sábado, 29 de noviembre de 2014

MEDITANDO CON LOS HIMNOS:





Que maravilla el Himno de vísperas del ayer viernes, cómo nos acerca a Dios y nos presenta la realidad humana. Sí, Cristo murió crucificado, pero Cristo muere crucificado por nosotros en cada prójimo que sufre las injusticias del hermano, y por desgracia, en estos tiempos que corren, prójimos de estos, de los crucificados cada día, tenemos a millares en el mundo entero. También a nuestro alrededor aunque pasemos sin darnos cuenta a su lado.

El dolor extendido por tu cuerpo,
sometida tu alma como un lago,
vas a morir y mueres por nosotros
ante el Padre que acepta perdonando.

Cristo, gracias aún, gracias, que aún duele
tu agonía en el mundo, en tus hermanos.
Que hay hambre, ese resumen de injusticias;
que hay hombre en el que estás crucificado.

Gracias por tu palabra que está viva,
y aquí la van diciendo nuestros labios;
gracias porque eres Dios y hablas a Dios
de nuestras soledades, nuestros bandos.

Que no existan verdugos, que no insistan;
rezas hoy con nosotros que rezamos.

Porque existen las víctimas, el llanto. Amén

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