazones más egoístas, doblega las voluntades más cerradas en si sí mismas y nos abre a la aventura del dar, del compartir, de vivir con ilusión y esperanza la vida de comunidad; la comunidad familiar, la parroquial, la religiosa, la vecinal, la municipal, la nacional, la comunidad mundial. Somos seres sociables, no seres individualistas, hemos nacido para vivir juntos, amarnos juntos, compartir lo que somos y lo que tenemos, no por profesión, por vocación, con los demás.

En el Evangelio de San Mateo nos viene a repetir la misma idea, pero pone el dedo en la llaga. Somos muy dados al chisme, a la crítica, a la difamación de aquel que nos ha hecho algo o simplemente no nos cae bien, pero Jesús nos habla de la corrección fraterna. No te quedes con la ofensa rumiándote tu interior y destrozándote por dentro, corrige al hermano, dile lo que hace mal o dice y no es cierto, pero desde la caridad, que es el amor.

Nos quiere hacer pensar Jesús en lo valioso que es el estar unidos, libres de egoísmos y discordias, de esta manera es cuando conseguiremos de Dios, si lo pedimos en comunidad y estando nuestros corazones en paz, nos dará todo lo que necesitemos, nos dice: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Hermanos, feliz domingo, feliz día del Señor para todos vosotros, que os colme de sus bendiciones.

domingo, 3 de septiembre de 2017

MI VIDA, MIS ANHELOS Y JESÚS



Anhelar el proyecto de Jesús ha de ser la tarea que nos recomienda este Domingo XXII del tiempo ordinario. Contemplar esta vida nuestra tan dada a soñar con fantasías, con una existencia sin dolor, sin penas, sin sufrimiento; quisiéramos que hasta sin muerte... Pero hoy viene Jesús a decirnos que su vida ha de pasar por la pasión, por la CRUZ, por la muerte para llegar a la resurrección, a la VIDA auténtica, a la misión encomendada por el Padre Eterno.

Pero esta vida escogida por el supremo AMOR redentor de Cristo es la que nos pide que hagamos nuestra. Este mensaje evangélico de hoy nos advierte que de nada nos vale ganar el mundo entero si malogramos la VIDA, el alma, que no es caduca, que es eterna, que está destinada para la eternidad junto a Dios.

Las palabras del profeta Jeremías, seducido por Dios, pero roto por dentro ante las limitaciones humanas y la sordera de aquellos a quienes estaba destinado su mensaje nos tiene que hacer pensar que nuestro mundo no es tan distinto ni está tan distante como el mundo de Jeremías. Nuestra predicación, nuestra palabra, nuestra misión se puede ver amenazada ante la indiferencia del mundo, el endiosamiento del hombre, la apatía del cristiano que no se esfuerza en alcanzar el misterio de Jesús, que cree, pero con fe caduca y limitada, reprimida y vana por los tentáculos del mal en el mundo que todo lo quiere presentar como relativo, difuso, confuso y nuestra pobreza nos hace ser seducidos, pero no por Dios y sí por la corriente del mal que fluye por la vida.

La clave para salir de esta lamentable situación está como siempre en el Señor. Él nos anima como el Apóstol en la segunda lectura a ser "hostias vivas" es decir, presencia de Dios que es capaz de darse, de inmolarse por los demás; hombres y mujeres de este siglo XXI capaces de dejar de estar todo el día contemplándonos como si fuéramos nosotros el CENTRO DE TODO y no lo somos, el CENTRO es Cristo, pero llegar a este centro significa tener claro que hay que coger con esperanza y fe la cruz de cada día y seguir los pasos del Maestro, y no sólamente esto, al mismo tiempo que aprendemos a cargar con nuestra cruz no dejar de ver a quienes peregrinan a nuestro lado con cruces demasiado pesadas y necesitan de nuestra aportación, nuestra cooperación. Hay que alargar la mano con intención de empujar, salir de nosotros mismos, ser solidarios con los demás.

Por eso Cristo abrazó su Cruz solidaria, hecha de los pecados de todos para redimir, purificar, sanar a la humanidad, no a un grupito o a los cristianos, a todos, a toda la humanidad.

Que Dios os bendiga en este Domingo.


Palomas blancas llegaron bien


Lignum Crucis





Se han terminado ya las vacaciones, devuelta en la rutina, pero también en la ilusión del trabajo, de poder servir al Señor por los hermanos, por la feligresía pues la vida del cristiano no es ser maestros, padres, sacerdotes, esta vida cotidiana no es otra cosa que ser compañeros unos de otros del peregrinaje hacia la Casa del Padre, y en este peregrinar todos vamos juntos, todos necesitamos ayudarnos unos a otros, todos enseñamos algo valioso y todos aprendemos algo de gran valor de los que peregrinan a nuestro lado.

Una única salida de mi pueblo de Ormas, como peregrino a ganar el Jubileo del Año Santo a la Santa Cruz de Santo Toribio de Liébana. Una experiencia maravillosa. Fuimos mi hermano José Ramón que me llevó en su coche y yo, llegamos antes de las 10 de la mañana, a las 10 entramos por la puerta del PERDÓN y adoramos la Santa Cruz, esperamos a las 12 para la Misa del Peregrino, que siendo lunes estaba abarrotada la iglesia de gente, peregrinos de toda España, de lugares remotos de Europa y de otros Continentes. Una auténtica experiencia religiosa.






jueves, 27 de julio de 2017

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A.

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“DIOS NOS HA DADO UNA GRAN CAPACIDAD, SABER ELEGIR. SABER OPTAR ENTRE ALGO BUENO Y ALGO MALO”

En la primera lectura del libro de los Reyes, Salomón agradece a Dios haber sido elegido por Él para suceder a su padre el Rey David, la actitud suplicante y el corazón agradecido de Salomón agradó a Dios, lo mismo que le agrada cada vez que nosotros le reconocemos como Dios, le damos la importancia que tiene y se merece, acudimos a él, somos capaces de renunciar a algo malo para no desagradarle, o simplemente obramos el bien pues lo hacemos por amor a nuestro Dios que nosotros siempre es compasivo y misericordioso, no tenemos que amarle por ser quien es, o por obrar como obra con nosotros, le amamos como respuesta de su gran amor. Ojala, como Salomón, cuando invocamos a Dios no nos llenemos la boca de peticiones y le pidamos cosas sencillas que nos sean útiles para vivir sencillamente la vida, ser prácticos como lo fue Salomón.

