lunes, 3 de febrero de 2014

SAN BLAS:


Según la tradición, Blas de Sebaste era conocido por su don de curación milagrosa, que aplicaba tanto a personas como a animales. Salvó la vida de un niño que se ahogaba al trabársele en la garganta una espina de pescado. Este sería el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta el 3 de febrero.
Se le acercaban también los animales enfermos para que les curase, pero en cambio no le molestaban durante su tiempo de oración.
Cuando llegó a Sebaste la persecución de Agricola (gobernador de Capadocia) contra los cristianos (la última persecución romana), sus cazadores fueron a buscar animales para los juegos de la arena en el bosque de Argeus y encontraron muchos de ellos esperando fuera de la cueva de san Blas. Allí encontraron a Blas en oración y le detuvieron.
Agrícola trató sin éxito de hacerle renegar de su fe. En la prisión, Blas sanó a algunos prisioneros. Entonces el gobernador le mandó matar y fue arrojado a un lago. Pero Blas, de pie sobre la superficie (como el milagro atribuido también a Jesucristo), invitó a sus perseguidores a caminar sobre las aguas y así demostrar el poder de sus dioses. Pero todos se ahogaron. Cuando volvió a tierra (por orden de un ángel), fue torturado (colgado de un poste y lacerado con rastrillos de cardar) y finalmente decapitado. Según el Diccionario de los Santos, las Actas de este mártir carecen de consistencia histórica, pero fueron muy populares a partir del alto medievo, tanto en Oriente como en Occidente, donde llegaron a través de diversas traducciones latinas de un texto griego.
Su culto se extendió pronto por toda la iglesia. Es costumbre popular invocarle particularmente para remediar afecciones de la garganta.




BENDICIONES INDIVIDUALES DE LAS GARGANTAS EN LA FIESTA DE SAN BLAS:

En un antiguo ritual, con dos cirios bendecidos en el día de ayer, colocados en forma de aspa, cogidos con la mano izquierda, se colocan las dos partes de las velas (POR SUPUESTO APAGADAS)  en el cuello de la persona, y la mano derecha sobre la cabeza de la misma y se dice:


“Por intercesión de San Blas, Obispo y Mártir, el Señor te proteja de las enfermedades de la garganta y de toda enfermedad, en el nombre del Padre  y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén”.

domingo, 2 de febrero de 2014

Hoy: Dos MISAS muy solemnes, y a las ocho de la tarde otra más:



Esta mañana hemos celebrado la Eucaristía solemnemente tanto en el Monasterio de las Madres Dominicas de Zafra como en el de Santa Catalina del Realejo, celebramos la Presentación del Señor y el día de la Iglesia Consagrada, esta Iglesia nuestra de tantas familias consagradas al Señor que forman las Ordenes Religiosas.

Esta Tarde en la Misa de las 20 horas en Santo Domingo de Granada celebraremos, presidida por el Párroco, la Eucaristía que consistirá, como cada año, en un hermoso acto Mariano: a las 19:30 el rezo del Rosario a nuestra Madre del cielo, a las 20 horas la procesión con las velas encendidas, las tórtolas, la tarta y la alegría y el corazón de cada uno de los presentes, todos acompañando a la Virgen de la Candelaria, por el Claustro de nuestro Convento de la Santa Cruz, y a continuación la Celebración Eucarística, con la presentación –en el ofertorio- de los niños y niñas por sus padres al Señor y una bendición especial para cada uno de ellos.

Una vez que termine la celebración religiosa sigue la celebración, pues las ricas –más de 10 tartas de las famosas “GLORIA DE ZAFRA” acompañadas de sidra y vino dulce degustarán todos los asistentes en la magnífica sacristía conventual.


Hay motivo suficiente para participar con alegría en este acto.


sábado, 1 de febrero de 2014

PRESENTACIÓN DEL SEÑOR:


 

Mis ojos han visto a mi salvador, luz para alumbrar a las naciones



Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,22-40:

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones". Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel".
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: "Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma".
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.




