viernes, 27 de marzo de 2015

LA CENA:


En la Cena del Cordero
y habiendo ya cenado,
acabada la figura,
comenzó lo figurado.
Por mostrar Dios a los suyos
cómo está de amor llagado,
todas las mercedes juntas
en una las ha cifrado.
Pan y vino material
en sus manos ha tomado
y, en lugar de pan y vino
cuerpo y sangre les ha dado.
Si un bocado nos dio muerte,
la vida se da en bocado;
si el pecado dio el veneno
el remedio Dios lo ha dado.
Haga fiesta el cielo y tierra
y alégrese lo criado,
pues Dios, no cabiendo en ello,
en mi alma se ha encerrado. Amén.

CAMBIO DE HORA:



La madrugada del próximo domingo 29 de marzo comienza oficialmente elhorario de verano Cambia la hora. A las dos de la madrugada del domingo, 29 de marzo, habrá que adelantar el reloj hasta las tres. Oficialmente, ese día, último domingo de marzo, tendrá una hora menos para ajustarse al horario de verano. Una hora menos de sueño, sí, pero que se le gana desde ese día al anochecer. Es, además, la época del año en la que la longitud del día se alarga más rápidamente. A las latitudes de la península, el sol sale por las mañanas antes que el día anterior y por la tarde se pone después. Como consecuencia, al comienzo de la primavera el tiempo en que el sol está por encima del horizonte aumenta casi tres minutos cada día a la latitud de la península.
Ya desde finales de diciembre los días empezaron a crecer, ganándole terreno al ocaso. Y seguirán haciéndolo hasta la madrugada del 23 al 24 de junio, San Juan, la noche más corta de todo el año.

jueves, 26 de marzo de 2015

DOMINGO DE RAMOS, DE LA PASIÓN DEL SEÑOR. Ciclo B.




 

“Ha llegado la hora”

 

Hemos recorrido un largo camino de cuarenta días, ahora llegamos a la PASIÓN Y MUERTE DEL REDENTOR. Es un tiempo para meditar y para que cada uno nos situemos en el sitio, que después de vivir la santa cuaresma hemos decidido para nuestra vida, pero ojo, el Domingo de Ramos indica un poco, o bastante lo que es la débil condición humana, nos inflamos y nos desinflamos con facilidad. En este Domingo de Ramos vemos como el pueblo judío se infla de gozo y alboroto por la llegada del Mesías, pero después de la experiencia del huerto de los olivos todos abandonas al Señor, todos se han desinflado, han olvidado sus palmas y ramos, sus gritos de “Bendito el que viene en nombre del Señor”, han abandonado. Y nosotros cuando claudicamos ante las tentaciones hacemos lo mismo, abandonamos al Señor para seguir nuestro camino, camino que no va a ninguna parte buena, camino al abismo. No podemos dejarnos vencer, tenemos que tener FE y fortaleza, necesitamos del Señor para no claudicar también nosotros.

 

Pero no estamos solos, cada mañana el Señor nos espabila el oído, nos dice la primera lectura, para decir una palabra que de amor y de esperanza, que no nos cerremos en nosotros mismos, que siempre encontraremos otros más necesitados, más abatidos a los que tenemos que ayudar, si el Señor sólo hubiera pensado en él mismo no habría subido a Jerusalén, habría abandonado su misión. No seamos cobardes, no tiremos la toalla, luchemos, pero luchemos con esperanza y seamos luz y fortaleza para los afligidos de nuestro tiempo, que por desgracia son muchos.

 

El Salmo resume en cuatro versículos la pasión de Cristo y nos obliga a tomar partido. ¿De qué lado estamos?, ¿con Cristo o contra Cristo?, ¿somos como las mujeres que se acercan sin miedo al Señor, como la Verónica que enjuga su rostro sin miedo a los azotes del látigo de los romanos, como el hombre de Zirene que aunque obligado ayuda a llevar la Cruz del Señor? ¿o nos quedamos en la orilla para verle pasar de largo, a nuestro lado, pero sin más compromiso y sin mojarnos?.