Dios nos ha creado en total libertad, por esa razón bendice y santifica con intensidad al corazón que sabe elegir, que elige bien. No olvidemos nunca que de nuestra elección dependemos nosotros y dependen aquellos que comparten la vida con nosotros.

Los que aman a Dios todo les sirve para el bien, son las palabras de San Pablo a los Romanos que escuchamos hoy, es la realidad de la vida, el amor procede de Dios, y el amor no defrauda, nos hace sen más aceptables unos a otros, más valerosos para los demás, particularmente para aquellos más desfavorecidos, si no hay auténtico amor poco valor tenemos, poco que aportar, poco o muy poco para dar.

El evangelio recoge un poco el espíritu de estas dos primeras lecturas y nos lo muestra con las parábolas del tesoro en el campo  o la del comerciante en perlas finas. Son parte de este discurso central de San Mateo y que nos quiere hacer pensar sobre la importancia de ganar el Reino de Dios, ofrecido a nosotros por Jesús y que conlleva adherirnos a él. Así como este hombre del campo que encuentra el tesoro o de este otro comerciante en piedras finas se encuentran con algo de un valor insospechado y no vacilan en desprenderse de todo lo que tienen para adquirirlo, nosotros hemos de pensar seriamente si el apegamiento a tanta pequeña minucia realmente puede llenar nuestra vida, sobre todo cuando tenemos al Señor que nos ofrece algo de gran valor, que supera los años de nuestra vida en este mundo, que va más allá de lo meramente material, nos ofrece el Reino, el cielo y caminar hacia ese Reino de Dios conlleva estar ya inmerso en el mismo Reino.

Jesús habla a un pueblo que está sumergido en la antigua tradición judía, y ofrece la novedad de su reino, por eso nos anima a sacar del arcón de lo nuevo y de lo antiguo.

No podemos quedarnos anclados en un pasado, en lo tradicional, en lo antiguo, tenemos que renovarnos y aportar lo nuevo para que nos sirva de salvación, pero siempre desde el amor, echar mano de ese amor que Dios nos tiene y de ese amor que nosotros le tenemos a Él, para así aumentar nuestro amor a la Iglesia, a la familia, a la Comunidad donde vivimos y experimentamos cotidianamente la fe; principalmente ese amor que tenemos que mostrar hacia el que está solo, afligido, enfermo, impedido.

Para conseguirlo y acertar en este empeño no olvidemos que somos LIBRES, y desde esta libertad tenemos que acertar en las opciones que tomemos en el caminar de la vida para no perder la senda que nos lleva a Dios Padre.

Que paséis un feliz Domingo, día del Señor y que Él os colme de paz y bendiciones. 

jueves, 20 de julio de 2017

25 de JULIO: SANTO APÓSTOL SANTIAGO, PATRONO DE ESPAÑA



SANTIAGO APÓSTOL

Al celebrar tu memoria,
santo Apóstol Santiago,
guíanos por el camino
al Pórtico de la gloria.

Camino de Compostela,
va un romero caminando
y es el camino de estrellas
polvareda de sus pasos.
En el pecho las vieiras,
y alto bordón en la mano,
sembrando por la vereda
las canciones y los salmos.

Llévale, romero,
llévale a Santiago,
llévale, romero,
llévale un abrazo.

Llegó al corazón de España
por el monte y por el llano;
en los anchos horizontes
cielo y tierra se abrazaron.
Sube hasta el monte del Gozo
y allí, de hinojos postrado,
las altas torres de ensueño
casi toca con las manos.

Llévale, romero,
llévale a Santiago,
llévale, romero,
llévale un abrazo.

Romeros, solo romeros,
dile que peregrinamos
con la mirada en el cielo
desde la aurora al ocaso.
Camino de Compostela,
Todos los hombres, hermanos,
Construyendo un mundo nuevo,
En el amor cimentado.

Llévale, romero,
llévale a Santiago,
llévale, romero,
llévale un abrazo.

Ven, Santiago, con nosotros,
Que tu bordón es un báculo,
El cayado del pastor
Para guiar el rebaño.
¡Santo apóstol peregrino,
Llévanos tú de la mano
Para ir contigo hasta Cristo,

Santiago el Mayor, Santiago!


miércoles, 19 de julio de 2017

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A

El trigo será acumulado en el granero mientras que la cizaña será arrojada al fuego que no se apaga.
Pero, mientras tanto, el Señor sabe aguardar, el es EL PACIENTE, EL COMPASIVO Y EL MISERICORDIOSO.


En este domingo la Palabra proclamada nos sigue hablando del tema del sembrador, en este caso, en el Evangelio vemos como trigo y cizaña crecerán juntos hasta el final.

En la 1ª lectura del libro de la Sabiduría se nos muestra a un Dios que es justo, compasivo y misericordioso, que sabe –como en el caso de la cizaña del Evangelio- aguardar hasta el final esperando un cambio en los corazones de los que han extraviado su camino, para que retornen a él.
El Señor, nos dice la Palabra: “Tu, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres”. Elige el camino del perdón y rechaza el camino de la medida para así dar a cada hombre y mujer una nueva oportunidad. Tenemos que tener un corazón agradecido a Dios por ser bueno con nosotros, por que es un Dios que AMA con un amor de Padre Creador que se da al hombre en Jesucristo nuestro Señor.

“Tu Señor eres bueno y clemente” es la frase que repetiremos en el salmo responsorial. Tristemente cada día son menos aquellos que reconocen al Señor como soberano de sus vidas, son menos quienes invocan que atienda la voz de nuestras súplicas. Pero también nos habla de lo que será, “Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor, bendecirán tu nombre y es que al nombre del Señor, quieran o no quieran, al final toda rodilla tendrá que doblarse y acatar su juicio, por eso mejor no nos olvidemos nunca de Él para que así estemos confiados en ser acogidos por su infinita misericordia y no nos sorprenda estar entre sus enemigos o entre los que le rechazan y no obedecen su divina voluntad.

En la Carta de San Pablo a los Romanos, San Pablo, aunque sea como este domingo en cinco líneas, viene a darnos la clave para aplicar lo que se nos dice en la primera lectura y en el salmo. “El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad”, Él no nos deja solos, no nos abandona, Él intercede constantemente por cada uno de nosotros con gemidos inefables, así, ¿Quién puede perderse?, se pierde, se malogra, se condena solamente el que rechaza la acción constante del Espíritu Santo que nos vivifica, nos santifica, nos transforma, nos convierte, nos lleva a los brazos de nuestro Padre Dios.