Era tradición en Israel que la madre que daba a luz debía presentarse en el templo a los cuarenta días después de su parto para "purificarse", pues era idea común entre los judíos que la madre, al parir, quedaba "manchada" según la Ley, y debía presentar una ofrenda al Señor para purificar su alma. Esta idea ha permanecido en el cristianismo por muchos años, yo recuerdo este momento de la “purificación” de mi madre después de dar a luz a mis hermanos menores. Y era entonces cuando las madres aprovechaban para ofrecer a Dios a sus primogénitos. María no necesita purificarse, porque Dios la había adornado de una pureza inviolada y la había preservado de toda mancha de pecado desde su concepción inmaculada. Y el Niño Jesús, por su parte, tampoco necesitaba ser ofrecido a Dios, porque era ya todo de Él desde el instante mismo de su encarnación y desde la eternidad. No obstante, María se somete libremente a las prescripciones de la ley mosaica y acepta purificarse. Y Jesús ofrece al Padre el acto de su filial obediencia y devoción presentándose a Él en el templo a los pocos días de su nacimiento. ¡Qué hermoso gesto de humildad y de obediencia amorosa a Dios de estas dos almas santísimas!

Nos narra el Evangelio que, cuando José y María entraban en el templo para cumplir con estos dos ritos de la ley, Simeón, hombre justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel –o sea, la llegada del Mesías–, por una inspiración especial del Espíritu Santo, reconoció en ese pequeño Niño al Mesías enviado por Dios, al salvador y redentor del mundo. Lo tomó en sus brazos y pronunció aquella bellísima oración: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos como luz: para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel". Este hombre bueno había reconocido al Mesías en ese Niño indefenso y lo proclamaba ante el mundo como luz.

 
Monjas Agustinas Canónigas del Monasterio de Santa Dorotea de Burgos -aparece mi tía Sor nieves fallecida recientemente- y las jóvenes que llenan el monasterio con sus cantos y su alegría son filipinas.

·         La Vida Consagrada: carisma profético en la vida de la Iglesia

Al ver el contenido de esta festividad de la Presentación del Señor en el templo, no es extraño que la Iglesia universal, en este día, venga celebrado una jornada especial dedicada a la Vida Consagrada. En ella quiere poner de relieve dos cosas. Dar gracias a Dios por este carisma, que enriquece a la Iglesia y a la vez resaltar el gesto de tantos hombres y mujeres que imitan más de cerca y hacen presente en nuestra sociedad la forma de vida que Jesús abrazó y propuso a los discípulos que lo seguían.

Por todo esto, conviene hablar a los fieles que asisten el domingo a las celebraciones eucarísticas del valor de la Vida Consagrada, para despertar el conocimiento y estima de una realidad para muchos ajena a sus intereses, que sin embargo, es parte fundamental de la Iglesia.

viernes, 31 de enero de 2014

San Cecilio, Santo Patrón de Granada. En La Ciudad solemnidad y en la provincia Fiesta:



San Cecilio fue el primer obispo de Granada cuando, bajo la dominación romana, se llamaba todavía Illíberis. Fue uno de los que la tradición llama "varones apostólicos" enviados a España por San Pedro y San Pablo a predicar el evangelio. Los otros seis son: Torcuato, Segundo, Indalecio, Tesifonte, Eufrasio y Hesiquio. La vida de todos ellos está oculta tras los velos de la leyenda transmitida oralmente. Se sabe a ciencia cierta que San Cecilio fue obispo de Illíberis, que escribió algunos tratados para instrucción de los fieles y que sufrió martirio bajo la dominación de Nerón, supuestamente quemado en el monte Illipulitano.

San Cecilio es patrón de Granada, y su fiesta se celebra el 1 de febrero.

(Fuente: elalmanaque.com)
En la foto vemos la imagen de San Cecilio de la Iglesia de Santo Domingo, de los Dominicos de Granada.

