lunes, 31 de octubre de 2016

El deber cumplido:



   Como casi todos los años, hoy hemos ido al Cementerio de San José de Granada el P. Pedro, David y yo, para limpiar un poco el panteón de los Frailes Dominicos, quitar alguna que otra flor algo marchita y poner flores frescas que manifiesten de alguna manera el cariño, el recuerdo, la hermandad que nos unió con aquellos que están ahí enterrados. Junto al trabajo que realizó David también desgranamos tanto el P. Pedro como yo nuestras oraciones por su eterno descanso, poco significado puede tener una flor si esta no es colocada con una oración, aunque sea pequeñita.

   Como hecho curioso, al terminar y regresar a la puerta del cementerio, nos perdimos, por lo que tardamos un poquito más y ya estaban cerrando las puertas, sería curioso pasar una noche en el cementerio.


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