martes, 3 de junio de 2014

SAN CARLOS LUANGA Y COMPAÑEROS MÁTIRES DE UGANDA:






   Según nos cuentata Wikipedia, en Internet:
San Carlos Luanga, (1860 ó 1865 - 3 de junio de 1886) fue un catequista católico de Uganda mártir por su fe y venerado como santo en la Iglesia católica. Había nacido en el reino de Buganda, en la parte sur de la moderna Uganda, y sirvió como paje en la corte del rey Mwanga II.
Después de una masacre de anglicanos perpretada en 1885, Joseph Mukasa, sacerdote católico residente en la corte, reprochó al rey su acción. Mwanga decapitó a Mukasa y se detuvo a todos sus seguidores. Lwanga asumió las funciones de Mukasa, bautizando en secreto a los catecúmenos el 26 de mayo de 1886.
Por esa acción, CarlosLuanga y otros 11 católicos fueron quemados vivos el 3 de junio. Otro católico, Mbaga Tuzinde, fue golpeado hasta la muerte por negarse a renunciar al cristianismo, y su cuerpo fue arrojado al horno para ser quemado junto con Luanga y sus 11 compañeros.
Carlos Luanga y sus 21 compañeros fueron canonizados en 1964 por el papa Venerable Pablo VI. Aunque los mártires anglicanos no fueron, lógicamente, canonizados, su martirio fue también reconocido por el papa. En su homilía de Canonización, el Venerable Pablo VI comparó los nuevos Mártires de Uganda a aquellos mártires de la antigua África que nos hablan los Padres de la Iglesia y elogió de igual manera a los nuevos santos Católicos que  a los muchos hermanos Anglicanos que murieron en esa terrible persecución de Uganda.

lunes, 2 de junio de 2014

EL DAÑO DEL TIEMPO....




Sí, el tiempo pasa, los que somos mayores nos damos cuenta con más facilidad por sufrir los achaques que nos depara la vida. Da cierta pena ver a nuestro querido Papa Emérito con el andador, pero así están más o menos los que tienen su edad, es lo propio, es lo normal. Por eso, por sus achaques, por su movilidad, por su edad quiso dar paso en la Iglesia a un nuevo Papa con la fuerza necesaria para la lucha diaria.

Pero no es motivo de tristeza, como no lo fue el ver a San Juan Pablo II en aquellas imágenes del final de su vida, -que Benedicto ha querido evitar-, la vejez nos muestra una cara de la vida humana, que no es en sí ni mejor ni peor que otras distintas, ya que por ley natural no podemos evadirla, tenemos que pasar por ella. 

Lo que sí es cierto es que hay que vivirla con dignidad, y el Papa Benedicto consideró más digno y mejor para él y para la Iglesia vivir este periodo de su vida sin que tenga que ser una imagen cotidiana en la vida de un Papa, y a todos nos parece ya cosa normal que el Papa, como todo hombre, pueda tener el final de su vida que estime, pueda y quiera mejor para vivir y para hacer de sus dolores y padecimientos la oración ofrecida a Dios de la VIDA. De su vida.

Benedicto como todo cristiano tiene la oportunidad de hacer de su dolor ofrenda grata a Dios, es algo que se experimenta si se tiene fe, triste es verse envejecer y sentirse anulado por la vida sin experimentar la grandeza de hacer de la misma vejez y sus sufrimientos un holocausto a Dios. Para Dios nadie es un cacharro inútil, todo hombre, en toda edad es alguien muy especial.


CINCO DÍAS PARA LA VIGILIA DE PENTECOSTES:



Que poquito queda para la gran fiesta de la Iglesia, para PENTECOSTES. La fiesta grande donde el amor de Dios Padre por la humanidad y la entrega generosa del Hijo se derrama en el corazón del Hombre para vivificar y hacerle nuevo cada día.

Gracias Jesús por este DON tan maravilloso que nos regalas, este regalo de amor, el Espíritu de la Verdad Plena, el Espíritu que crea todas las cosas, el mismo Espíritu que nos mantiene unidos como FAMILIA como IGLESIA, el mismo que nos da aliento, ánimo y esperanza para no sucumbir ente el mundo y ante el tentador.


Preparémonos bien para celebrar ya el Sábado por la Noche la Vigilia de PENTECOSTES  y el Domingo la gran fiesta del nacimiento de nuestra Iglesia.

domingo, 1 de junio de 2014

MES DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESUS:




Comenzamos el mes de Junio, siempre la tradición de la Iglesia y así lo ha vivido el pueblo de Dios, ha consagrado el mes de Mayo al Corazón de María y este mes de Junio al Sagrado Corazón de Jesús.

ORACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS:

Oh Corazón Santísimo de Jesús; derrama copiosamente tus bendiciones sobre la Santa Iglesia, sobre el el Papa Francisco y sobre todo el Clero; da la perseverancia a los justos, convierte a los pecadores, ilumina a los infieles y bendice a nuestros parientes, amigos y bienhechores, asiste a las almas del Purgatorio y extiende sobro todos los corazones el imperio de tu amor. Amén.

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN VOS CONFÍO.

