sábado, 17 de noviembre de 2012

EL DULCE NOMBRE DE JESÚS

Imagen del Dulce Nombre de Jesús, de la Iglesia de Santo Domingo de Granada, atribuida a Torcuato Ruíz del Peral (1706-1773)
 La devoción al Dulce Nombre de Jesús en Andalucía (en Archidona concretamente) podría datarse perfectamente en el año de 1547, puesto que ya para entonces era norma obligada en la Regla de los Dominicos, según Bula de Gregorio X dada en el año 1274 el II Concilio de Lyón, que les obligaba a tenerle una especial veneración y a levantarle en cada uno de sus conventos una Capilla para su Culto.
S.S.Pío IV (1559-1565) una vez finalizado el Concilio de Trento, publicó la Bula "Iniuctum Nobis" fechada el 13 de abril de 1564, mediante la que autorizó y puso bajo su protección a todas las cofradías del Dulce Nombre, aprobando sus constituciones y pasando  a ser Pontificias Archicofradías del Dulce Nombre de Jesús.
S.S. Pío V (1566-1572) mediante la Bula “Decet Romanum Pontificem” fechada el 21 de junio de 1571, confirmó y autorizó la creación e institución de estas cofradías "en la Iglesia Universal, a la religión de la Orden de Santo Domingo".
 S.S. Gregorio XIII (1572-1585) confirmó sus privilegios, e instituyó la fiesta del Santo Rosario, cuya devoción ya habían predicado los Dominicos.
Al comenzar el pontificado de S.S. Sixto V (1585-1590) y con fecha de 20 de junio de 1586, una cédula dada en Roma facultaba al Dominico P. Alejandro Revi del Convento de la Orden de Predicadores de Archidona para la fundación de varias Cofradías de ese nombre, entre ellas la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús de la vecina ciudad de Antequera. ("Efemérides Históricas de Málaga y su Provincia" de Díaz Escobar y Díaz Serrano).
Imagen del Dulce Nombre de Jesús de la Iglesia Parroquial de Santo Domingo de Málaga, talla de Juan Vega, de hace unos años.

Hace ya mucho tiempo, siglos, el Papa dio a nuestra Orden la devoción al Dulce Nombre de Jesús, que desde la Archicofradía se venera en todo el mundo, allí por donde la Orden ha pasado, con un propósito: Orar para contrarrestar el daño que hace a nuestro mundo las blasfemias contra el nombre de Dios. Hoy tenemos que añadir también las mentiras y leyenda negra contra la Santa Madre Iglesia, que aunque como hombres que somos no estamos exentos de pecados y de escándalos, los que así actúan nunca opacarán a la inmensa mayoría de fieles cristianos que relucen por su santidad de vida, por su entrega a Dios y a la Iglesia y por su amor y dedicación a un trabajo constante por el bien social, como Santa Isabel, Reina de Hungría, cuya fiesta hoy celebramos. Una cosa será el socialismo, pero otra muy distinta es el trabajo social que la Iglesia siempre ha desarrollado y sigue en nuestros días por medio de Manos Unidas, Caritas, Vera Paz y tantas ONGs que tiene por todo el mundo, dependientes de diversas Ordenes y Congregaciones Religiosas, y por el trabajo fiel y solidarios de miles y miles de Parroquias, con sus comedores sociales, y su amor a esta pobre humanidad.
¡Dulce Nombre de Jesús, perdona y protege a los que te aman y a los que te odian en este mundo!


No hay comentarios:

Publicar un comentario