sábado, 27 de abril de 2019

DOMINGO SEGUNDO DE PASCUA. CICLO C


DOMINGO DE LA MISERICORDIA.

Este segundo Domingo de Pascua termina la Octava, cada día de esta Octava de Pascua ha tenido la solemnidad del Domingo de Pascua, cada Domingo del año es como un eco de la Fiesta de la Vigilia Pascual. Cristo ha resucitado, es nuestra alegría, nuestra gloria y en Cristo y por Él nuestro triunfo, pues aspiramos a la Vida plena, esa vida que solamente será posible si estamos unidos intensamente al Resucitado.

Durante esta semana hemos escuchado a San Juan en su Evangelio y en el Libro de los Hechos de los Apóstoles hablarnos de ese conocimiento progresivo que van teniendo en la Primera Comunidad de la Resurrección del Señor, principalmente a través de las apariciones del Resucitado. En la Primera lectura de este Domingo se nos habla de los signos que realizaban los Apóstoles en la medida que “avanzaban” en esta FE en la RESURRECCIÓN DEL MAESTRO. Y con esta valentía la Comunidad crecía grandemente en número y en fuerza. Esto hacía que se fuesen agregando a la Comunidad gente de distintos lugares. 

El Salmo 117,2-4,22-27 “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia”, nos habla de la acción de Jesús, la piedra que desecharon los arquitectos y es ahora la piedra angular, es quien da sentido a todo lo anunciado en el A.T. y quien da plenitud al plan de Redención de la Humanidad. Cron su triunfo el Señor todo lo ha hecho nuevo. A nosotros también. Nos hace nuevos con el Bautismo, con la Reconciliación y la Eucaristía.

La segunda lectura está tomada del libro del Apocalipsis, escrito a finales del s. I, donde el “enemigo” más que los judíos eran los Romanos. Esta Comunidad es ejemplo para nosotros, por la fe, la resistencia, el coraje, el valor… todo lo que ciertamente necesitaríamos tener en nuestros días, que tenemos persecuciones, pero sobre todo un sistema consumista que crea sus propios dioses y arropa y destruye todo lo que está a su alcance. El Evangelio en nuestros días no es atrayente para muchos creyentes, quizás por la ceguera del deslumbre del entorno consumista, por la cantidad de ídolos fabricados por el hombre para justificarse ante Dios o por la flojera espiritual de la sociedad, pero tendríamos que tomar esta primera Comunidad como modelo e incluso este estilo de expresar la fe para que el mensaje de Dios llegue limpio, sin contaminar a los creyentes.

Estemos también atentos a los mensajes que Jesús y Dios nos dejan personalmente y Comunitariamente, pues la Revelación de Dios sigue viva para todos los tiempos, también para nosotros, la Palabra de Dios actualiza y pone en nuestro corazón lo que se dijo en otro tiempo, aunque algunas cosas han cambiado y mucho, lo que Dios nos comunica es nuevo cada día.

El Evangelio de San Juan, 20, 19-31 nos relata dos apariciones, de domingo a domingo del Señor, donde comienza dándonos su paz y enseñando sus llagas para aplacar las dudas, y con la aparición entrega la fuerza del Espíritu para que incluso nosotros, pasando ya tantos siglos, no decaigamos. 

La actitud pobre de Tomás es reflejo de tantas actitudes de gente que si no ven no creen, cuando el Señor elogia profundamente como “Dichosos” aquellos que sin haber visto somos capaces de seguir creyendo.

Esa expresión de Tomás: “Señor mío y Dios mío” ante el convencimiento y las pruebas presentadas por Jesús ha de ser como una consigna para nosotros en cada Misa, ante el milagro de la Consagración, donde Cristo se hace presente aún en nuestros días en cada celebración de la Santa Misa, teníamos que repetirlas en voz alta o en nuestro interior con mucha frecuencia, pues Dios se nos manifiesta como a Tomás en estos Misterios Sagrados.

Por último, nos advierte San Juan que muchas cosas se han contado acerca de esto que aconteció con la Pasión, muerte y resurrección de Jesús, pero que hay muchas cosas más que no se han escrito pero que se contaron y se han ido conociendo de boca a boca y están en el recuerdo, en la memoria de la Iglesia.

Que demos más importancia a lo que se nos ha trasmitido en estos santos escritos y reafirmemos nuestra fe en Cristo Jesús y para que creyendo tengamos VIDA en Él.

Un saludo para todos los lectores y el mejor deseo de que el Señor de la Misericordia os colme de su paz y amor y os llene de bendiciones.

Fr. Francisco E. García Ortega, O.P.
Santuario de Nuestra Señora de las Caldas.
Cantabria.

sábado, 13 de abril de 2019

EJERCICIO DE LAS SIETE PALABRAS:


NOS ENCOMENDAMOS A NUESTRA MADRE LA VIRGEN DE LOS DOLORES PARA QUE MEDITEMOS ESTE EJERCICIO DE LAS SIETE PALABRAS:

No hay Calvario sin María, ella, Juan y unas pocas mujeres permanecieron fieles al Señor y aún con riesgo de sufrir algún castigo no le abandonaron en el recorrido, que nosotros los cristianos hemos recogidos en la práctica piadosa del Vía Crucis.

