sábado, 26 de diciembre de 2015

FELICITACIÓN NAVIDEÑA

¡FELICES NAVIDADES PARA TODOS VOSOTROS, SEGUIDORES DE "EL DUENDE DEL PERCHEL"


Que la paz, el amor, la felicidad que el Niño Dios siempre nos trae esté con vosotros, en vosotros, en vuestros corazones y en vuestras familias y con esperanza añoremos un mundo mejor, con estos valores que el Señor nos transmite para que este mundo nuestro goce de felicidad.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

NATIVIDAD DEL SEÑOR. MISA DE MEDIA NOCHE. MISA DE NAVIDAD Y LA SAGRADA FAMILIA:




 

“Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”


Nochebuena. Noche de Paz, Noche de Amor, se canta en todos los rincones del mudo, ha nacido el Niño Dios. Este es el mensaje que nos trae la liturgia de la Misa de media noche en la Natividad del Señor.
Las lecturas de esta eucaristía están tomadas en momentos diferentes de la Historia de la Revelación. Las tres tienen en común el resaltar el comienzo de un tiempo nuevo, un antes y un después, de la aparición de Jesús en el mundo.
En la primera, tomada del libro de Isaías, escrita muchos años antes del nacimiento de Cristo, el profeta sostiene la esperanza del pueblo judío, en medio del desaliento, recordándole la promesa mesiánica y, con visión profética dice: “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló… porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado”, pasando después a describir la función del Mesías, liberador definitivo del pueblo de Israel.
La segunda lectura, tomada de la carta de S.Pablo a Tito, está escrita años después del nacimiento de Cristo, cuando la Iglesia daba sus primeros pasos y se establecía en el mundo greco-latino, en ella se refleja la experiencia viva de la fe de estas nuevas comunidades cristianas. Con un lenguaje que evoca el nacimiento de Jesus, nos dice “ Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, exhortándolos a llevar una vida sobria, honrada,… mientras aguardan la dicha que esperan: La aparición gloriosa del gran Dios y salvador nuestro, Jesucristo”.
Finalmente, estos textos nos introducen en el relato evangélico del nacimiento de Jesús y el anuncio a los pastores. Es un relato con una serie de detalles muy significativos que nos llevan a entender, de un modo sencillo, el contenido teológico del nacimiento de Jesús: el Salvador, el Mesías, el Señor, tres títulos que le dan los ángeles al anunciar su nacimiento.
MISA DEL DÍA DE NAVIDAD:

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros


Las lecturas de la misa del día de Navidad tienen un matiz distinto de las que leíamos en la Nochebuena, sin embargo ambas son portadoras de un mismo mensaje. Dios se hace hombre, ya no podemos pensar en un Dios solitario a quien nadie ha visto, sino en un Dios que, al asumir nuestra condición humana, está con nosotros. La Palabra se hizo carne, Dios acampa entre nosotros, asume nuestra condición humana y, al hacerlo, se hace débil, necesitado, como un niño que espera nuestra acogida.
Así nos lo muestra el prólogo del Evangelio de San Juan, que hoy es el centro en la liturgia de la misa de Navidad. Es un texto bello, profundo e intenso, que invita a la reflexión. Como cualquier prólogo nos introduce en el contenido de su evangelio donde, posteriormente, va a desgranar los rasgos de la personalidad de Jesús y la buena noticia de su mensaje que es poner de manifiesto el proyecto de Dios para con los hombres que a la vez, es señalar la capacidad de los hombres para llegar, a través de Jesús, a ser hijos de Dios. Es esta la idea que de una forma u otra está presente en misterio de la Navidad: ”Dios se humaniza y el hombre se diviniza”.