 

El Apóstol en la carta a los Filipenses nos habla de cómo el Señor no se aprovechó de ser Dios y asumiendo nuestra condición humana acoge la Cruz redentora para salvar a la humanidad. Pero es algo más que salvar, también es enseñar, enseñarnos a saber tomar decisiones que conlleven cargar con nuestras cruces y más aún, cargar con las cruces de aquellos que tienen menos fuerzas que nosotros, el cristiano no vela solamente por su salvación, velamos, trabajamos, nos esforzamos por la salvación de todos, somos llamados por Dios para ser Evangelio que fermente, que de fruto, que sea redentor. Dios te ha escogido a ti, a buscado tus manos para usarlas Él, tus píes, para que con ellos Él llegue donde hay desesperación, tu voz, para que su Palabra llegue a todos los rincones del mundo. Anímate, eres instrumento de Dios para la salvación de los hombres. La Cruz es servicio, entrega, amor, generosidad. Es darse a los demás. Aquí, a estas alturas de la Cuaresma tenemos que tener ya bien claro que en Cristo no valen los egoísmos.

 



HIMNO CUARESMAL


En tus manos, Señor, pongo mi vida
con todas sus angustias y dolores;
que en ti florezcan frescos mis amores
y que halle apoyo en ti mi fe caída.
Quiero ser como cera derretida
que modelen tus dedos creadores;
y morar para siempre sin temores
de tu costado en la sangrienta herida.
Vivir tu muerte y tus dolores grandes,
disfrutar tus delicias verdaderas,
y seguir el camino por donde andes.
Dame, Señor, huir de mis quimeras,
dame, Señor, que quiera lo que mandes
para poder querer lo que tu quieras. Amén.

miércoles, 25 de marzo de 2015

HOY, 25 DE MARZO: LA SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR.







ÁNGELUS DOMINI
V. El Ángel del Señor anunció a María.
R.
Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, María... Santa María...

V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María... Santa María...

V. Y el Verbo se hizo carne.
R.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María... Santa María...

V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

Oremos:
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.



ÁNGELUS DOMINI
V. Ángelus Dómini nuntiávit Maríae.
R. Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave María.

V. Ecce ancílla Dómini.
R. Fiat mihi secúndum verbum tuum.
Ave María.

V. Et Verbum caro factum est.
R. Et habitávit in nobis.
Ave María.

V. Ora pro nobis, sancta Dei Génitrix.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Orémus:
Grátiam tuam, quaésumus, Dómine, méntibus nostris infúnde: ut qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui Incarnatiónem cognóvimus, per Passiónem ejus et Crucem ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum.
R. Amen.


lunes, 23 de marzo de 2015

HIMNO AL SEÑOR CRUCIFICADO


No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y encarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
muéveme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No tienes que me dar porque te quiera;
pues, aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera. Amén
(Cristo del malagueño Ruiz Montes).

domingo, 22 de marzo de 2015

HIMNO:


Llevaba roja la túnica 
y enrojecido el cabello.
¿De dónde, con píes sangrantes,
avanzas tú, Lagarero?
“Del monte de la batalla
y de la victoria vengo;
rojo fue mi atardecer,
blanco será mi lucero.
Llevaba roja la túnica,
roja de sangre y fuego.
También de blanco le vi
el vestido y el aliento;
vello como las estrellas,
como flor de cardo bello.
Rojo como la amapola
y blanco como un cordero:
carmesíes sus heridas
y blancos sus pensamientos.
Llevaba blanca la túnica,
Blanca de amor y fuego.
Por toda la negra tierra
El chorro de sus veneros:
sangre preciosa su sangre
que hace blanco el sufrimiento.
¡Oh Cristo, de sangre roja!
¡Oh Cristo, dolor supremo!
A ti el clamor de los hombres,
en ti nuestros clavos fierros,
llevaba roja la túnica,
roja de sangre y fuego. Amén.