Te pedimos Señora y Madre nuestra, que, así como estuviste todo el tiempo junto a la Cruz de tu Hijo estés también junto a nosotros y nos ayudes con las cruces, especialmente con aquellos a quienes estas cruces les hace insoportable la vida. Que encuentren siempre en ti su consuelo, también te pedimos que muevas los corazones de todos para que estemos más atentos a las necesidades de los demás y seamos más firmes a la hora de actuar y ayudar a los que más sufren.

PRIMERA PALABRA DESDE LA CRUZ:

"PADRE, PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN"

Tenían que ser tus primeras palabras dirigidas al Padre desde la Cruz, palabras de perdón. Alguien que ama tanto y tan intensamente no podía dejar de un lado a los pobres infelices, aquí nos incluimos todos, que ciegos por el pecado no vieron ni reconocieron en el hombre a quien era Dios con nosotros. Que sepamos amarte con corazón puro para que seamos agradecidos por el perdón que nos das. Que nunca pasemos de largo ante tantos rostros que te representan y están crucificados por la crueldad de nuestro mundo, arranca nuestra ceguera, que podamos ver y en ellos verte a ti.

Ayúdanos a perdonar de corazón a todos los que nos han hecho mal para que seamos merecedores de tu perdón.

SEGUNDA PALABRA:

"HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAISO"

Cuantas veces prejuzgamos, rechazamos, marginamos y apartamos de nosotros, de nuestro círculo, de nuestra Comunidad a otros porque los consideremos malos, ladrones, embusteros, en definitiva: pecadores.

Sin embargo, tú te apiadas de la fe de este pobre ladrón que va a morir en suplicio semejante al tuyo, él por sus maldades, tú por las nuestras. Era un ladrón, y que buen ladrón, que en el último instante de su vida pudo "robarte", arrancar de tus labios y corazón agonizante esas promesas de salvación eterna.

Quiera el Señor que cuando nos toque partir de esta vida tengamos la certeza de que estas palabras tuyas también han sido dichas para cada uno de nosotros.

TERCERA PALABRA:

"HE AQUÍ A TU HIJO: HE AQUÍ A TU MADRE"

Conocías las leyes y eran tan injustas para las mujeres viudas que perdían a sus hijos... Ella se quedaba sola, desamparada, perdía casa, propiedades, lo perdía todo, aunque con gozo todo lo habría dado con tal de tenerte y no perderte, por eso, apiadándote de ella le entregas a Juan como hijo y desde ese momento la recibe en su casa pues María ya no tiene casa. Es el más joven de todos los discípulos y el más valiente pues te acompaña a ti y a tu madre. Con Juan estamos todos unidos y te recibimos María como nuestra Madre bendita del cielo.

Te pedimos Madre que mires con misericordia a tantas mujeres injustamente tratadas, burladas, vejadas, sin justicia, sin derechos, sin amor en medio de un mundo aún machista, egoístas y que ven a la mujer como simple objeto de placer.

Que cambie muestra sociedad, la mentalidad de nuestro mundo, que quedan muchos países donde la mujer tiene que recobrar el lugar que le corresponde.

CUARTA PALABRA:

"DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS DESAMPARADO?

Te ha recibido en Jerusalén una multitud que alfombraban el suelo a tu paso con mantos y te aclamaban como REY con palmas, ¿donde están ahora?, ¿donde están tus discípulos?, ¿donde está el Padre? Te asusta el silencio de Dios. Te espanta. es la soledad de la entrega, del servicio, la soledad que impone la fuerza del amor. A mi también me asustaría ese silencio de Dios si no comprendiera que el Padre en ese momento está también crucificado, también está sufriendo una pasión dolorosísima, una agonía por la muerte del Hijo.

En muchas ocasiones somos muchos los que sentimos esa sensación de abandono, de soledad, del silencio De Dios, pero nosotros tenemos tu promesa: "yo estaré con vosotros hasta la consumación de los tiempos". Y estas con nosotros, y nos diste a tu Madre, y nos mandaste al Espíritu Santo para que nos confortara y nos dejaste la Iglesia como nave segura en medio de los vendavales del mundo.

Danos, Señor, un corazón agradecido y que en el ahora de tu vida estemos siempre contigo para que no sientas esa terrible soledad y contigo curar nuestras soledades.

QUINTA PALABRA:

 "TENGO SED"

Que fuerza de amor, Señor, que entrega, que gran espíritu de perdón y de misericordia, que muriendo tienes sed de todos, de los más pecadores, de quienes te están torturando con ese suplicio, sed que abarca al mundo, que nos abarca a todos.