Nuestro Santo Patrón, cuya solemnidad celebramos con alegría, nos motive en nuestro fervor popular y desde el cielo que se ganó con su fe, buenas obras y su martirio, vele por nosotros, y especialmente por nuestro Barrio del Realejo, donde está ubicada la Iglesia consagrada a su honor en nuestra  Ciudad de Granada. 

lunes, 27 de enero de 2014

Santo Tomás de Aquino, de la Orden de Predicadores:


Se dice de él que es el más santo de los sabios y el más sabio de los santos, fiel discípulo de San Alberto Magno, de carácter afable, sencillo, humilde, bondadoso y siempre confiado en Dios y su Divina Misericordia, gran amante del Santísimo Sacramento y de la Santísima Virgen María. Compuso para el Señor, por mandato del Papa, en el 1274 el Himno Eucarístico PANGE LINGUA y TANTUM ERGO.

Es el principal representante de la enseñanza escolástica, una de las mayores figuras de la teología sistemática y, a su vez, una de las mayores autoridades en metafísica, hasta el punto de, después de muerto, ser el referente de varias escuelas del pensamiento: tomista y neotomista. Es conocido también como "Doctor Angélico" , "Doctor Común" y " Doctor de la Humanidad", apodos dados por la Iglesia católica, la cual lo recomienda para los estudios de filosofía yteología.
Sus obras más conocidas son la Summa theologiae, compendio de la doctrina católica en la cual trata 495 cuestiones divididas en artículos, y la Summa contra gentiles, compendio de apología filosófica del catolicismo, que consta de 410 capítulos agrupados en 4 libros y que fue redactado a petición de Raimundo de Peñafort.
Asimismo, fue muy popular por su aceptación y comentarios de las obras de Aristóteles, señalando, por primera vez en la Historia, que eran compatibles con la fe católica. A Tomás se le debe un rescate y reinterpretación de la metafísica y una obra de teología aún sin parangón, así como una teoría del Derecho que sería muy consultada posteriormente. Canonizado en 1323, fue declarado Doctor de la Iglesia en 1567 y santo patrón de las universidades y centros de estudio católicos en 1880. Su festividad se celebra el 28 de enero.


PANGE LINGUA
Pange, lingua, gloriosi
Córporis mystérium
Sanguinísque pretiósi,
Quem in mundi prétium
Fructus ventris generósi
Rex effúdit géntium.

Nobis datus, nobis natus
Ex intácta Vírgine,
Et in mundo conversátus,
Sparso verbi sémine,
Sui moras incolátus
Miro clausit órdine.

In supremæ nocte coenæ
Recumbens cum frátribus,
Observata lege plene
Cibis in legálibus,
Cibum turbæ duodenæ
Se dat súis mánibus.

Verbum caro, panem verum
Verbo carnem éfficit,
Fitque Sanguis Christi merum,
Et, si sensus déficit,
Ad firmandum cor sincerum
Sola fides súfficit.
Cante la voz del Cuerpo más glorioso el misterio sublime y elevado, y la Sangre preciosa, que amoroso, en rescate del mundo ha derramado; siendo fruto de un vientre generoso el Rey de todo el orbe, más sagrado.

Dado para nosotros, y nacido de una Virgen intacta y recogida, conservando en el mundo y esparciendo semilla de palabra que da vida, con orden admirable y estupendo, el tiempo concluyó de su venida.

La noche ya postrera, la noche deseada, estando ya la cena aparejada, convida a sus hermanos, y cumplida la sombra y ley primero, con sus sagradas manos por el legal cordero les da a comer su cuerpo verdadero.

Aquella creadora Palabra, con palabra sin mudarse, lo que era pan, ahora en carne hace tornarse, y el vino en propia sangre transformarse. Y puesto que el grosero sentido se acobarda y desfallece, el corazón sincero por eso no enflaquece, porque la fe le anima y favorece.

TANTUM ERGO
Tantum ergo Sacraméntum,
Venerémur cérnui:
Et antíquum documentum
Novo cedat rítui;
Præstet fides suppleméntum
Sénsuum deféctui.