En el Evangelio del trigo y la cizaña vemos como está en la misma línea de la primera lectura que escuchamos de la Sabiduría. Jesús con esta manera peculiar de hablar en parábolas sorprende a quienes escuchan que esperan un mensaje directo, pero la realidad es que las parábolas hacen pensar, te obligan a esforzarte en poner atención, a ver que es lo que te quiere decir concretamente, a buscar la “moraleja” de la historieta, te conduce directamente a lo que el Señor quiere que tu, por ti mismo deduzcas y así lo apliques a tu propia vida.

Esta de hoy no deja de sorprendernos, deducimos que el trigo representa a los buenos, los que están con Dios y la cizaña los malos, los que están influenciados por el demonio, pero Jesús en este Evangelio no hace distinción entre buenos y malos, todos crecen juntos, Él no se precipita, no “arranca” no aparta, deja que pase el tiempo, aguarda hasta el final.

Muchas veces nos preguntamos sobre los malos, sobre la suerte favorable que muchas personas que conocemos, políticos ciertamente corruptos, banqueros que han robado grandes cantidades, hasta el sencillo campesino que defrauda y engaña a Hacienda y vive mucho mejor que el honesto y trabajador que da cuenta de todo y encima se ve explotado y desamparado por quienes tendrían que velar por él y sus intereses. Nos decimos hasta cuando, por que no cae sobre ellos, ya que aquí viven como príncipes, un rayo del cielo y los hace desaparecer, pero no, el Señor no se precipita, quizás esperando que cambien de conducta y se arrepientan para que así se salven, pues es parte del ser de Dios, de su compasión, de su piedad, de su misericordia.

En último termino a nadie nos conviene un Dios juzgador y estricto que sea implacable, pues el que más o el que menos, todos somos pecadores, cada uno tenemos lo nuestro y todos, pero TODOS, tenemos que acogernos a la bondadosa misericordia de nuestro Dios confiados, eso sí, en que Cristo ha muerto en una cruz por nuestros pecados, los nuestros, los cotidianos, los que han provocado nuestras malas acciones, pero también aquellos pecados que tantas veces ni queremos ver que son la consecuencia no de hechos malos o malvados y sí mas bien la carencia de tantas cosas buenas que podíamos haber hecho y las hemos dejado pasar de largo, los pecados llamados de omisión que pueden ser muchos y muy graves.

Alegres por la esperanza que nos trasmite el Señor a través de su siempre cercana Palabra, confiando plenamente en él, os deseo que tengáis un feliz Domingo, día del Señor y que su PAZ esté siempre en vuestros corazones.



viernes, 14 de julio de 2017

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO A





"EL QUE ESCUCHA LA PALABRA DEL SEÑOR HARÁ SU VOLUNTAD Y CUMPLIRÁ SU ENCARGO"

La primera lectura está tomada del libro de Isaías, aunque breve, nos hace reflexionar sobre lo que hacemos cada vez que escuchamos, semana tras semana la palabra de Dios. Ella viene a nosotros para que regrese a Dios cargada en obras, en buenas obras, como respuesta de nuestro amor a un Dios que nos ama, nos enseña, nos acompaña y quiere nuestro bien, pero sobre todo y por encima de todo quiere nuestra salvación. Ese trabajo cotidiano, el encargo del Señor, ha de ser esta lucha nuestra contra las fuerzas del mal, las fuerzas del mundo, para que no nos dejemos arrastrar por ellas y permanezcamos fieles a la PALABRA que se nos proclama.

El salmo nos habla de la semilla que cae en tierra buena y da fruto, en él apreciamos como el Señor se encarga de la tierra para que produzca, igualmente se encarga de cada uno de nosotros, su PALABRA siembra en nuestros corazones fe, amor y esperanza. Tenemos que responder con frutos agradables a nuestro Padre y Creador.

En la segunda lectura de San Pablo a los Romanos nos anima a afrontar las situaciones adversas de la vida con esperanza, hemos sido redimidos por Jesús, ese es nuestro gozo, nuestra alegría y nuestra esperanza. Este seguimiento del Señor puede causarnos dolor, la creación entera gime, nos dice, con dolores de parto, lógico es también que el dolor tampoco se aparte de nosotros, pero hemos de permanecer sobre todo fieles a Dios.

En el Evangelio de San Mateo nos habla del sembrador que arroja sobre la tierra la semilla esperanzada en que prenda, crezca y de fruto abundante, pero tal como nos lo explica el Señor, no toda la semilla que el sembrador arroja cae en el lugar adecuado.
Algo cae al borde del camino, significa que el maligno está al acecho para robarnos esa atención que debemos dar a la proclamación de la Palabra. Otras semillas cayeron entre las piedras. Esto significa ese que escucha la Palabra, pero es inconstante, no atiende al mensaje y termina olvidando lo dicho por el Señor. Otros granos cayeron entre las zarzas que ahogaron el trigo. Esto significa a los que escuchan la palabra, pero vienen a la iglesia llenos de sus preocupaciones, de sus anhelos, sus ambiciones que pesan más que la atención que presta a lo que escucha y “mata” el tiempo que tenía que dedicar a la Palabra de Dios y al Señor.
El resto del trigo cayó en buena tierra y da cosecha dependiendo de cada circunstancia, pero lo bueno es que de. No nos aflijamos si nuestros frutos no son abundantes, no a todos el Señor nos exige dar la misma cantidad o dar el tope, el 100 %, lo importante es que nos esforcemos cada día en dar lo mejor de nosotros mismos, y si vemos que aflojamos, decaemos o fallamos que sepamos pedir perdón al Señor, que para eso tiene a nuestra disposición los Sacramentos y empecemos con ilusión nuevamente.

No seamos como esos que miran sin ver, o escuchan sin oír, o caminan sin ir a ninguna parte, Dios nos da inteligencia para que usemos de ella y la apliquemos en nuestra vida, todos somos importantes para Dios. Todos hemos sido creados por Él con un propósito, una razón, nos toca a nosotros esforzarnos en averiguar que es lo que el Señor quiere de nosotros, que quiere el Señor de ti, para que te ha puesto donde estás. Muchas veces, si prestamos atención, nos daremos cuenta que al escuchar la Palabra que proclamamos en cada misa como que pensamos: “esto parece que lo ha dicho el Señor para mí”, pues eso, atentos a su Palabra, que caiga gozosa en nuestro corazón y que produzca frutos buenos y abundantes.