Que también nosotros tengamos sed de ti, sed de la justicia, de La Paz, de la armonía, de la comprensión, la tolerancia, el respeto por los demás. Sed de una sociedad sin corrupción, con una justicia más social, más para todos, más para los que viven en lugares donde carecen de lo elemental para vivir con dignidad. Que no se apague nuestra sed hasta que no logremos que tu Reino llegue a todos los rincones del mundo.


SEXTA PALABRA:

"TODO SE HA CUMPLIDO"

Desde el comienzo de la humanidad de un leño verde cargado de fruto vino la perdición para el hombre, quiso vivir sin Dios, se bastaba a si mismo, como sucede en nuestro tiempo, tan poco hemos avanzado. Para redimir a la humanidad Dios dispuso un solo sacrificio, el inocente por los culpables, el justo por los pecadores, Dios por los hombres, Por eso ahora, en este tiempo, del leño seco, sin vida, sin fruto prende la Salvación de toda la humanidad. Con esta entrega generosa de Dios todo su plan SE HA CUMPLIDO.

Ahora nos toca a nosotros decirle al Señor, Señor, he realizado todo lo que esperabas de mí, por mi parte también todo se ha cumplido. Que sepamos y queramos hacerlo desde lo más profundo de nuestros corazones.

SEPTIMA PALABRA:

"PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU"

Cuando pronuncias estas palabras ya Señor todo está en calma en tu corazón, ya tus brazos abiertos abrazan al Padre y con el Padre abrazas a la humanidad entera, has cumplido cabalmente, te has dado hasta derramar la última gota de tu sangre por nosotros, pecadores, nos has liberado, has arrancado de nosotros las cadenas de la esclavitud, nos has comprado con un precio tan alto que asusta, con tu sangre nos has redimido.

Aquí entendemos perfectamente esas palabras de la liturgia de la Pascua cuando en el Pregón Pascual cantamos" Oh feliz culpa que mereció tal redentor", sí, Señor, feliz pecado y desdicha nuestra que por nosotros viniste tu mismo a rescatarnos y a precio tan alto. Ya podemos levantar la cabeza, no somos vasallos de nadie, somos libres, tu nos has hecho libres. Gracias por tu amor.

viernes, 12 de abril de 2019

DOMINGO DE RAMOS. Ciclo C.



Semana Santa: tiempo de entrega, de entregarse, tiempo de generosidad.

Vivimos tiempos revueltos, en lo político, en lo económico, incluso en lo religioso. Pero no podemos perder el norte, tenemos que estar atentos a la Palabra de Dios que nos habla en cada instante y nos da la inteligencia para que nosotros, fieles a esta Palabra, tengamos una respuesta para cada uno de estos tiempos que nos toca vivir.

La entrada de Jesús, entrada triunfal, en Jerusalén es también entrada a la Jerusalén Celeste, pues ya desde ese “entrar” en la Ciudad Santa es para él entrar al calvario, a la pasión, a la muerte en cruz, en definitiva, entrar, testimoniando el amor, abrazar a la Ciudad de Jerusalén con el mismo amor conque abrazará el leño de la Cruz, es entrar a la Gloria de Dios Padre.

Nosotros hoy recordamos con ramos esta entrada del Señor, pero tenemos que actualizarla a nuestra vida y ver como entra en cada uno de nosotros y sobre todo ver que recibimiento le damos para que forme parte de nuestras vidas y si de verdad nosotros formamos parte de su vida. El es la vida, esa VIDA PLERNA, sin él o pasando de él no tendremos vida, ni aquí, mientras vivimos en este mundo ni tampoco en la eternidad. La Vida la encontramos gracias a él, por él, caminando por su camino de Evangelio, viviendo su verdad. Tristemente esta generación cierra las puertas a la auténtica Vida, hoy son muchas las familias que cierran la puerta de su hogar, de su corazón a Jesús, como le cierran las puertas en muchas instituciones e incluso celebran la Semana Santa pero vacía, sin Cristo, solamente como una fiesta de entrada de la primavera, pero nada religioso, nada de iglesia, nada por dentro.

Que la lectura de la Pasión nos lleve a morir al pecado para resucitar en su Gracia, a vivir plenamente estos días de la Semana Santa. El Jueves Santo el día de la Institución de la Eucaristía, el Sacerdocio como entrega generosa, como servicio, el día del amor fraterno, pues el Señor no se conforma con morir en la Cruz por amor a toda la humanidad, se hace banquete para estar con nosotros, para estar en cada uno de nosotros. "Mira que estoy a la puerta y llamo, si quieres abres y entraré y comeremos juntos", en él está siempre este "si quieres", a nada nos fuerza, en nada se impone, solo busca nuestra salvación.