Genitori Genitóque,
Laus et iubilátio;
Salus, honor, virtus quoque,
Sit et benedíctio;
Procedénti ab utróque
Compar sit laudátio.

Amen.
Honremos, pues, echados por tierra, tan divino Sacramento; y queden desechados, pues vino el cumplimiento, los ritos del Antiguo Testamento. Y si el sentido queda pasmado de tanta y nueva cosa, lo que él no puede, pueda, ose lo que él no osa, la fe determinada y animosa.

Gloria al Omnipotente, y al gran Engendrador y al Engendrado y al inefablemente de entrambos inspirado, igual alabanza, igual honor sea dado.

Amén.


 La fotografía corresponde a uno de los cuadros del retablo de la Iglesia de Santo Domingo de Granada, una alegoría que representa al Santo, que es azote de herejes, de cuya fuente de sabiduría y ardor Eucarístico se sirven todos los representantes de nuestra Iglesia Católica. Distintos prelados y representantes de órdenes religiosas llenan sus copas de su fuente de sabiduría.


sábado, 25 de enero de 2014

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO:

La figura del caballo en los cuadros referentes a este hecho es mitológica, ya que la costumbre era hacer los viajes a píe.

Cierto día, Pablo decidió viajar a Damasco con una autorización especial para encarcelar a todos los cristianos que encontrara en esa ciudad. Damasco era una de las ciudades más antiguas del mundo, en la que habitaba una importante comunidad cristiana. El viaje debió de haberle llevado a Pablo y a sus compañeros alrededor de una semana.
De pronto, y casi ya en las puertas de la ciudad, una poderosa luz lo envolvió y lo tiró por tierra. Entonces oyó una voz que le decía: "Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?". Pablo respondió: "¿Quién eres, Señor?" La voz le contestó: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate y entra en la ciudad. Allí se te indicará lo que tienes que hacer".
Llegó a Damasco, ciego y cogido de la mano, como un niño, se alojó en la casa de un tal Judas, y permaneció allí tres días ciego, sin comer ni beber, hasta que se presentó en la casa un hombre llamado Ananías y le dijo: "Saúl, hermano, el Señor Jesús que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recuperes la vista y quedes lleno del Espíritu Santo". Entonces le impuso las manos, y al instante cayeron de sus ojos una especie de escamas y recuperó la vista.
A partir de ese momento Pablo fue otra persona. Un cambio impresionante sucedió en él. Ananías lo bautizó, le explicó quién era Jesús, lo introdujo en la comunidad local, lo instruyó en la doctrina cristiana y lo mandó a predicar el Evangelio. De este modo Pablo conoció el cristianismo, y llegó a ser miembro de la Iglesia a la que en un principio combatía.

San Pablo se convierte así en la gran lumbrera del CRISTIANISMO, su ímpetu arrasará las dificultades y los pueblos gentiles verán la Luz del Evangelio gracias a su fuerza predicadora. No cave duda, su vida es modelo para nosotros, principalmente aquellos que nos dedicamos a la predicación de la Palabra de Dios y a propagar el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.


jueves, 23 de enero de 2014

Domingo III del tiempo ordinario. Ciclo “A”




Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 12-23

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:

«País de Zabulón y país de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló.»

Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
- «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores.
Les dijo:
-«Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.
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El Domingo III del Tiempo Ordinario nos trae la proclamación de Jesús como la gran luz que iluminó una tierra de paganos, tal como nos anuncia el profeta Isaías. Continuamos con el mensaje de luz y esperanza del domingo pasado, de hecho, cada domingo siempre ha de ser para nosotros los cristianos el día del Señor, el día de la luz y la Esperanza que su Cuerpo y su Palabra traen a nuestras vidas, a nuestros corazones.
Es la profecía sobre el Mesías. Jesús, asimismo, se instala en Cafarnaún e inicia su predicación anunciando la llegada inmediata del Reino de Dios. Un Reino que está cerca, pero que a la vez ya está en nosotros, en nuestros corazones.
Además elige a los primeros discípulos. Va llamándolos uno a uno, como te ha llamado a ti y me ha llamado a mí. Nos llama para la Vida, para el Amor, para la Ilusión, para la Esperanza, nos llama para que vivamos la experiencia maravillosa de la salvación que Él ha venido a ofrecernos, comprada con su preciosísima Sangre y nos hace merecedores de ella con nuestro amor y nuestra fidelidad a su Evangelio y a ese Reino que nos ofrece.