Fr. Jesús Mª Gallego Díez O.P. 
Convento de Ntra. Sra. de Atocha (Madrid) 

LA SAGRADA FAMILIA:

Jesús iba creciendo en sabiduría y en gracia ante Dios y los hombres


La fiesta de la Sagrada Familia nos recuerda el carácter sagrado de la familia, escuela de amor y humanidad. La vida del ser humano no puede ser sino familiar y el evangelio nos ayuda a vivir en plenitud esta dimensión profundamente humana. La escucha atenta al Espíritu nos permitirá ser fieles al ideal evangélico, especialmente en la familia, en el tiempo presente.
Dios nos ha creado homo familiaris, y en la Encarnación ha asumido también esta maravillosa condición. Reflexionando en torno al conocido relato del niño Jesús perdido y hallado en el Templo descubriremos qué sentido tiene el plante de Jesús a sus padres que nos refiere Lucas, el cual, una vez más, dará especial protagonismo a María, que de nuevo “conservaba todo esto en su corazón”.
D. Ignacio Antón O.P. 

domingo, 20 de diciembre de 2015

HOY DÍA DEL SEÑOR. DOMINGO 20 DE DICIEMBRE:






En este día, tres cosas importantes por la mañana temprano: 1º La Misa en las Dominicas de Zafra. 2º Votar, que hay que cumplir con las obligaciones patrias y queremos, como todos espero, una España más democrática, más honesta, sin tanta corrupción, más segura, sin miedo por la violencia de nuestro mundo, por el terrorismo, unos políticos más al nivel del pueblo, sin esas pagas tan elevadas, sin tanto privilegio, sin tanto "señorío" que parecen de otro planeta y teniendo más beneficios que los que tienen en toda Europa cuando el salario mínimo es el más bajo, tan bajo, tan bajo que a nadie le llega ya para pagar luz, agua, impuestos tan altos, tan altos que se comen todas las posibilidades que los hogares tienen, y que decir de los que están en el paro todos los de la familia... sí hay que votar y desear que las cosas cambien, pero que los derechos permanezcan, que nadie avasalle a nadie, que nadie pisotee a nadie, que mis derechos terminan donde comienzan los del otro, nadie por encima de nadie. Y lo 3º, normal, desayunar y descansar, que es el día del Señor y esa es su Divina voluntad.

jueves, 17 de diciembre de 2015

DOMINGO IV DE ADVIENTO. CICLO C.





¡DICHOSA TÚ QUE HAS CREÍDO. LO QUE TE HA DICHO EL SEÑOR SE CUMPLIRÁ!

Pues el Señor ya empieza hoy anunciando por el profeta Miqueas que de Belén ha de nacer ese “Más que profeta” que gobernará al “pueblo de Israel”, aquel que pastoreará en pie con la fuerza de Dios, el que se ha de mostrar grande hasta los confines de la tierra. Es el mismo Señor que a lo largo de estos domingos de Adviento nos ha ido preparando, nos ha iluminado con su luz, la LUZ DE LA PALABRA, que simbolizado en la luz de la Corona de Adviento hemos ido encendiendo las cuatro velas semana tras semana para poder mirarnos hacia dentro y vernos día tras día vacíos de nuestros pecados, nuestros egoísmos, nuestras miserias, y limpio nuestro interior todo dispuesto para dejarnos iluminar por esta Palabra que quiere llenar nuestra vida.

Nuestra vida, como nos indica el autor de la Carta a los Hebreos, 10, no puede ser otra cosa que un sí constante a Dios, un sí afirmado con esas palabras: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”. Es esa disposición del hombre lo que el Señor busca de nosotros, esa disposición que nos lleve a ese vaciarnos de todo lo superfluo para dejarnos llenar de la Palabra redentora, palabra salvadora. No quiere otra cosa, no quiere sacrificios tontos, nos quiere a nosotros, no lo complace la inmolación de un becerro, le complace la inmolación de nuestros sentimientos, de nuestro corazón ofrecido con amor y por amor, eso quiete, me quiere a mí, te quiere a ti, quiere a todos, pero muy especialmente quiere más a aquellos que nadie quiere, que otros desprecian, que otros rechazan, Él está con el afligido, con el pobre, con el triste, con el que está solo, abandonado, Él no nos abandona.