Hermanos, feliz domingo, feliz día del Señor para todos vosotros, que este día esté lleno de bendiciones para todos y reine la paz en vuestros corazones.

miércoles, 12 de julio de 2017

ACTO DE CRISTIANOFOBIA



"Con mucha frecuencia se critica en estos medios distintos actos de FOBIAS. Parece ser que el Ayuntamiento de Larrabetzu -gobernado por el partido de izquierda Euskal Herria Bildu- organizó un evento –que más bien parecía una romería- para derribar una CRUZ considerada “franquista”, pero la falta de previsión resultó en al menos cuatro heridos, luego de que el monumento cayera cerca de los asistentes".


Es una pena que la conciencia colectiva de los españoles, en todo, tengan distintas varas de medir, si se trata de unas fobias determinadas, la prensa, la sociedad, pone el grito en el cielo, si se trata de algo contra los valores cristianos o valores de la Iglesia, como que no cuenta, no se produce ni noticia ni malestar. No me digan que una cruz puede ser franquista, si tiene escrito algo que moleste a alguien o haga alusión a algo que no debe estar en la CRUZ se borra de la piedra y se deja la cruz, pero en el video publicado en las redes sociales era todo una fiesta, una romería, derribar la cruz y esta les cae encima dejando a más de uno camino del hospital. Si es que algún día ya el Señor tendrá que cansarse de tanta hipocresía, a mi si me cansa.

viernes, 7 de julio de 2017

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A

"DIOS HA ESCONDIDO LA VERDADERA SABIDURÍA A LOS SABIOS Y SE LA HA REVELADO A LA GENTE SENCILLA, ASÍ LE HA PARECIDO BIEN".


En la primera lectura de Zacarías Dios, como hace siempre, nos habla al corazón, nos habla de su cercanía, su pronta respuesta de amor hacia los hombres, nos invita al canto de júbilo pues él viene a nosotros como REY victorioso.
Este reino que nos trae Dios es un reino de paz, amor, justicia, libertad, nada parecido a la experiencia de los hombres y mujeres que intentan gobernar esclavizando al hombre, muchas veces con leyes injustas, explotando al humilde con impuestos pesados y viviendo ellos como señores sirviéndose del sudor del pobre y del afligido.
Es lamentable la situación de corrupción que vivimos en este siglo XXI por parte de los gobernantes y políticos, todos muy listos legislando leyes que les favorecen y así escapan de las penas que tendrían que pagar por su mal hacer. Pero ciertamente, cuando lleguen ante el JUEZ JUSTO ya rendirán cuentas de sus malas acciones y su mal obrar, este Rey que viene en rescate nuestro dominará de mar a mar, nadie escapará de él, ninguna tribulación causada por la injusticia quedará sin su castigo.

Por eso es natural que para el Apóstol San Pablo nosotros vivamos de otra manera, no estando sujetos a la carne, a lo material, no siendo esclavos de lo terrenal y sí libres de espíritu pues el el Señor quien nos ha liberado y dado nueva vida.
Esta manera de vivir no es limitada a los años de la vida mortal, va mucho más lejos, es un vivir en Cristo Jesús para toda la eternidad, pues al ser vivificados por cristo, con su sangre, hemos muerto con él al pecado y todas sus manifestaciones para surgir de la muerte a la VIDA PLENA, una vida que sólamente es posible estando en Cristo nuestro Señor y viviendo en él y dejando que él viva en cada uno de nosotros.

En el Evangelio tomado de Mateo, 11,25-30 Cristo agradece al Padre el hecho de que sólamente el que es pobre, sencillo, humilde, bondadoso; del que no es engreído, prepotente, orgulloso puede encontrar el camino que Dios nos señala en el Evangelio para ir al cielo, para llegar al Padre.
Ese conocimiento del Hijo que nos lleva al conocimiento del Padre se da en nosotros en la medida que nos vaciamos del mundo, que nos abajamos del encumbramiento de los hombres sabiondos y endiosados, que se creen tanto que prescinden de Dios pues creen no necesitarlo, acostumbrados a conseguirlo todo o con dinero o sobornos o a base de poder y maldad. Pero estos tales ya conocerán el látigo que les conduzca al lugar donde el fuego no se apaga que es el lugar del hombre orgulloso que se cree Dios y obra en la vida como tal.

Las lecturas de este domingo 14 son un cántico a la humildad, vivamos pues de esta manera que el Señor nos señala a través de su Palabra para que alcancemos la felicidad ya aquí en esta vida y como añadidura en la vida eterna.

Queridos lectores, que tengáis un feliz Domingo día del Señor y que seamos conscientes del poder que Dios nos da, lo pone todo, se pone Él mismo en nuestra manos, a nuestra disposición, pues somos sabedores por boca de Jesús, que sin Él nada somos. ¡Feliz Domingo!.

miércoles, 5 de julio de 2017

CRISTIANA SEPULTURA:


Los católicos tenemos muy adentrado en nuestro corazón las 14 OBRAS DE MISERICORDIA, que como todos saben son 7 CORPORALES y 7 ESPIRITUALES. La 1ª (Visitar a los enfermos) ya nos encamina a la 7ª de las corporales: Enterrar a los muertos. Así como la 7ª de las Espirituales es orar a Dios por los vivos y POR LOS DIFUNTOS.
La Parroquia es el centro de la vida pastoral, y ciertamente si en una parroquia hay espíritu de amor fraterno y de caridad no deja de ser el centro adecuado para vivir desde este amor una pastoral del “dolor” por la pérdida de un ser querido. Estamos muy acostumbrados a vivir en familia y en comunidad los felices acontecimientos que nos da la vida, pero nos resulta más penoso “celebrar” la muerte, y la muerte, hay que celebrarla.
 Tenemos una fe tan hermosa que nos ha dado Jesús por medio del Evangelio que nos llena de certezas, de paz, de amor fraterno, de felicidad. Pocas veces caemos en la cuenta de lo consolador que es coger una Biblia en nuestras manos y empaparnos del amor que Dios nos tiene, pues somos sus hijos muy amados y apreciar la importancia del consuelo que nos aporta adherirnos a su Santa Palabra para así encontrar esa paz que necesitamos para afrontar las contrariedades de la vida.

