sábado, 17 de junio de 2017

EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO:


 
DOMINGO DEL CORPUS CHRISTI

Antes del paso del río:
La primera lectura quiere que cada uno de nosotros, bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, como el pueblo judío, también miremos hacia atrás. ¿Qué era este pueblo antes de cruzar el río después de vivir esos 40 años penosos en el desierto?, ya lo dice la lectura, el Señor te sacó de la esclavitud de Egipto, te hizo recorrer aquel desierto terrible, un sequedal sin una gota de agua, que sacó agua para ti de una roca de pedernal, que te alimentó con el maná… ¿Y a nosotros los cristianos?, nos ha llamado a vivir una vida de santidad, creados por Dios a su imagen y semejanza, nos ha borrado nuestros pecados, nos da su gracia para vivificarnos, nos da un alimento infinitamente mejor que el maná de los antiguos en el desierto, nos da a comer su CUERPO y a beber su preciosísima SANGRE, derramada en la CRUZ para remisión de los pecados y salvación de toda la humanidad. Celebramos hoy domingo el CORPUS CHRISTI, pero ciertamente esta fiesta maravillosa la celebramos cada vez que recibimos el CUERPO DE CRISTO en la celebración de Acción de gracias, la Santa Misa, también la celebramos cada vez que entramos en un templo y nos postramos en oración ante el SAGRARIO, o cada vez, que por alguna circunstancia no podemos recibir al Señor cuando acudimos a la Misa y hacemos, con corazón humilde una COMUNIÓN ESPIRITUAL.

Sí hermanos, nosotros ya hemos pasado el río, ya estamos en la tierra de promisión, ya hemos lavado nuestros cuerpos en el agua que nos purificó, entramos a este “río” de nuestro bautismo donde morimos al pecado y surgimos de él revividos para la vida con Dios, una vida en Dios, una vida de Dios en nosotros y con nosotros.

Nuestra vida está marcada por la UNIDAD:
Es el mensaje que nos da San Pablo en la segunda lectura, estamos unidos por el cáliz de nuestra acción de gracias, unidos como COMUNIDAD en la sangre de Cristo, lo mismo que nos une el CUERPO DE CRISTO que comulgamos, ya que el PAN ES UNO, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo CUERPO, porque comemos todos del mismo pan. Que grande es el Señor, por su cuerpo y sangre y con su cuerpo y sangre nos une a nosotros para unirnos con Él y ser una sola cosa, y así, con Él y por Él unidos, bajo la acción constante del Espíritu Santo con el PADRE Y SER ¡UNO!. Cuando nos daremos cuenta de lo importante que es ser UNO y comencemos a obrar en consecuencia.

El que come de este pan vivirá para siempre:
Es el mensaje que nos da San Juan en el Evangelio. Este es mi cuerpo, esta es mi sangre y no tenemos vida en nosotros si no comemos su cuerpo y bebemos su sangre, Si comemos su cuerpo y bebemos su sangre tendremos VIDA ETERNA y Él nos resucitará en el último día. Más claro imposible. Por eso se hace difícil entender que estando tan claro, tan bien dicho y con tanta claridad nos encontremos con tantos cristianos o que se dicen ser cristianos que pasan de la MISA, pasan de la COMUNIÓN, PASAN DE LA VIDA DE LOS SACRAMENTOS. Y el que pasa de esto se pasó de largo ante las miles de oportunidades que el Señor le ha ofrecido. Que estemos pendientes del Señor, de lo que nos dice, de lo que nos ofrece, de cómo quiere que actuemos en la vida para que la VIDA NO PASE de nosotros, estar sin Cristo es estar ya muerto, puerto para la VIDA, muerto para LA GRACIA, muerto para la SALVACIÓN QUE EL SEÑOR NOS DA.


Que paséis un feliz domingo día del Corpus Christi, que recordéis que este día está marcado por la fraternidad, por eso las colectas que se hacen en las iglesias están dedicadas a CARITAS DIOCESANA, para ayudar a los desfavorecidos, a los necesitados, para ser más humanos, más cristianos, mejores cristianos. Que el Señor os bendiga. 

En la procesión del Corpus, tapando con la mano la frente abrasada por el inmenso calor que hacía en la calle.

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