Pero te preguntarás: ¿Cómo realizar esto?, Fácil, el Evangelio te da la respuesta y te la da en la actitud de María, que va aprisa a la montaña, va como la esclava del Señor, así le contestó al Ángel, va a servir, a hacer las labores de la casa, pero va también a llevar el calor del Salvador del Mundo, a llevar el amor de los amores que ya está gestándose en su purísimas entrañas, y mientras ella saluda y abraza a Isabel los dos niños aún no nacidos saltan de gozo y se saludan desde las entrañas de sus respectivas madres. Esa es la respuesta, esa es la misión nuestra, es nuestra encomiendo ir a servir a quien nos necesite, y es ir a llevar a Cristo a los demás. Pero ojo, nadie puede dar lo que no tiene, no podemos dar a Cristo si Cristo no está en nosotros. Tenemos que acogernos a la Misericordia de Dios y más en este año de la Misericordia para que desde nuestra humildad, desde nuestra pequeñez seamos capaces de transmitir la obra redentora de aquel que nos ama y nos quiere, quiere tus manos para acariciar, tus pies para recorrer los caminos hacia las periferias, tu voz para anunciar la Buena Nueva, tu amor para compartirlo y hacer creíble lo que anuncias, pues si no anunciamos la Palabra con amor no puede ser creíble y eso sería muy triste, hacer un arduo trabajo para que luego no sirviera para nada por falta del ingrediente principal: el amor.


sábado, 12 de diciembre de 2015

DOMINGO III DE ADVIENTO. CICLO C





¡ALEGRAOS!

La Palabra de Dios en este tercer domingo de Adviento nos llama a la alegría, debemos estar alegres, Dios viene de camino, Él no nos quiere dejar ni solos ni abandonados, en todos los proyectos que Dios ha tenido para rescatar a su pueblo del pecado y darle la auténtica libertad Él siempre se ha manifestado alegre, esperanzado, ha optado claramente por el HOMBRE. Dios cree en el hombre, Dios espera en el Hombre, Dios comparte las penas, las aflicciones, los sufrimientos lo mismo que comparte las alegrías, los triunfos y los anhelos de la humanidad, Dios no se ve a sí mismo alejado del corazón del ser humano, se ve en nosotros, creados por Él a su imagen y semejanza.

Estamos llamados en este domingo de la alegría a vivir el encuentro, la Misa, nuestra asamblea cristiana donde nos hacemos hermanos, donde recibimos la Fuerza que viene de lo Alto, el mismo Jesús para convertirnos y ser más auténticos, ser mejores los unos con los otros, ser mejores con Él y mejores con nuestro Padre del Cielo, ser agradecidos, por eso nuestra alegría se irradia solamente en Dios y con Dios.

Por eso el Evangelio de hoy nos mueve a ser solidarios, a vivir no para nosotros, no para almacenar, para tener, para poseer y sí para compartir en el amor, que no es ir por la vida dando caridades, dando limosnas, es más, mucho más profundo. Cuando te dice el Señor que el que tenga dos túnicas o comida que lo reparta entre los pobres quizás te dice que tu tengas que quedarte sin nada y dárselo todo a los otros, pues si tu has tenido bienes y los otros males será quizás tiempo que aquellos que han tenido males tengan ahora, a costa tuya sus bienes.

Cuando actuemos de esta manera, piensa seriamente como te sentirás tú que lo das todo y cómo se sentirán los otros que lo reciben. Seguramente tu serás el dichoso, el alegre, el feliz, los otros agradecidos, pero tú feliz no por haber hecho nada extraordinario, sólo has actuado desde el corazón de Dios, desde el pensamiento de Jesús. Grande Jesús que no cesa nunca de llamarnos a ser felices, a estar alegres y nos indica de que manera podemos alcanzar esta verdadera alegría, la tenemos a nuestra mano, no tenemos que escalar el mundo, está a nuestro alcance y es dándonos por amor a los demás, no dando migajas, es dándonos nosotros mismos al Señor. El nos dará mil veces más de túnicas, de comida, de tiempo para seguir dándolo todo y la seguridad que no nos quedaremos vacíos, pobres, miserables. Nos sobrará.

Estemos atentos a las señales, como el Bautista, para descubrir a aquel que viene a quitarnos el pecado, a arrancarnos cadenas que esclavizan, a darnos una auténtica libertad. Que en este año de LA MISERICORDIA nos acojamos con sinceridad a la que nos ofrece el Señor para que podamos ser con el prójimo misericordiosos, como el Señor lo es con cada uno de nosotros.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Las Iglesias de Belén tocarán el sábado sus campanas como signo de paz