Hoy hemos dado cristiana sepultura a nuestra hermana Carmen, que el señor  reciba su alma en el Paraíso, lugar de encuentro, de fiesta, de alegría, pues todos tenemos familia aquí, y sufrimos la pérdida de un ser querido, pero también tenemos ya mucha familia allí y los de allí oran constantemente por nosotros. Somos, a pesar del dolor, la pena, de las lágrimas, afortunados pues no vamos a un lugar tenebroso o incierto, un lugar oscuro o triste, vamos a la LUZ, al CONSUELO, a la PAZ, a la PLENA FELICIDAD JUNTO A DIOS y  a los que nos han precedido ya, que son muchos. Que descansen nuestros hermanos difuntos en la paz del Señor.

sábado, 1 de julio de 2017

DOMINGO 13 DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A



“EL QUE RECIBE A UNO DE ESTOS, MIS PEQUEÑOS, ME RECIBE A MÍ”

En la primera lectura vemos como Eliseo goza de un gran espíritu de santidad y hace milagros, se acerca a los necesitados, hace promesas de bendición, prefigura al que ha de venir definitivamente y curará al enfermo, sanará la lepra al leproso, dará incluso la vida y resucitará a los muertos. Lo que nos dice a cada uno de nosotros que con la fe todo lo podemos alcanzar, que estos “santos” no es algo del pasado, es de todos los tiempos y de todos los lugares, que cada uno de nosotros estamos llamados a la santidad y a hacer cosas maravillosas en el nombre del Señor, ya lo dijo él: “si tuvierais fe como un grano de mostaza, es decir, un poquito de fe, serías capaces de decir a una morera: arráncate de raíz y plántate en el mar, y se haría” .

San Pablo a los Romanos y a nosotros nos habla del cambio radical que realiza el Sacramento del Bautismo en nosotros, nos hace nuevos, nos da la Gracia, nos perdona, nos regenera, al entrar al agua morimos al hombre viejo, a lo que es de Adán, el pecado, la desobediencia, el engreimiento, el querer vivir sin Dios, el pensar que podemos ser dioses de nuestro propio destino descartando totalmente a Dios de nuestras vidas, el orgullo, la vanidad, la inmoralidad, tantos pecados que nos hacen apartarnos del amor de Dios para que al salir del agua surjamos como hombres totalmente nuevos, sin mancha alguna, sin pecado, sin soberbia, amantes de Cristo, servidores del Evangelio, hombres y mujeres de fe con amor para dar con suma generosidad.

En el Evangelio de San Mateo suena esa palabra que nos llama la atención: Quien no pospone a su padre y madre, a su hijo o hija, etc.… ese querer mas o posponer está claro en Jesús, tantas veces las resistencias al Evangelio pueden venir de los más cercanos, de los padres, esposos, hijos… otras resistencias vienen del ámbito social, esa presión constante de la sociedad sobre los cristianos, que en muchas ocasiones nos hacen tropezar o simplemente rechazar el Evangelio para no ser tildados por la sociedad de santurrones o beatos; pobrecitos, tan sensibles para lo espiritual, llevamos el tesoro de la fe en vasijas de barro, y son muchos los que dejan que se rompan por el camino de la vida, sin cuidar lo que verdaderamente merece la pena.

No cabe duda que el bautizado es discípulo de Jesús, y como discípulos tenemos que saber que para Jesús las cosas sencillas son de gran importancia, por eso valora el dar un simple baso de agua fresca al caminante sediento, nos dice que no es necesario buscar lo grande, lo atrayente, lo que tiene poder, conformémonos en acertar la cruz y hacer un seguimiento digno del Señor, seguirle es seguir sus pasos, es aceptar el Evangelio, es hacerlo vida en nosotros, es ser “SAL” de la tierra, es decir, luchar contra la opresión, lo corrupto, la podredumbre de la sociedad y el mundo, nos llama a ser “LUZ DEL MUNDO”, es decir, a obrar en consecuencia con nuestra fe, a que nuestras buenas obras iluminen, hablen por nosotros más que nuestras propias palabras, testifiquen que somos del Señor y que lo vivimos con fe, esperanza y caridad, de manera sencilla, como sencillo vivió Él cuando caminaba predicando el Reino de Dios.


Queridos hermanos y hermanas, que la paz del Señor esté en vuestros corazones y tengáis un feliz día del Señor. Feliz domingo. 

sábado, 24 de junio de 2017

DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO DEL CICLO A:



“El Señor está conmigo, como héroe poderoso”

La primera lectura nos narra la maldad de los corazones que no quieren al Señor y que no tienen paz, tantas situaciones de la vida cotidiana donde vemos como hay personas que piden el mal para su prójimo o se alegran del mal que sufren los demás o peor aún, trabajan para sembrar el mal en los demás y tienes la sensación de que sufren cuando ven a alguien de su entorno que le va bien, que prospera, que es sumamente feliz. Por desgracia esta fea realidad se da en este tiempo que nos ha tocado vivir, como se daba en tiempos de Jeremías y en todo tiempo y lugar.

Pero el que tiene fe es sabedor que el Señor está con nosotros como fuerte soldado, defensor nuestro en el peligro, en más de una ocasión hemos escuchado de la Palabra que el Señor desnuda su brazo, es decir, se arremanga para indicar su fuerza, su amparo su protección, bendito sea en Señor que sale fiador por cada uno de nosotros, por aquellos que ponemos en Él nuestro corazón, que confiamos en él.

Y esto es una realidad porque para el Señor cada uno de nosotros contamos, no somos desconocidos para Él, el sondea nuestros corazones, ha puesto su confianza en nosotros. Dios ha mandado su Hijo al mundo para apostar por la gente de este mundo, no mira la maldad, confía, espera, aguarda siempre la conversión, el cambio de actitud, la corrección. Esto no es otra cosa que una manifestación de la FUERZA DE SU AMOR, pues no ama con egoísmo como nosotros, AMA y CONFÍA y eso le basta.

Y es que el amor de Dios es así, es todo generosidad, esa generosidad tiene nombre para nosotros: JESÚS. Ya lo dice San Pablo en la segunda lectura a los Romanos: “Así como por un hombre entró el pecado en el mundo, refiriéndose a Adán, por un hombre: Jesús nos vino la salvación, es el plan de Dios para vivificarnos arrancándonos de la esclavitud y vivir como HIJOS DE DIOS, donde se desborda sobre todos nosotros el DON maravilloso de nuestro Dios que es PADRE.