En la Primera lectura tomada del libro de Isaías 8, 23b-9, 3, nos dice:

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande;
habitaban tierra de sombras, y una luz les brilló”. 

La profecía de Isaías que escucharemos incluye el oráculo en el que se decía –y el pueblo de Israel estaba convencido— como y donde se iniciaría la andadura del Mesías, que iba a ser luz que ilumina el mundo. El pasaje, además, tiene resonancias navideñas, del tiempo de la Epifanía.

La segunda lectura que escuchamos en este domingo 3º, tomada de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 10-13. 17, nos dice:

“Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo: poneos de acuerdo y no andéis divididos. Estad bien unidos con un mismo pensar y sentir”.

En la segunda lectura Pablo de Tarso pone el dedo en la llaga sobre las divisiones de los fieles que seguimos viviendo y sufriendo. Son los personalismos de los fieles de Corinto los que explica San Pablo en su carta, pero que son perfectamente aplicables a nuestros tiempos. Y todos entendemos perfectamente a lo que se refiere el Apóstol, porque somos culpables –aquí y ahora- de mantener preferencias sin razón y “capillitas” que impiden la paz y la concordia en el seno de la Iglesia. Terminamos el sábado el Octavario por la unidad de los Cristianos, pero aún y eso, nos damos cuenta que nosotros los Católicos estamos muy rotos, muy divididos, nuestra añorada UNIDAD está muy quebrada por el ego de cada uno, y por los egoísmos que envuelven nuestra pobre vida cristiana.

En la proclamación del santo evangelio según san Mateo 4, 12-23, escuchamos:

“San Mateo, en el evangelio, alude al cumplimiento de la profecía de Isaías, que hemos oído como primera lectura, cuando Jesús se instala en Cafarnaún y comienza su predicación en Galilea. Y es también para nosotros el inicio regular de la lectura del texto de Mateo que seguirá durante todo este año litúrgico, dentro del ciclo A”.



La Hna. María Pilar Garrúes El Cid, Misionera Dominica del Rosario, nos comenta en el Portal de la Orden de Predicadores, en las pautas de la homilía dominical:
“Benedicto XVI en su libro de Jesús, (II tomo), afirma que esta expresión: Reino de Dios, aparece 122 veces en el Nuevo Testamento, de ellas 99 se encuentran en los evangelios sinópticos y 90 están en labios de Jesús. A pesar de ello, Jesús nunca ha dado una definición de lo que es el Reino de Dios, generalmente habla de él en parábolas (“El Reino de los cielos se parece a ”: El sembrador, el trigo y la cizaña, el grano de mostaza, la perla perdida, la red barredera, la levadura en la masa, el tesoro escondido etc.) y, sobre todo, en su primer discurso evangélico: “Las Bienaventuranzas” que son el Sermón del Reino. A lo largo de la historia de la Iglesia siempre ha surgido la pregunta ¿Qué es en realidad el Reino de los cielos?: El Reino no está en un lugar concreto, “Mi reino no es de este mundo” pero lo invade todo. Dios que, en el Antiguo Testamento ha estado siempre con su pueblo, en el Nuevo Testamento sigue estando, lo hace de una forma nueva actuando en la historia, con una nueva presencia más cercana: Dios se hace hombre y habita entre nosotros, es el Dios con nosotros.
La Iglesia, ha reflexionado y sigue reflexionando sobre que es, o en qué consiste el Reinado de Dios. Ya Orígenes, describe a Jesús como “autobasilea”, es decir, el reino en persona, es Jesús en persona. El mismo Orígenes, insinúa que el reino de Dios está dentro de nosotros. Entendemos pues que en el A.T. el reino de Dios era la presencia de Dios en la historia del pueblo de Israel en el N.T. es la presencia de Dios hecho hombre en la historia de la humanidad, el Reino es una manera nueva de la presencia de Dios en nuestra historia. Jesús, Dios y hombre.
El Papa Francisco en su exhortación apostólica “Evangelio gaudium”, afirma: “la propuesta del Evangelio es el Reino de Dios” se trata de amar a Dios que reina en el mundo en la medida que Él logre reinar entre nosotros; la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos.

