sábado, 31 de mayo de 2014

LA VISITACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA A SU PRIMA SANTA ISABEL:






Evangelio de Lucas 1:39-45


En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»

Esta visita de María, fruto de la confianza en el anuncio del Ángel del Señor, tiene como significado la asistencia, el servicio, una asistencia con “prontitud” o prisa o impaciencia, asistencia solícita.
Un ejemplo de lo que es toda la vida de María, siempre en actitud pronta al servicio de la Comunidad Cristiana, siempre solícita a los problemas y carencias de esta Primera Comunidad, un servicio de amor, generosidad y entrega a cada uno de nosotros, pues lo que hizo en vida con sus parientes y amigos, posteriormente con la Comunidad Apostólica –su presencia en Pentecostés- lo sigue haciendo desde el Cielo con todos nosotros, intercediendo por todos ante Dios. Sigue con la misma actitud, para que nosotros copiemos esas virtudes y valores y seamos prontos a socorrer a los que necesitan de nosotros.

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