sábado, 25 de enero de 2014

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO:

La figura del caballo en los cuadros referentes a este hecho es mitológica, ya que la costumbre era hacer los viajes a píe.

Cierto día, Pablo decidió viajar a Damasco con una autorización especial para encarcelar a todos los cristianos que encontrara en esa ciudad. Damasco era una de las ciudades más antiguas del mundo, en la que habitaba una importante comunidad cristiana. El viaje debió de haberle llevado a Pablo y a sus compañeros alrededor de una semana.
De pronto, y casi ya en las puertas de la ciudad, una poderosa luz lo envolvió y lo tiró por tierra. Entonces oyó una voz que le decía: "Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?". Pablo respondió: "¿Quién eres, Señor?" La voz le contestó: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate y entra en la ciudad. Allí se te indicará lo que tienes que hacer".
Llegó a Damasco, ciego y cogido de la mano, como un niño, se alojó en la casa de un tal Judas, y permaneció allí tres días ciego, sin comer ni beber, hasta que se presentó en la casa un hombre llamado Ananías y le dijo: "Saúl, hermano, el Señor Jesús que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recuperes la vista y quedes lleno del Espíritu Santo". Entonces le impuso las manos, y al instante cayeron de sus ojos una especie de escamas y recuperó la vista.
A partir de ese momento Pablo fue otra persona. Un cambio impresionante sucedió en él. Ananías lo bautizó, le explicó quién era Jesús, lo introdujo en la comunidad local, lo instruyó en la doctrina cristiana y lo mandó a predicar el Evangelio. De este modo Pablo conoció el cristianismo, y llegó a ser miembro de la Iglesia a la que en un principio combatía.

San Pablo se convierte así en la gran lumbrera del CRISTIANISMO, su ímpetu arrasará las dificultades y los pueblos gentiles verán la Luz del Evangelio gracias a su fuerza predicadora. No cave duda, su vida es modelo para nosotros, principalmente aquellos que nos dedicamos a la predicación de la Palabra de Dios y a propagar el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.


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