domingo, 17 de abril de 2016

IV DOMINGO DE PASCUA. CICLO C


 "YO SOY EL BUEN PASTOR"


Ante los acontecimientos acaecidos en nuestra comunidad con el fallecimiento del Párroco, no he tenido tiempo de ponerme a escribir y hacer, como es mi costumbre, un comentario para cada domingo, día del Señor.

Por eso, aunque tarde si quiero hacer una muy breve reflexión de esta Palabra de Dios proclamada en este día.

Si hacemos un poco de historia en la narración de los Hechos de los Apóstoles, vemos como una cadena de desgracias vienen a ocasionar algo bueno y positivo.

En primer lugar, aquel grupo grande de creyentes que estaban en torno al Señor, una vez que reciben la fuerza del Espíritu se afianzan en la fe y crecen, pero las graves persecuciones les obliga a huir, y es en esta dispersión de creyentes que llegan a diversos pueblos, ciudades e incluso algunos a países como Grecia o Roma. En ellos van creciendo en su fe y va creciendo por su palabra y su testimonio rápidamente la fe en Cristo el Señor.

Incluso hoy se nos habla de que también Pablo es perseguido por los judíos que luchan contra estos, según ellos “sectarios” que surgen ya por todas partes. Vemos que incluso esta persecución es buena para nosotros, pues al ver que los judíos no parecen querer convencerse los predicadores se dedican a los gentiles, y gracias a ello a nosotros nos ha llegado la fe en Cristo. Demos gracias a Dios, y veamos como los planes de los hombres no son los planes de Dios y lo que en un momento podríamos catalogar como malo luego resulta ser bueno.

Por esto tenemos que estar bien atentos a los acontecimientos de nuestro tiempo, entre nosotros y en todo el mundo, que Dios nos sigue hablando y comunicándose con nosotros a través de lo que acontece a nuestro alrededor y en nuestra sociedad y por encima de todo buscar ser siempre fieles al Señor y preocuparnos de dar buen testimonio de nuestra fe, ser coherentes con la fe que profesamos y con la vida que llevamos, para que nuestra palabra tenga peso, pues en los días que vivimos, con tanto medio a nuestro alcance ¿Quién puede engañar a nadie?, tampoco tiene sentido que nos queramos engañar a nosotros mismos.

El Señor es nuestro Pastor, nuestro BUEN PASTOR que nos conoce y que nosotros tenemos que conocerle a él, Él camina delante de nosotros, nos ha dejado su huella para no perder el camino. Nosotros a la vez hemos de ser buenos pastores que hemos –como el Señor- caminar delante del rebaño, no detrás con el palo dando golpes, delante, las ovejas nos siguen no por miedo, por temor, y sí por amor, siguen nuestros pasos, siguen nuestro ejemplo, siguen la estela de nuestras buenas obras, siguen la luz no de nuestra voz, la de la voz de Cristo que nosotros proclamamos, nos siguen por confianza, por amor al Señor, por amor a la Iglesia.


Que confiemos plenamente en él, como hemos de confiar en el Papa Francisco, orar mucho por él, dejar de criticar todo lo que hace, aquellos que no hacen otra cosa de compararle con otros papas y estar descontentos de todo y por todo, ser consecuentes con la fuerza del Espíritu Santo que actúa, como ha actuado en el pasado y como seguirá actuando en el futuro, Él está con nosotros, en nosotros para confirmar nuestra fe y seguir dándonos fuerza y esperanza.

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