EL PATRIARCADO DE JERUSALÉN INVITA AL RESTO DE LA IGLESIA A HACER LO MISMO


En un mundo marcado por la violencia, los conflictos y el terrorismo, el Patriarcado de Jerusalén quiere proponer una iniciativa de reconciliación. El sábado por la mañana, se invita a hacer sonar las campanas de las iglesias. La invitación a adherir al gesto se dirige a todas las iglesias y lugares de culto cristianos del mundo. El Custodio de Tierra Santa inaugura las celebraciones del Adviento.
 (Asia News) En este período de Adviento, que prepara para el nacimiento de Cristo, y cuando Palestina se vuelve el corazón de la Cristiandad, las autoridades religiosas locales desean promover un gesto que una de manera ideal a todos los fieles del mundo.
Presentando la iniciativa, las autoridades del Patriarcado de Jerusalén recuerdan el «clima general» que reina en este momento en Tierra Santa; no obstante ello, la comunidad de Belén ha decidido mantener casi todos los eventos programados, más allá de tener que realizar algunos cambios, como por ejemplo la cancelación de la tradicional cena que se celebra luego de encender el árbol de Navidad. Habrá también menos decoraciones y tampoco se llevarán a cabo los diversos conciertos programados en un primer momento.
El tañido de campanas tendrá lugar el próximo sábado 5 de diciembre, a las 7.30 de la tarde, hora local.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO C.







“PREPARAD EL CAMINO DEL SEÑOR, ALLANAD SUS SENDEROS”

“No miréis la vida desde el balcón, comprometeos, sumergíos en el amplio dialogo social y político. Las manos de vuestra fe se levantan hacia el cielo, pero lo hacen mientras edifican una ciudad construida sobre las relaciones en las que el amor de Dios es el fundamento. Y así seréis libres de aceptar los desafíos de hoy, de vivir los cambios de época” (El Papa Francisco en Florencia hace poco tiempo, tomado de Homilías O.P. de este domingo).

Siempre se nos presentan dos opciones, quedarnos pasmados mirando como va el mundo o actuar, trabajar por el cambio, creyendo que otro mundo para vivir nuestra vida es posible, es decir, trabajar para hacer posible este cambio.

El cambio que propone la Palabra de Dios no es otro que facilitar el camino para que Dios pueda actuar en nosotros, para que Él pueda actuar en y desde nuestro corazón, por eso nos invita a preparar el camino al Señor, pero ¿cómo?, allanando el camino. Este allanar el camino no es coger pico y pala y empezar a trazar nuevos caminos, para eso ya tenemos gente bien preparada en el ministerio de fomento o a quien le corresponda, nosotros simplemente tenemos que ir quitando aquello de nuestras vidas en lo que “el otro” pueda tropezar, más aún, ayudar a los otros a quitar de sus vidas lo que sea motivo de tropiezo para otros, así, de manera amable, fraterna, amigable, no acercándonos a ellos como nosotros los buenos, ellos los malos, no, todos tenemos lo nuestro, nuestros fallos, nuestras imperfecciones, nuestros pecados, todos estamos necesitados de la Misericordia de Dios y no lo olvidemos nunca, también necesitamos de la misericordia del hermano.

Para lograr esto escuchemos la primera lectura, que nos habla de envolvernos en el manto de Dios, es decir, de Dios, despojados de nosotros para vestir de su gloria, para ver a los demás desde su “altura”, para ver a todos, desde oriente a occidente retornar a los brazos de nuestro Padre y creador, Él nos llama, nos reúne, nos congrega. Todos estamos llamados a acudir a Él.

San Pablo ora con nosotros y al mismo tiempo ora por nosotros, le pida al Señor por nuestra Comunidad, nuestra Parroquia, nuestra Iglesia Diocesana, por nuestra Iglesia Católica: “Que vuestra Comunidad de amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al Día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios”.

Es curioso lo que nos pide San Pablo, dos cosas: “penetración de amor y en sensibilidad”, la primera necesaria para todo crecimiento, si ese amor de Dios no penetra, no entra hasta el tuétano, no lo llena todo estamos como terreno inhóspito, imposible andar por él, que precisa allanarse para abrir caminos. En cuanto a la sensibilidad creo que cada día tenemos menos, somos muy insensibles ante los demás, ante sus situaciones, ante los que nos rodean o comparten la vida con nosotros, en la vida religiosa, en la vida familiar, en la vida parroquial, en cualquier tipo de comunidad. Y por este camino veo que no vamos a ninguna parte. Pidamos al Señor esa tan necesaria sensibilidad.