El Viernes Santo celebraremos la Pasión del Señor, en esa celebración tenemos tres partes importantes: 1. La Palabra con la lectura de la Pasión del Señor según San Juan y la oración universal. 2. La Adoración de la Cruz, si del árbol verde vino el pecado para la humanidad por la debilidad de nuestros primeros padres, del árbol seco, de la Cruz ha brotado para todos la VIDA plena que nos regala con su sacrificio Jesucristo nuestro Señor. 3. La liturgia de la Comunión, para completar el rito litúrgico y tener más fortaleza para vivir la liturgia más importante de la Iglesia en la noche del día siguiente.

Sábado y Domingo de Gloria. La Vigilia Pascual, repleta de signos de VIDA que nos unen y nos identifican con el Resucitado.Comenzamos con La Luz. en medio de la oscuridad solamente encendido el Cirio Pascual, de él toman luz todas las velas de los feligreses, a oscuras, solamente encendido el Cirio se leen las 7 lecturas del Antiguo Testamento. esto nos indica que todo el Antiguo Testamento para el cristiano cobra fuerza y se hace plenitud con Cristo. Se canta en pregón Pascual, hay una frase que siempre me impresiona y me pone los pelos de punta: "Oh feliz culpa que mereció tan redentor", pues sí, por nuestros pecados Dios nos mandó a su Hijo para morir por nosotros. Tristemente hoy en día aún quedan personas, incluso cristianos que se lamentan de la maldad de los judíos y de los romanos por matar a Jesús. Que disparate, ellos no fueron los causantes de su muerte, fueron los pecados de toda la humanidad, de todos los tiempos.

Luego se entona el Gloria y se encienden todas las luces. Recobra importancia para nosotros el signo bautismal, nuestra Pascua de la muerte a la vida por el agua del Bautismo.

Esta celebración es la CELEBRACIÓN. todas las demás misas son como un eco de la celebración de esta noche. De verdad vivamos plenamente estos días con el Señor, no son días para el descanso, son días para vivir con el Señor.

Que tengáis una feliz Semana Santa y muertos al pecado viváis la resurrección.

viernes, 5 de abril de 2019

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA, CICLO C.



A LAS PUERTAS DE LA PASCUA, NUESTRA GRAN FIESTA, NUESTRA ESPERANZA:

En la primera lectura, el Señor, por el profeta Isaías nos recuerda la Pascua de los judíos liberador por Él de Egipto y llevados por su mano, pese a la dura cabeza de los israelitas, a la tierra prometida. Una costosa PASCUA que dará reflejo a nuestras vidas, de la gran PASCUA del Señor, el paso definitivo de la muerte, la condenación, el vacío a la plena VIDA.

Pero el Señor, por medio de esta lectura, nos invita a actualizarla en nuestras vidas, Él siempre está actuando en nosotros, siempre, aunque se cierren puertas abre ventanas, nunca nos deja abandonados, del desierto de nuestra vida, estéril, sin ilusión, sin esperanza, lleno de dificultades siembra oasis que nos devuelvan la mirada, pero antes, con el pueblo judío y ahora con la Iglesia lo que quiere que tengamos un corazón agradecido y volvamos nuestra mirada a Él que es nuestra única Esperanza, sólo en él está nuestra salvación, las otras ofertas que hace el mundo son todas estériles, vacías, palos en el aire que no aportan nada para el hombre que quiere algo más que lo mero material, que pone su esperanza en lo eterno y no el lo banal de la vida.

Por eso podemos aclamar con alegría en el Salmo: “El Señor ha estado grade con nosotros y estamos alegres”. Ya no por todas las proezas realizadas en tiempos remotos, estamos alegres por lo que realiza en nuestros días, por lo que hace con nosotros, sí, somos pocos, un resto, pero en este resto, pese a las persecuciones, algunas terribles, dirigidas a acabar con el nombre de Dios, a olvidar la fe, a no dejar libre a nadie que pronuncie el nombre de Jesús, nuestra libertad, a pesar de todo eso, Él realiza prodigios en nosotros, en nuestras Comunidades, en nuestro mundo. No, los milagros afortunadamente no han terminado, como tampoco han terminado aquellos que abandonan, traicionan, mienten, ni los que resisten, aguardan y esperan la aparición gloriosa de nuestro Redentor cuando venga al final de los tiempos a poner orden y pagar a cada cual según sus obras.

En la carta de San Pablo a los Filipenses, el Apóstol, nos dice verdades inmensas con palabras hermosas, La fe nos lleva a Cristo que a su vez nos lleva a Dios. Pero para llegar a Dios tenemos que comulgar “con los padecimientos de Cristo”, tenemos que unirnos a su Cruz, no hay victoria si no hay CRUZ y para unirnos a esa cruz redentora tenemos que llevar con aplomo, entereza, fortaleza y hasta elegancia nuestras propias cruces, si no hay esfuerzo por nuestra parte, si vacilamos o desechamos la cruz no habrá meta para nosotros.

San Pablo que bien lo entendió, que bien supo unirse a esta Pasión de Cristo y que bien aprovechó su vida para desprendido totalmente de todo dejarse llenar de lo que más vale, del tesoro de su vida, de Cristo Redentor nuestro.

