miércoles, 21 de noviembre de 2012

JESUCRISTO: REY DEL UNIVERSO






EL DÍA DEL SEÑOR

Lectura del santo Evangelio según San Juan 18, 33-37

En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: –¿Eres tú el rey de los judíos?
Jesús le contestó: –¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?
Pilato replicó: –¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí: ¿Qué has hecho? Jesús le contestó: –Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.
Pilato le dijo: –Conque, ¿tú eres rey? Jesús le contestó: –Tú lo dices: Soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.

Este Domingo cierra el año litúrgico con la festividad de Cristo Rey del Universo, ahí es ná, Rey del Universo. ¿Pero qué rey? ¿Qué estilo de rey? ¿Qué clase de reinado nos presenta o nos ofrece?.
 Desde luego no al estilo de los reyes que conocemos o de esos reyezuelos que han adornado la historia de nuestras tierras con sus hazañas, batallitas, aventuras y desvaríos. Cristo es Rey, poro su reino no es de este mundo, como nos dice el Evangelio de este Domingo. Su reino está en el corazón del ser humano, en lo más intimo de cada uno de nosotros, ahí lo tenemos que descubrir, ahí nos encontramos con Cristo Rey, Cristo Señor, Cristo Centro de nuestras vidas.
Pero Cristo nunca se sentó en un trono, ni de oro ni de plata ni siquiera de madera, el trono que asumió como propio para Él fue la CRUZ, sí, ese leño odiado y temido por muchos, Esa cruz que fue vergüenza y necedad para los incrédulos, pero que para nosotros ha sido causa de recibir gracia tras gracia. La Cruz que está expuesta como tronco seco pero que da fruto que salva, al contrario de aquel árbol verde repleto de fruto pero que fue la causa del tropiezo y caída de la humanidad.
Hace ya bastantes años que un dominico holandés pintó este cuadro de este cristo roto y retorcido que ciertamente repele, así lo sintieron los feligreses de la  Parroquia de la Santa Cruz de Bayamón, tanto espanto causó que el Cardenal Luís Aponte Martínez mandó a los Dominicos retirar de la iglesia el cuadro. Una pena, pues ¿cómo quedó Jesús después de su crucifixión?, ¿que apariencia pensamos que podía tener?. No, para nuestros ojos acostumbrados a ver tanta estampita acalamerada de un Cristo dulzón incluso en la misma CRUZ no nos agradará esta pintura, pero esta pintura representa al Cristo Rey del Universo en su muerte de Cruz, el mismo Cristo que “dibuja” con sus palabras el Profeta en “ese Siervo doliente” y esta pintura nos enseña el tipo de “Rey” que es Él, el tipo de reinado que nos ofrece.
No nos asustemos, pero el que quiera TENER PARTE en este reino de Jesús tiene que sacrificarse, tiene que crucificarse en esa misma cruz, tantas cosas… tenemos que crucificarnos todos un poquito cada día; sí, para poder llegar purificados de esas cargas vanas de la vida al REINO DE AMOR, DEL MISMÍSIMO CORAZÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. DE ESTE JESÚS DE MISERICORDIA, Y si hay que retorcerse en el intento, tendremos que retorcernos.
Que descubramos de verdad ese Reino de Jesús desde el amor a su Sagrado Corazón, que es fuente, manantial de agua viva, vida para todos los que nos nutrimos con los Sacramentos que administra nuestra Madre la Iglesia y no olvidar nunca descubrirle sobre todo desde el amor a nuestro prójimo, viendo en el hermano el rostro de Jesús.


No hay comentarios:

Publicar un comentario