UNA IMAGEN QUE VALE MÁS QUE MIL PALABRAS

Estamos acostumbrados a la violencia. La Tv parece cebarse en imágenes de violencia, esta violencia entra en los hogares a todas horas, ya hasta en las películas infantiles o de "muñequitos" que decíamos antes. Por eso nos sorprende ver esta imagen llena de amor, de caridad, de espíritu solidario, de generosidad sin límites, y es que para los intereses del mundo esto no vende, la ternura no forma parte de la imagen cotidiana de la vida.
Por otra parte nos ponen siempre imágenes de la Guardia Civil disparando pelotas de goma, con un corazón duro, cruel, como si entre ellos o en ellos no hubiera humanidad y bondad. Como dice el P. Carlos ciertamente sobran las palabras, la imagen habla por sí misma, pero ojalá pudiéramos ver más imágenes así para que nos demos cuenta que el mundo no ha cambiado tanto, que aún hay mucho bueno en el corazón del hombre, que vivimos en esperanza pues lo divino no está tan lejos de lo humano. Dios está en el corazón del que ama.
Comenta el P. Carlos en Face: "Podría escribir un poema, un comentario periodístico, una glosa, un pie de foto, un panfleto, una declaración de principios... Las palabras sobran. Basta mirar la imagen de este inmigrante y este guardia civil... y sentirla dentro".
 
 

sábado, 31 de mayo de 2014

LA VISITACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA A SU PRIMA SANTA ISABEL:






Evangelio de Lucas 1:39-45


En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»

Esta visita de María, fruto de la confianza en el anuncio del Ángel del Señor, tiene como significado la asistencia, el servicio, una asistencia con “prontitud” o prisa o impaciencia, asistencia solícita.
Un ejemplo de lo que es toda la vida de María, siempre en actitud pronta al servicio de la Comunidad Cristiana, siempre solícita a los problemas y carencias de esta Primera Comunidad, un servicio de amor, generosidad y entrega a cada uno de nosotros, pues lo que hizo en vida con sus parientes y amigos, posteriormente con la Comunidad Apostólica –su presencia en Pentecostés- lo sigue haciendo desde el Cielo con todos nosotros, intercediendo por todos ante Dios. Sigue con la misma actitud, para que nosotros copiemos esas virtudes y valores y seamos prontos a socorrer a los que necesitan de nosotros.

viernes, 30 de mayo de 2014

VII Domingo de Pascua - La Ascensión del Señor Ciclo A





 “No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas”


Lectura de los Hechos de los Apóstoles 1, 1-11

Mientras miraban fijos al cielo, viéndole irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
–Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo, volverá como le habéis visto marcharse.

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 1, 17-23


Y todo lo puso bajo sus pies y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todo.

Conclusión del santo evangelio según san Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
-«Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.
Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»


¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? Esa pregunta hecha a aquel pequeño grupo de discípulos del Señor, seguramente él nos la haría a nosotros en muchas ocasiones. ¿Hacia dónde está dirigida nuestra mirada de creyente?, no ha de estar mirando fijamente al cielo, en mirada vertical, aunque de vez en cuando sí tendríamos que dirigir nuestra mirada allí, a lo alto, suplicando fuerza y ayuda para poder mirar con más energía en dirección horizontal, hacia los hermanos, hacia el prójimo, y descubrir en él ese rostro de Dios encarnado principalmente en el más afligido, el que más sufre, el más desechado, despreciado, abandonado. ¡Tantos Cristos vivos a nuestro lado y aún mirando al cielo!.

En la Segunda lectura el Señor nos anima con las Palabras de Pablo, Él es la Cabeza, nosotros su cuerpo, la Iglesia, todo está puesto bajo nuestros píes, como plenitud del que lo acaba todo en todo. El es el Alfa y la Omega, el principio y el fin y ahí está abarcada la humanidad entera, si nos mantenemos unidos a la Cabeza que es Cristo, ya lo dijo el Señor con otras palabras cuando nos contaba que el era la VID y nosotros los SARMIENTOS, el sarmiento sólo da fruto si permanece unido a la vid, también lo dijo más claro: “sin mí no podéis hacer nada”. Por tanto participaremos de la Ascensión del Señor en la medida que estemos unidos, unidos entre nosotros como Cuerpo y unidos a Él que es la Cabeza del Cuerpo, la Iglesia. Esta llamada a la unidad es apremiante, no podemos permanecer impasibles ante tanto desquebrajo en la Iglesia, ante tantas iglesias de Cristo, e incluso ante tanto desunión entre hombres y mujeres que creemos en el Dios de Abrahán, Isaac, Jacob… Cristianos, Judíos Musulmanes que creemos en el mismo Dios Padre y Señor de nuestras vidas.
Ante esta situación personal, comunitaria, eclesial y mundial uno llegaría a la plena desesperación por la impotencia de este mundo nuestro tan roto, dividido, fragmentado, pero el Evangelio de San Mateo nos remite al Artífice de la Unidad, que no somos nosotros, ni nuestros líderes políticos e incluso tampoco nuestros líderes religiosos, es Él, el Paráclito, el Espíritu Santo, el que es capaz de hacer cada día todas las cosas nuevas, distintas, diferentes en nuestro corazón y en el corazón de nuestro mundo, pero para lograr los frutos de Unión tenemos que permanecer fieles y creer, creer en la promesa de Cristo y creer en la acción constante del Espíritu Santo, solamente así seremos ascendidos a la Gloria del Padre.
Por último no olvidemos que el SER cristiano es estar comprometido en la acción del Espíritu y todos, no unos pocos, o los consagrados, todos estamos llamados por el Señor a esta MISIÖS de salvación para el mundo, y nuestra vida ha de ser de auténticos misioneros, en la familia, en el vecindario, en la parroquia, en el lugar de trabajo, donde sea, es más, no donde sea, en todas partes. Y esta labor misionera más que con bonitas palabras tenemos que realizarla con buenas obras, que den testimonio de lo que somos, lo que creemos, en quien creemos y así seamos convincentes.