El Evangelio tomado de San Mateo, 10, 26-33. es un “empuje” que nos da Jesús hacia la confianza plena en él, un saber aprender cada día a vivir en la confianza, en el amor, en la espera de una vida mejor y más justa que la que podemos experimentar aquí abajo, sabiendo que en la otra todo será distinto, pero mientras llega ese día también este aprendizaje nos lleva a vivir con la frente bien alta, sin acobardarnos de aquellos que nos odian y hacen el mal, Cristo está con nosotros, aquí se une el mensaje que ya hemos escuchado en la primera lectura. Confiemos hermanos y hermanas en este SEÑOR de nuestra vida que todo lo puede y que pondrá un día a cada uno en su sitio.

viernes, 23 de junio de 2017

FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS



CONSAGRADOS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

El hombre y la mujer de hoy día, que tiene FE, que confía en el Sagrado CORAZÓN DE JESÚS ha de ponerse con frecuencia bajo la divina protección y amparo del SADRADO CORAZÓN, pero no ha de conformarse en pedir la Divina Misericordia para él o para ella. Ha de consagrar con la misma frecuencia a nuestro mundo. A nuestra Patria, es decir: Al Rey, a la familia Real, al Gobierno de la Nación, al Congreso y al Senado, al Cuerpo Jurídico de la nación,  al Ejército y Cuerpos de Seguridad del Estado, a las Autonomías y sus gobiernos, a los pueblos y ciudades de España y sus ALCALDES y concejales, a TODOS, pues necesitamos pedir por todos, para que algunos tengan más miras de lo que es la política y de a quien están sirviendo y el por qué de este servicio, si esto se hiciera así no estaríamos pasando la crisis que pasamos en España, que para muchos cada día está mucho peor aunque unos pocos se han hecho, como por arte de magia, súper millonarios.

Es natural que pidamos la intervención de lo Alto, pues de lo bajo poco podemos esperar con lo que tenemos, que hay mucho que es muy malo y cada día peor. Por eso hace falta pedir, aunque no olvidar el dicho: “A Dios rogando y con el mazo dando”, también hay que ser más exigentes, el gobernante no está para lucrarse, está para servir, desde la cabeza hasta los más “insignificantes”.


Por eso, para eso: “Sagrado Corazón de Jesús, en ti confiamos, ten compasión y misericordia de todos nosotros, pobres pecadores”.

martes, 20 de junio de 2017

EL CAMINO DE LA VIDA:





Muchas veces nos vemos obligados por la vida a salir, a marchar, a emprender un nuevo camino que nos lleve a un destino distinto, diferente, en ocasiones incierto y siempre –pues para eso emprendemos el camino- esperanzados.

La incógnita de nuestro camino esta en la “confianza” que podamos tener para hacer el camino o para llegar a esa meta. Lo que si tenemos que saber y tener siempre muy claro es que “Dios ayuda a las personas a la hora de recorrer su camino en la vida”. Dios está ahí con nosotros, no nos deja solos, está a nuestro lado, está en nosotros, hace nuestro camino. Al final de todo sabremos con claridad que Él es la meta de nuestro camino.

Pero lo más bonito de nuestro caminar es que Dios siempre pone en nuestro camino a multitud de personas, además te encontrarás con infinidad de cruces de caminos, por lo que tu caminar no es nunca un caminar en solitario. De este caminar aprenderás a pedir ayuda, a prestarla, a cargar el peso de quien no puede con él, a solicitar te ayuden con tu peso, a compartir lo que tienes para comer o arrimarte a la mesa de quien tiene si tu no tienes en ese momento, la vida, el caminar de la vida es eso, un constante compartir, hacer amigos, sentirte hermano, o padre o madre o hijo para los otros de acuerdo a cada circunstancia de to peregrinaje.

Pero si quieres que tu camino te lleve a buen puerto ten por seguro que esto lo alcanzarás si en esa gran peregrinación que es tu vida, con regularidad haces un  alto reposas y para llenar tus fuerzas, encontrar  el sentido de tu vida y descansar en el banquete que para ti y para todos te ofrece Jesús en el Altar, si comes su Cuerpo y bebes su preciosísima Sangre. Este COMULGAR es quien te sostendrá durante toda la vida y quien hará posible que cuanto haces por los demás tenga auténtico sentido pues estará repleto de amor, pues si Dios es amor, si por amor vino Cristo a nuestra vida, si con amor te acercas a recibirle, es muy lógico que con amor te des tu también como hostia pura y blanca a los demás, concretamente a aquellos que más te necesiten.


Solamente Cristo dará sentido al camino que tomes en tu vida, sin él no llegaremos a parte alguna que realmente merezca la pena esforzarnos por llegar.

sábado, 17 de junio de 2017

EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO:


 
DOMINGO DEL CORPUS CHRISTI

Antes del paso del río:
La primera lectura quiere que cada uno de nosotros, bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, como el pueblo judío, también miremos hacia atrás. ¿Qué era este pueblo antes de cruzar el río después de vivir esos 40 años penosos en el desierto?, ya lo dice la lectura, el Señor te sacó de la esclavitud de Egipto, te hizo recorrer aquel desierto terrible, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal, que te alimentó con el maná… ¿Y a nosotros los cristianos?, nos ha llamado a vivir una vida de santidad, creados por Dios a su imagen y semejanza, nos ha borrado nuestros pecados, nos da su gracia para vivificarnos, nos da un alimento infinitamente mejor que el maná de los antiguos en el desierto, nos da a comer su CUERPO y a beber su preciosísima SANGRE, derramada en la CRUZ para remisión de los pecados y salvación de toda la humanidad. Celebramos hoy domingo el CORPUS CHRISTI, pero ciertamente esta fiesta maravillosa la celebramos cada vez que recibimos el CUERPO DE CRISTO en la celebración de Acción de gracias, la Santa Misa, también la celebramos cada vez que entramos en un templo y nos postramos en oración ante el SAGRARIO, o cada vez, que por alguna circunstancia no podemos recibir al Señor cuando acudimos a la Misa y hacemos, con corazón humilde una COMUNIÓN ESPIRITUAL.

Sí hermanos, nosotros ya hemos pasado el río, ya estamos en la tierra de promisión, ya hemos lavado nuestros cuerpos en el agua que nos purificó, entramos a este “río” de nuestro bautismo donde morimos al pecado y surgimos de él revividos para la vida con Dios, una vida en Dios, una vida de Dios en nosotros y con nosotros.

