viernes, 16 de septiembre de 2011

¿Como soy?





Domingo 25 t.o.
Que duro es el Evangelio de Jesús. Cuesta no ya cumplirlo, cuesta mucho escucharlo. Al menos a mi me sucede, y es curioso, lo tengo que leer todo el día, pero en ocasiones, como sucede con el evangelio de este próximo domingo no acierto a darle una auténtica interpretación. Y ese es el problema, que siempre estamos interpretando pero no tanto siguiendo el criterio de Cristo, sino más bien siguiendo nuestros propios criterios, pues de no ser así desde luego yo tendría que ser a estas alturas ya muy distinto de cómo soy, y la Iglesia también a estas alturas tendría que ser muy distinta a como es, o a como se manifiesta ante el mundo.
Dijo: “Buscad el Reino de Dios y su justicia” también dijo: “Si vuestra justicia es como la de los fariseos no entrareis en el Reino”
Entonces,  ¿como es mi justicia? O ¿cómo es nuestra justicia?.
Esta es la cuestión, nuestro mundo hace aguas por todas partes y tenía que estar lleno de profetas que advirtieran del desastre, y de hombres y mujeres capaces de entregar todo para rescatar el mundo, y de una Iglesia que mire con buen ojo. Sí, es lo complicado, dado que hay una persistente mirada en el ser humano incapaz de ver la misericordia de Dios, y esto lo demuestra el hecho de que estamos como estamos y nadie hace nada. Y el hecho de que son muchos los que buscan los primeros puestos y parece que siguen ignorando que en el Reino no valen para nada los privilegios, ante Dios nadie se presenta con méritos, con preferencias, con distinciones, con títulos, con corona. Todos somos acogidos por Él, no por nosotros, sino por su gran misericordia.
¿Vas a tener tu envidia porque yo soy bueno? Esta frase resume la parábola de este domingo.
Señor, danos la bondad suficiente en nuestro corazón para que trabajemos con ilusión en tu viña, no por el salario, sino para que el mundo te conozca y así llegue a ti, Pastor bueno, Padre amadísimo, Juez justo y misericordioso.

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