El Evangelio es la manifestación plena de la misericordia y el perdón de Dios, nos habla de la mujer sorprendida en flagrante adulterio donde todos la condenan a muerte, a ser lapidada menos Jesús, el Misericordioso;  como tantas pobres mujeres son lapidadas en nuestros días en esos países cargados de machismo y un egocentrismo de la “autoridad” que espanta.

Ciertamente que para la gente de nuestra sociedad española de este casi comienzo del s. XXI estas muertes por lapidación espantan, nos abruman, no las admitimos, y sin embargo “lapidamos” con la lengua con tanta facilidad. ¿No somos conscientes que levantar una calumnia, difamando, sacando a la luz los males de los otros matamos a la persona?, pues si mala es la muerte física mala, muy mala es la muerte que produce el ser víctima de una espantosa difamación; eso lo hacemos como si no fuera tan grave, que hipocresía, ¿no?, cuantos no han terminado sus vidas con una muerte causada por el sufrimiento de la difamación y cuantos nos han buscado su propio final ante “lapidación” tan atroz.

Estamos a una semana del Domingo de Ramos, vamos a entrar ya casi en la Semana Santa, que lo hagamos con dignidad, que saquemos de nosotros todo pecado y vestidos con una túnica de “gracia divina” lleguemos victoriosos a la fiesta de la Pascua, es decir, resucitados en Cristo Señor nuestro.

Que tengáis un feliz domingo, día del Señor y un día lleno de bendiciones.

Un abrazo para todos desde el Santuario de Nuestra Señora de las Caldas en Cantabria.

Fr. Francisco E. García Ortega, O.P.

viernes, 29 de marzo de 2019

DOMINGO IV DE CUARESMA. CICLO C.



EL PERDÓN QUE NOS OFRECE EL SEÑOR NOS HACE NUEVOS.



Este cuarto domingo de Cuaresma es conocido tradicionalmente como “Domingo Laetare”, Domingo de la ALEGRÍA, porque estamos ya mucho más cerca de la gran fiesta de los cristianos. La PASCUA del Señor. 
Es una invitación por parte de la Iglesia, que es Madre y Maestra, a vivir con profunda alegría la experiencia de desierto y encontrar es esta experiencia fortaleza, espíritu de lucha, un querer retornar a la Casa del Padre. Si miramos la historia del pueblo de Israel o la misma historia de Jesús el desierto puede llegar a ser en verdad tiempo glorioso para cada uno de nosotros individualmente, pero sobre todo para todos nosotros como Comunidad viva de nuestra fe.

En la primera lectura vemos el gozo del pueblo de Israel, tras cuarenta años de purificación en el desierto, cesado ya el Maná que dio el Señor al pueblo para que no muriera de hambre en el desierto, celebran la Pascua, el paso, y come ya los productos de la tierra de Canaá que Dios ha dado a este pueblo en heredad.

En verdad esta experiencia hace clamar al pueblo liberado de la esclavitud y de las penurias del desierto, desde lo más profundo de sus corazones: “Gustad y vez que bueno es el Señor”, pues ha obrado grandemente con ellos y tienen motivos para la alegría.

San Pablo en la segunda lectura, dirigida a los Corintios y a nosotros nos dice que lo viejo ha pasado, ahora estamos en lo nuevo, ese hombre viejo ha sido derrotado por Cristo y ahora somos hombres nuevos, reconciliados por Dios gracias a Jesús, por eso la urgencia de vivir esta reconciliación en este tiempo de la Cuaresma no sea que nos sorprenda otro año más la fiesta de la Pascua con los antiguos pecados, apegados al mal, sin haber sido capaces de ver la luz que nos ilumina y sentir la fuerza que nos libera para salir de las oscuridades y vivir la experiencia de la Gracia.

Dios nos pide a gritos esa reconciliación con él. Por eso al que no conoció el pecado lo hizo pecado para que nosotros podamos mostrarnos justificados ante Dios.

El Evangelio nos catequiza con la hermosa parábola del Hijo pródigo o más bien del Padre misericordioso. Pero corremos un gran riesgo al escuchar esta parábola, ya que la hemos escuchado tantas veces que no demos el aprecio que debe tener o no prestemos la atención para vislumbrar su riqueza, sobre todo hemos de escuchar con mucha atención la actitud de sus personajes, y colocándola en el contexto en que fue pronunciada por Jesús ver que es lo que quiere decirnos a nosotros y que respuesta hemos de dar con nuestra vida.

Lo que sí nos tiene que quedar claro es la actitud del Padre, lleno de amor y de ternura hacia sus hijos, no reprocha, no hecha en cara, no condena ni castiga, solo tiene amor, generosidad, compasión para dar a un hijo y al otro. 

El hijo menor, es el estilo de hombre con el que se junta Jesús, por eso es tan duramente criticado por los fariseos: “Come con publicanos y pecadores” y donde al final Jesús viene a descubrirnos que el “malo” en el fondo no es tan malo, llega a los brazos del Padre de Misericordia.

