SE ACERCA EL 20 DE SEPTIEMBRE:
Fecha de la entrega del Santuario de Nuestra Señora de las Caldas de Besaya, en Cantabria, España al Obispo de la diócesis de Santander M. D. Arturo Ros, por parte del Prior Provincial y de la Comunidad de este Convento.
Con profundo dolor estamos viviendo ya la etapa de menos de tres meses para el cierre de un Convento - Santuario que por siglos ha servido a la Iglesia y que de alguna manera, con otros conventos ya desaparecidos en Cantabria, como en Ajo, Santillana del Mar, Potes y el de Montesclaros que seguirá por un tiempo, dudoso tiempo dado la edad de los frailes uno que pasa de los 80 y el otro de los 90 años de edad...
Desde estos muros se han vivido multitud de experiencias, hemos sido centro de predicación prácticamente para toda Cantabria, hemos potenciado la formación, primero como Escuela Apostólica, más tarde como centro de Filosofía, que ha permitido la formación filosófica de cantidad de jóvenes por unas décadas, siendo para la región y para España una lumbrera filosófica y formativa que ha dado luz y profesionalidad a religiosos y laicos que se han formado en estos recintos.
La experiencia del cierre es un auténtico sufrimiento, no se lo deseo a nadie, una pena constante, una incertidumbre de lo que ahora, aún, con dos frailes y otro más que ha llegado como refuerzo, no sabemos que qué quedará este gran edificio y edificios anexos.
La situación de la familia, la pérdida de valores, el cada vez menos sentido religioso de lo que es el matrimonio, la situación de las familias que no pueden permitirse criar a más de un hijo, el apagón de la fe, tantas cosas que influyen en los jóvenes de hoy hacen ver claramente esta escasead de vocaciones que amenazan con el cierre de este Convento y por desgracia de muchos más que están en situación similar, a la puerta del cierre.
De seguir así la Iglesia tendrá que plantearse "nuevas formas" que permitan la atención de los feligreses. El abandono simplemente no es solución, muchos pequeños pueblos rurales se han quedado ya, por muchos años sin una misa en sus templos parroquiales, como pasa en mi pueblo de Ormas, aquí, en Cantabria.
Tiempos difíciles para la Iglesia, y en vez de permanecer unidos, siguen los cismas, las divisiones, las rupturas, un claro ejemplo de la lógica del enemigo, "Divide y vencerás" contra el mandato del Maestro "Sed todos UNO".
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