Nuestra vida está marcada por la UNIDAD:
Es el mensaje que nos da San Pablo en la segunda lectura, estamos unidos por el cáliz de nuestra acción de gracias, unidos como COMUNIDAD en la sangre de Cristo, lo mismo que nos une el CUERPO DE CRISTO que comulgamos, ya que el PAN ES UNO, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo CUERPO, porque comemos todos del mismo pan. Que grande es el Señor, por su cuerpo y sangre y con su cuerpo y sangre nos une a nosotros para unirnos con Él y ser una sola cosa, y así, con Él y por Él unidos, bajo la acción constante del Espíritu Santo con el PADRE Y SER ¡UNO!. Cuando nos daremos cuenta de lo importante que es ser UNO y comencemos a obrar en consecuencia.

El que come de este pan vivirá para siempre:
Es el mensaje que nos da San Juan en el Evangelio. Este es mi cuerpo, esta es mi sangre y no tenemos vida en nosotros si no comemos su cuerpo y bebemos su sangre, Si comemos su cuerpo y bebemos su sangre tendremos VIDA ETERNA y Él nos resucitará en el último día. Más claro imposible. Por eso se hace difícil entender que estando tan claro, tan bien dicho y con tanta claridad nos encontremos con tantos cristianos o que se dicen ser cristianos que pasan de la MISA, pasan de la COMUNIÓN, PASAN DE LA VIDA DE LOS SACRAMENTOS. Y el que pasa de esto se pasó de largo ante las miles de oportunidades que el Señor le ha ofrecido. Que estemos pendientes del Señor, de lo que nos dice, de lo que nos ofrece, de cómo quiere que actuemos en la vida para que la VIDA NO PASE de nosotros, estar sin Cristo es estar ya muerto, puerto para la VIDA, muerto para LA GRACIA, muerto para la SALVACIÓN QUE EL SEÑOR NOS DA.


Que paséis un feliz domingo día del Corpus Christi, que recordéis que este día está marcado por la fraternidad, por eso las colectas que se hacen en las iglesias están dedicadas a CARITAS DIOCESANA, para ayudar a los desfavorecidos, a los necesitados, para ser más humanos, más cristianos, mejores cristianos. Que el Señor os bendiga. 

En la procesión del Corpus, tapando con la mano la frente abrasada por el inmenso calor que hacía en la calle.

miércoles, 14 de junio de 2017

Mañana día 15, solemnidad del Corpus Christi en Granada:



A las 9:00 celebración de la solemne Eucaristía presidida por el Señor Arzobispo en la Santa Iglesia Catedral de la Ciudad.

Terminada la Misa la PROCESIÓN CON EL SEÑOR POR LAS CALLES DE LA CIUDAD. Una buena oportunidad para dar un testimonio de FE y de AMOR a Nuestro Señor Jesucristo en ese milagro maravilloso que es la Eucaristía, Cristo presente que se hace comida para nuestra salvación.


Acompañemos con júbilo al Señor.

sábado, 10 de junio de 2017

DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD. Ciclo A.



En la primera lectura del Éxodo Moisés pide a Dios su favor, para él pero sobre todo para su pueblo, aunque reconoce que el pueblo que está en el desierto, el pueblo que Dios liberó de la esclavitud de Egipto es ahora un pueblo de duro corazón. Curiosamente cuando conseguimos lo que queremos, aquello que tanto hemos rogado y pedido a Dios con insistencia, cuando las cosas nos van mejor, cuando la calamidad se aparta de nuestra vida, en vez de vivir a partir de ahí con más generosidad hacia Dios que nos ayuda, nos volvemos más duros de corazón y nos olvidamos de Él, que es el dador de todo amor y toda misericordia.

En la segunda lectura de San Pablo a los Corintios, el Apóstol, invita a esa Comunidad y nos invita a cada uno de nosotros a vivir una vida alegre en el Señor y con la paz en el corazón, llegar a vivir de esta manera no es fácil, hay que experimentar a Dios, amarlo por encima de todo, tenerlo siempre presente en nosotros, en nuestro corazón y hablar de Él en la Comunidad, en la Asamblea, en la FAMILIA, en el trabajo. Con Dios estamos todo el día, todos los días, no podemos dejarlo apartado en la sacristía ni en nuestra habitación de casa. Dios está siempre con nosotros, nosotros tenemos que estar siempre con él y abiertos a su gracia divina. Esta presencia que quiere el Apóstol para nosotros es una presencia trinitaria: “La gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la Comunión del Espíritu Santo esté siempre con vosotros” Puesto que Dios Padre es amor que se da en el Hijo, un amor que duele, amor sin peros, amor total, es el Padre que entrega a su Hijo a una muerte en CRUZ para así redimir y salvar a toda la humanidad, sí, amor sacrificado, así ha de ser todo amor, si no es sacrificado nuestro amor sería un amor egoísta, un amor de capricho, la vida nos muestra con perfecta claridad que “amores de esta manera” nunca llegan a ser amores, es otra cosa, pero amor, amor, nunca.

Pero todo esto que Dios nos da, lo que el Hijo hizo y hace por nosotros nos llega en este tiempo, que la Palabra llama “tiempo final” bajo la acción constante del Espíritu Santo, que es el ceñidor de todo, el que pone calor en nuestras vidas, el que nos da la capacidad de comprender o llegar a atisbar por un instante el MISTERIO de Dios respecto al hombre, a la vida, a la eternidad. Sin esta acción del Espíritu Santo seríamos totalmente ciegos, sordos y mudos, pero gracias a Él ahora vemos, no del todo, eso ya llegará, pero vemos o presentimos a un Dios cercano al hombre, a un Dios con nosotros, lo escuchamos de la Palabra revelada que es el HIJO y lo comprendemos, entendemos este mensaje bajo la acción del Espíritu Santo.

Es el mismo mensaje de este Domingo de San Juan, 3, 16-18: “Dios mandó a su Hijo al mundo, no para condenar al mundo sino para que el mundo se salve por él”, por el Hijo, que al subir al Padre nos envió al Espíritu Consolador, el que nos conforta, nos acompaña y nos salva.
Este Misterio de la Santísima Trinidad no es otra cosa que el gran regalo de Dios a la humanidad, se nos manifiesta como una FAMILIA que quiere que nosotros le acojamos y creamos en Él en familia, en Comunidad, en Parroquia, en Iglesia, no como personas individuales que nada tienen que ver el uno con el otro, al contrario, como hijos de Dios que cuanto más te entregas por la salvación del otro, entonces y solamente entonces, estás trabajando y ganando tu propia salvación.