El hijo mayor: se identifica más con los fariseos, cumplidor en todo, no tiene nada que reprochársele, trabajador, honrado… pero vacío por dentro. Su falta de compasión, de misericordia, su estar juzgando a todo y a todos le mata, juzga y condena al hermano menor por haberse marchado de casa y no le perdona. Además, juzga y tampoco perdona al Padre por haber sido “blando” con su hermano y haberle dado una fiesta como regalo por su regreso después de haber derrochado su riqueza. Esta actitud perdió a los fariseos y hace perder a muchos cristianos que todo lo critican, lo juzgan y lo condenan, desde el Papa a el último de los cristianos. Y Dios no es así, es más, nos advierte y nos quiere compasivos y misericordiosos como él es con nosotros.

Podrimos decir que después de escuchar esta parábola y enmarcada en este tiempo de cuaresma, la pelota está en nuestro tejado, a ver que jugada pensamos realizar ahora, con que nos quedamos, que vamos a hacer, como vamos a actuar, que decisiones fundamentales para nuestra vida vamos a tomar, con que personaje de la parábola nos identificamos. Pero no podemos pasarnos toda la vida para tomar una decisión, la cuaresma es el tiempo de las oportunidades y nosotros no podemos dejar pasar esta que nos ofrece Jesús.

Que paséis un feliz domingo de la alegría y de verdad el Señor esté con cada uno de vosotros, en vuestro corazón.

Un saludo desde el Santuario de Nuestra Señora de las Caldas de Cantabria (España).
Fr. Francisco García Ortega, O.P.


viernes, 22 de marzo de 2019

DOMINGO TERCERO DE CUARESMA. ÉL NOS LLAMA: ESTEMOS A LA ESCUCHA



Tercer domingo de CUARESMA.
Ciclo C.

La Palabra proclamada nos habla de un Dios cercano, un Dios que se quiere hacer el encontradizo con nosotros, pero nosotros que somos pobres y muy limitados tenemos que vivir todo un proceso, que puede durar muchos años, para descubrirle a él. Y eso que se nos está manifestando constantemente en tantas cosas, en el corazón de cada persona, en el hermano, en el pobre, en la Iglesia, que, aunque al estar formada por hombres y mujeres carga con el lastre de la miseria humana, también es cierto que es morada, recipiente de tanta bendición y tanta Gracia de Dios que Él pone a nuestro servicio. Creo que es sumamente difícil que podamos llegar a descubrir a Dios si estamos apartados de la Iglesia y más complicado aún lo tendremos si estamos fuera de ella.

Para conocer al Padre no hay otro camino que leer el Evangelio. Mejor que el Antiguo Testamento donde ciertamente se nos habla con tanta frecuencia de Dios, pero con las limitaciones que pueden encontrarse a través de los hombres, la cultura, la religión. Con Jesús es totalmente distinto, no nos habla de lo que le han contado, o de aquello que ha podido estudiar, Él nos habla de lo que sabe, de su conocimiento divino, el nos muestra al Padre en lo que nos dice, en lo que hace y en lo que vive y como lo vive, nos demuestra al Padre incluso en como nace y en como muera en la Cruz salvadora y redentora.

Quizás una muy simple enseñanza de la primera lectura es que teníamos que estar más atentos a lo que vemos a nuestro alrededor y ser, como Moisés, un poco más curiosos. Sin esa curiosidad Moisés no se habría encontrado con el Señor cuando el episodio de la zarza ardiendo le llamó poderosamente la atención. Cuantas cosas son “señales de Dios” para cada uno de nosotros y pasamos de largo simplemente porque vamos por la vida con una prisa tan inmensa que parece que vamos a perder el tren, y lo triste del caso es que después de tanto correr puede ser que al final perdamos la última oportunidad. Pero el Señor tiene paciencia, cosa que a nosotros ya nos falta.

San Pablo en la segunda lectura nos da una seria advertencia. Lo que le sucedió en el desierto durante 40 años al pueblo de Israel es una llamada de alerta para que no nos suceda a nosotros lo mismo, tanto dar vueltas para luego quedarnos tirados a dos pasos de la meta. Ahí tenemos la Palabra, no es la Biblia un libro de adorno, bonito. Es un libro de VIDA, la vida que tenemos que vivir y experimentar, sabiendo que, aunque frágiles y pecadores, -como nos dice el Salmo Dios es compasivo y misericordioso con nosotros-. La codicia, la murmuración, la falta de confianza en Dios, el desapego de lo espiritual, nos puede llevar a la ruina total.