El proyecto de Jesús es instaurar el Reino de su Padre; Él pide a a sus discípulos:”Proclamad que está cerca el Reino de los cielos” (Mt 10,7); (E.G.Nº 180). Y los llama : “Venid y os haré pescadores de hombres”, ellos le siguieron y anunciaron el Reino”.

La llamada de Jesús al hombre y a la mujer de nuestro tiempo:

 Hay una llamada constante para todos en nuestros días. “El Reino de Dios está cerca”. Cerca de ti, cerca de nuestro mundo, cerca de nuestro corazón, solamente hay que descubrirlo.
El Reino de Dios era el gran acontecimiento anunciado en las Escrituras, algo que sucedería en la plenitud de los tiempos y pondría fin al orden viejo y caduco de este mundo, dando paso a un orden nuevo e incorrupto. No te equivoques, no se trata de creer que ese orden viejo era todo lo anterior a Cristo, el orden viejo está aquí y ahora, se hace nuevo cuando somos capaces de reconocerle a Él y cambiar por Él y hacernos hombres y mujeres nuevos. Cuando abandonemos las redes, redes que nos dfan seguridades falsas, que nos “enredan” en las marañas pecaminosas de la vida y nos engañan, barcas que nos traen y nos llevan por sendas que no van a ninguna parte, tenemos que descubrir el Reino de dios y seguir el camino del Maestro.
El Evangelio menciona como seguidores de Jesús a Simón  Pedro y Andrés, Santiago y Juan, dos parejas de hermanos a los que Jesús llamó cuando estaban pescando en el lago de Galilea (Mc 1,16-20). Pero sus obras comienzan a llamar la atención, y muy pronto se vio rodeado de una muchedumbre de gente.
 De entre toda esta multitud de gente que acudía a escucharlo se fue destacando un grupo de hombres y mujeres que se dejaban guiar por sus enseñanzas. Estas personas acogían a Jesús en sus casas o salían a su encuentro cuando pasaban cerca de ellos. A veces lo acompañaban en sus recorridos, o le preparaban el camino.
 El discípulo de Jesús tenía que estar dispuesto a correr los mismos riesgos y sufrir las mismas injurias y persecuciones que el Maestro. En realidad, para ser discípulo de Jesús era necesario ser llamado personalmente por él y aceptar sus condiciones. Algunos fueron llamados pero no le siguieron, como el joven rico. El mismo motivo que tantos jóvenes de nuestro tiempo tiene para negarse a seguirle, ya que vivimos un mundo tan materialista que nos da tantas cosas… eso, cosas, y nos apegamos, non encadenamos, nos aferramos, nos enredamos con ellas y en ellas.
Por eso cuando estés en soledad y en silencio interior, si realmente quieres seguir a Jesús pregúntate:

¿Qué quiero yo para mi vida?

Si veo que Jesús me llama ¿Qué camino voy a escoger para seguir a Jesús?

¿Hay en tu ambiente personas que se han preocupado de saber cuál es tu verdadera vocación?, o  ¿crees que tu solo puedes descubrirlo?. Pide ayuda, no pierdas la verdadera llamada de tu vida. La llamada que te conduzca a la Eternidad.