El relato de Jesús con Nicodemo nos dice mucho más de lo que está escrito, nos habla de que lo realmente triste es no creer en el Hijo del Hombre, no abrir nuestro corazón a la gracia de Dios, pasar por la vida sin que nos importe el sacrificio de Dios por los hombres, el sentirnos suficientes, plenos, realizados sin que Dios verdaderamente intervenga en nuestras vidas o peor aún que el hombre se endiose y prescinda de Dios creyendo que el es el todo de este mundo cuando en realidad es la nada. Con Dios somos todo, sin Dios no somos nada.


Que paséis un feliz domingo día del Señor, aquellos que el próximo jueves celebréis, como aquí en Granada, el Corpus que acompañéis al Señor Eucaristía, milagro de amor y cercanía por las calles pero asegurándoos tenerlo siempre en vuestro interior, en vuestro corazón. ¡Feliz Domingo!.

viernes, 2 de junio de 2017

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS. CICLO A.



“VEN ESPÍRITU SANTO, RENUEVA LA FAZ DE LA TIERRA”.

Celebramos la fiesta de Pentecostés, el mundo, no solamente la Iglesia, se renueva de alegría pues esta es la hora en que rompe el Espíritu el techo de la tierra y una lengua de fuego innumerable, purifica, renueva, enciende, alegra las entrañas del mundo. Hace nuevas todas las cosas, nos hace nuevos a cada uno de nosotros que abrimos nuestro corazón a Él y ponemos nuestra confianza en Él. Por eso invocamos con fe al Espíritu Santo, por eso nuestra confianza plena en quien todo lo puede, todo lo llena, todo lo invade, todo lo viste de un colorido atrayente, de amor y de paz que llena el corazón del creyente.

La RENOVACIÓN es clave en nuestra vida de Cristianos. Cada Domingo en la misa recitamos el CREDO, este recitar es más que “rezar el Credo”, en el Credo está encerrado todo el misterio de la Fe que como cristianos profesamos, lo que en verdad creemos, lo que nos han transmitido desde la infancia, lo que afirma la Iglesia.

Cuando decimos: “Creo en el Espíritu Santo” estamos afirmando que nuestro corazón y nuestro espíritu están abiertos a un estado permanente de revisión y de renovación. No decimos las cosas por decirlas, afirmamos lo que creemos, lo que en verdad sentimos y abrimos nuestra vida, nuestra existencia a la fuerza renovadora y creadora de Dios, dejando que actúe en nosotros, que nos ayude a hacernos nuevos en cada Eucaristía que celebramos, en la lucha de la vida, en lo cotidiano y también en lo extraordinario, ya lo dijo el Señor con toda claridad: “Sin mí no sois nada”,

Pero quizás la acción más hermosa y constante que debemos realizar con la ayuda del Espíritu Santo es la UNIDAD. Él nos nace UNO con Cristo, por tanto nos hace UNO con el Padre, La Trinidad es unitaria, la misión del Espíritu Santo es hacernos buscar esta unidad con Dios y unidad entre los hombres y mujeres de buena voluntad. Es importante saber que la voluntad del diablo no es otra que romper continuamente esta unidad, sembrar discordia, separar, crear enemigos. Por tanto, siendo conscientes de esta acción maléfica, luchemos con uñas y dientes por adherirnos a la fuerza salvífica del Espíritu Santo, para así estar en Dios y Dios en nuestro corazón, en el corazón de las familias cristianas y en las Comunidades cristianas, en la parroquia, en la diócesis, en la Iglesia Universal. Es fruto del Espíritu Santo esta unión y el deseo de trabajar siempre por lograr esta unión y luchar en contra del rompimiento de la UNIÓN: FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO.

Es este Espíritu quien da la FUERZA a la Iglesia, quien pone en píe en medio de las plazas, en la calle a los mejores hijos de la Iglesia y no se acobardan ante la persecución o la muerte violenta. En estos días son muchos los testimonios de esta poderosa acción del Espíritu en tantos hombres, mujeres, jóvenes y niños que son martirizados por no renunciar a Cristo, sabiendo abrazar la Cruz del Señor y ganando de esta manera heroica el cielo.

Celebramos el nacimiento de la Iglesia con una ilusión siempre renovada, no podría haber alegría ni renovación si la Gracia del Espíritu no nos acompañara después de mas de dos mil años de Cristianismo. Pero la fuerza de Dios viene de lo alto, viene a la Iglesia, viene a los corazones de los que a pesar de los problemas y dificultades no tiran la toalla y dejan de creer, viene a vivificar, a sanar, a dar fuerza, ilusión, esperanza, a poner amor en el corazón, a fortalecer las rodillas vacilantes, a dar consistencia. Viene a unirnos, a ser solidarios, a animarnos a echar una mano, a pesar de nuestras propias cruces a aquellas personas que llevan una CRUZ mucho más pesada que la nuestra. El Espíritu Santo nos hace ser más solidarios, afectivos, generosos puesto que sus siete DONES SON: 1- SABIDURÍA: Nos hace comprender las maravillas de Dios, nos da el impulso que necesitamos en medio de las dificultades a través de nuestra vida. 2- INTELIGENCIA: nos descubre las riquezas de la FE. 3- CONSEJO: Aprendemos a llegar a la santidad, siguiendo aquello que más concuerda con la gloria de Dios y el bien de los demás. 4- FORTALEZA: Nos ayuda a superar toda dificultad en el camino de la vida para poder llegar a Dios. 5- CIENCIA: Nos lleva a juzgar con rectitud todo lo que realizamos en la vida, especialmente lo referente a Dios. 6- PIEDAD: Nos anima a tratar a Dios con la confianza que el hijo trata a su padre. Y 7- TEMOR DE DIOS: Nos ayuda a abandonar y alejarnos del pecado y evitar todo aquello que pueda contrariar la voluntad de Dios.


Queridos lectores, que esta ACCIÓN CONSTANTE DEL ESPÍRITU esté en vosotros, os de paz y alegría y encamine vuestros pasos a la felicidad plena, que paséis un feliz DOMINGO DE PENTECOSTÉS.