El Evangelio de San Lucas nos sitúa en la realidad de nuestras vidas. No se es de Dios a medias, se es o no se es. Si eres, como dice el Señor, se te tiene que conocer por tus frutos, si no hay frutos tu vida está vacía y no puede esperar otra cosa que el hacha. Esta alegoría de la cepa plantada en la viña que llevaba tres años sin dar fruto es una severa advertencia para lo que hacemos con nuestra vida, no estamos aquí, en el mundo para ver pasar las nubes, estamos para dar frutos de buenas obras y el que no lo quiera hacer no solamente se aparta del plan de Dios, se pone frente a Dios y por desgracia hoy en día muchos intentan ponerse frente a Dios de igual a igual, pobres infelices, con Dios lo somos todo, sin él somos vacío y nada. 
Estas lecturas nos dan una clave importantísima para tener en cuenta en esta tercera semana de desierto. Que el Dios de Abrahán es un Dios de Esperanza, el Dios de Moisés es un Dios de libertad y el Dios de Jesús es un Dios de amor. Que no nos falte la esperanza para que desde la libertad amemos a nuestro prójimo con la misma fuerza que tenemos que amar a nuestro Dios, no podemos mentir, no podemos asegurar que amamos a Dios si nos olvidamos del prójimo, tampoco podremos ser auténticos con el prójimo si nos alejamos de Dios.

Hermanos, que paséis un feliz domingo de cuaresma, que volváis vuestro corazón al Señor con un corazón arrepentido por los fallos, las debilidades, el hablar tantas veces de más y que nos preparemos, en el tiempo que queda de cuaresma para vivir la Semana Santa con intensidad, con certeza y sintámonos en verdad resucitados con Cristo y animados a ser útiles y dar frutos abundantes.

Si al pensar en esto llegas a desanimarte pues te encuentras algo vacío NO TE DESANIMES, sabemos que nosotros no podemos llegar con nuestras fuerzas muy lejos, pero con Él lo podemos todo. No está la salvación pendiente de nosotros, lo más importante ya está hecho, ya ha sido dado, Jesús ha muerto por nosotros, Él ya lo ha hecho TODO, nosotros sólo nos queda seguir sus pasos.

Las Caldas de Besaya, Cantabria, 22 de marzo de 2019.

jueves, 21 de marzo de 2019

EL CONVENTO Y SANTUARIO DE LAS CALDAS EN CANTABRIA



CONVENTO Y SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS CALDAS
CANTABRIA

Está localizado en la ladera rocosa de la hoz que el macizo del Dobra ha creado el río Besaya. Se ubica el convento barroco del s. XVII; aunque en siglos anteriores ya había una pequeña ermita medieval que guardaba y daba culto a la imagen de Nuestra Señora de las Caldas, a orillas del río junto a las aguas termales, por eso el nombre, caldas, aguas caldeadas, caliente. 



Esta ermita fue entregada a los Dominicos del convento “Regina Coeli” de Santillana del Mar por los vecinos del pueblo de Barros en el año 1605 para que cuidaran de la Virgen y fortalecieran la fe del entorno que comprende desde Torrelavega a los Corrales de Buelna.

Este convento de dominicos ha tenido distintas modificaciones, según ha sido su uso. Su época más esplendorosa ha sido en el siglo XX, cuando sobrevino la guerra era escuela apostólica, estudiaban y vivían niños que se preparaban para luego proseguir sus estudios en la Orden, venidos de todas partes de España, por eso, cuando sobrevino la guerra los de lugares más cercanos pudieron ir con sus familias, pero los de lugares lejanos ya no pudieron pasar. La Co0munidad que se encontraba en el Convento al cuidado del Santuario y de los niños fue martirizada y los niños dispersados entre la población más cercana, algunos tuvieron suerte, pero otros que cayeron en familias de izquierdas, por su odia a la fe católica hicieron barbaridades con los pobres niños y los trataron peor que esclavos. De esto tengo fresco el comentario de sus vivencias de un buen fraile navarro que siendo niño en las Caldas le obligaban a hacer todo tipo de trabajo y si quería comer lo tenía que hacer en la misma pila de los cerdos y al mismo tiempo porque comida para él no había. Claro, esto no es memoria histórica.

Pero el tiempo más dorado fue cuando el Convento albergó el Estudiantado de Filosofía, dependiente de la Universidad Pontificia de El Angélicum de Roma. En esta época albergó sobre 200 frailes dominicos el convento de las Caldas.

Yo ingresé en este convento el 15 de junio de 1969, ya en el año 1970 cuando yo había sido trasladado a Caleruega para hacer el noviciado los frailes estudiantes de filosofía, tres cursos, fueros trasladados al convento de Valladolid.




El convento tiene junto a la iglesia un porte elegante, hermoso, visto desde la vía del tren luce espléndido y majestuoso. Cuando entras en la iglesia no se pierde para nada esa majestuosidad, aunque no es la más grande que he conocido tampoco desdice, y menos desdecía cuando entrabas y veías las liturgias tan solemnemente cantadas por los frailes estudiantes.


Dentro de la iglesia destaca el Altar Mayor con su elegante retablo, donde está albergada la reina de la Casa Nuestra Señora de las Caldas. El retablo del Altar mayor y los otros seis de las capillas son barrocos, algunos barrocos tardíos, con influencias platerescas, fueron restaurados hace poco tiempo.




