domingo, 9 de octubre de 2016

DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C

GRATITUD:



¿Tenemos motivos para estar agradecidos a Dios?, quizás alguien se cuestione esta gratitud, pero lo cierto es que desde que nos levantamos hasta que nos acostamos cada día es un motivo claro de gratitud a Dios por el don de la vida, por su presencia en medio del mundo, en nuestros corazones, por su obrar en beneficio de todos, por no hacer acepción de personas, por mandar a su Hijo a nuestro mundo para salvar a TODOS los hombres.

Se comenta mucho por estos medios el nuevo Misal que ha publicado la Conferencia Episcopal Española, y más se comenta el cambio en las palabras de la Consagración, como se decía antes en latín.

"Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre... que será derramada por vosotros y por todos los hombres". Pues bien, los nuevos misales incorporan una variación en la traducción que dice -y obliga a que el sacerdote diga- "por vosotros y por muchos". en latín "pro multis") 

Doctores tiene la Madre Iglesia, pero nuestro idioma no es claro en ese “Muchos”, no abarca el todos, y nadie duda que Jesús no vino al mundo a salvar solamente a unos cuantos, aunque sean muchos, vino a salvar a TODOS. No importa los pecados que tengan, no importa el desconocimiento que puedan tener, quiere que TODOS se salven, que nadie se condene. Creo sinceramente que solamente se condenan aquellos que por maldad o por orgullo no se quieran acoger a la MISERICORDIA QUE ES INFINITA DE NUESTRO DIOS Y PADRE Y AL SACRIFICIO DE LA MUERTE EN CRUZ DEL HIJO, POR TODOS LOS QUE QUIERAN LA SALVACIÓN.

Lo cierto es que no somos como teníamos que ser, Cristo cura a diez de la lepra, y los acostumbrados a las cosas de Dios, casi los de estar por casa quedan curados y siguen felices su camino, solamente el extranjero, el despreciado por los judíos por ser samaritano vuelve a postrarse ante Jesús para darle GRACIAS.

¿Somos así?. El hecho de ver tanta iglesia vacía si que nos cuestiona, nos hace que nos preguntemos. ¿dónde están los otros?, ¿a caso no reciben ellos cada día el sol matutino, el agua para la vida, el pan de cada día, todo ello dádiva de Dios y no merecimiento nuestro?. Sí, somos así, en las penas y dificultades acudimos a Dios y en la abundancia nos olvidamos de él; que triste humanidad, que poco hemos aprendido de lo que es amor y misericordia, que poco valoramos la Pasión, la muerte en Cruz y la resurrección del Señor. Somos capaces de ir en masas tras una imagen de un Cristo crucificado pero eso no conmueve nuestras entrañas para acudir a la celebración de Acción de Gracias que es la Santa Misa cada Domingo, día del Señor, para mostrarle nuestro corazón agradecido al mismo tiempo que pedirle por aquello que carecemos o que carece nuestra sociedad, para pedir un mundo sin guerras, sin violencia, sin injusticias, sin terrorismo, un mundo mejor, ¡no hay poco que pedir!, cambiemos mucho, cambiemos cada día, volvamos nuestros ojos a Aquel que atravesó la lanza del romano, para que nuestra vida no sea un tiempo perdido. La conversión para el cristiano tiene que ser una tarea de cada día.

Oh Señor, que no sean muchos, que sean TODOS los que por tu amor y tu entrega voluntaria al tronco de la cruz se salven y que siempre mostremos un corazón arrepentido y agradecido a tu infinita compasión y misericordia igual que nuestro amor al Padre que no escatimó en mandar a su Hijo al mundo para morir como ofrenda única por TODOS, buenos y malos, para que en algún instante de nuestra vida reconociéndolo a Él, todos seamos buenos y lleguemos a la salvación.


Que paséis un feliz DOMINGO, día del Señor, y que en todo momento recibáis sus bendiciones.

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