El retablo fue terminado de dorar en el 1712. Las columnas no son salomónicas sino de líneas clásicas con capitel corintio, lo mismo que los primeros retablos de las capillas laterales. Son de la escuela Vallisoletana.

Casi todas las imágenes son de Tomás de la Sierra. Las imágenes de abajo arriba y de izquierda a derecha representan a los siguientes santos:
Santo Tomás de Aquino.
San Jacinto de Polonia.
Santa Catalina de Siena.
En el centro el Manifestador, encima la Virgen de las Caldas y encima una gran talla del Arcángel San Miguel derrotando al diablo. Siguen de arriba abajo:
Santa Inés de Montepulciano, debajo:
San Luis Beltrán, y debajo de este:
San Vicente Ferrer.



En el centro arriba muestra el anagrama de la Virgen María con la leyenda inmaculísta: “Tota pulchra es anima mea”. Arriba del todo donde muestra la Cruz en rojo está la inscripción de la divisa constantiniana: “In boc signo vinces”.

Encima de las puertas que dan entrada y salida al camarín de la Virgen se encuentran que aluden, uno, a la entrega del Rosario por parte de la Virgen a Santo Domingo, y el otro, la entrega de la Virgen del escapulario del hábito al Beato Reginaldo de Orleans.

Las capillas (miradas desde el altar mayor):


La primera capilla de la derecha:está dedicada a Santo Domingo de Guzmán, fundador de nuestra Orden. Tiene imágenes de Tomás de la Sierra. Las imágenes representan a:
En el centro: Santo Domingo de Guzmán.
A su derecha: San Antonino de Florencia.
A su izquierda San Raimundo de Peñafort.
Arriba: San Felipe Neri (muy afecto a los dominicos).




La primera capilla de la izquierda: está dedicada al Patriarca San José (como en casi todos los templos de los dominicos). También con imágenes de Tomás de la Sierra.
En el centro San José bendito.
A la derecha: San Juan Bautista.
A la izquierda: María Magdalena.
Arriba: Santa Teresa de Jesús.




La segunda capilla de la derecha:  Capilla del Calvario. Con imágenes del escultor cántabro (de Guemes) Andrés de Monasterio. 
En el centro el Cristo crucificado.
Debajo: la Virgen María, a la derecha San Juan Evangelista y a la izquierda María Magdalena.
Dos pequeñas imágenes a los lados: Santo Tomás y Santa Catalina.
Arriba en el centro: San Francisco de Asís.
A la izquierda Santo Domingo y a la derecha San Ramón Nonato. El retablo está fechado en el 1728.




La segunda capilla de la Izquierda:La Virgen Niña con sus padres San Joaquín y Santa Ana. (Por desgracia hace unos años robaron la imagen de la preciosa imagen caminando de la Virgen Niña). Las demás imágenes son:
A la derecha: San Antonio de Padua.
A la izquierda: Santa Catalina de Alejandría.
Arriba: Santa Bárbara.


La Tercera capilla de la Derecha:Capilla de Santa Rosa de Lima. Imagen y retablo de Tomás de la Sierra. (1713). Estos dos últimos retablos rompen con el estilo de los demás retablos. Destacan por sus coloridas imitaciones de mármol.
A un lado: San Juan Bautista, niño, y al otro: Santiago peregrino. Arriba San Pedro Apóstol.



La tercera capilla a la izquierda: Capilla de San Martín o primeramente capilla de San Pío V. Este retablo es del mismo estilo del de la capilla de enfrente. La fecha de la terminación del retablo es del año 1738. El altar está dedicado a San Pío V. el Papa dominico de la Batalla de Lepanto y el mayor promotor de la devoción a la Virgen del Rosario y al rezo del Santo Rosario. Las imágenes:
En el centro San Pío V. a su lado imágenes de San Pedro y de San Pablo.
En la hornacina superior el Papa dominico Beato Benedicto XI.
En la hornacina inferior San Martín de Porres, obra del escultor madrileño Manuel Moreno, del año 1965.

Destaca también en la iglesia la rejaque antes dividía el templo reservando el presbiterio y coro bajo solamente para los frailes. Ahora esta reja se encuentra en el coro alto.


El coro alto, de doble sillería es de 1734. Tiene 39 asientos, adornados con columnas salomónicas y capiteles corintios y algunas figuras de ángeles y flores. Es barroco. En el centro se encuentra la imagen de nuestro Padre Santo Domingo.


El coro bajo: es moderno, del s. XX, obra del Arquitecto dominico Francisco Coello de Portugal, necesario para el rezo de más de doscientos frailes, cuando albergaba el convento al Pontificio Instituto de filosofía.

LOS DATOS Y FECHAS HAN SIDO TOMADOS DE: 
Fr. Alberto G. Fuente, O.P.
Santuario de Nuestra Señora de las Caldas
Monumento de arte religioso.