martes, 24 de mayo de 2011

TERMINÓ LA NOVENA


IMAGEN DE SANTO DOMINGO DE GRANADA

Hoy día 24 hemos vivido en nuestra parroquia de Santo Domingo una jornada muy íntima y agradable, hemos concluido la novena en honor de Santo Domingo, que hemos seguido meditando sus modos de orar, y celebramos la fiesta de nuestro fundador y patrono.
La asistencia nos hace pensar que ha sido un acierto celebrarlo en Mayo y no en Agosto, y además nos ha motivado en estos tiempos confusos que vivimos a centrarnos un poco en su mensaje, hay que hablar más con Dios y a la gente hablarles más de Dios, para ello tenemos que centrarnos principalmente en el estudio, la oración y la predicación.
Santo Domingo se alimentó en el manantial de la sabiduría de las Sagradas Escrituras, y nosotros si queremos seguir sus pasos tenemos que acudir a ese manantial.
Un problema de nuestro tiempo es que cada uno queremos ser el protagonista de nuestro mundo, pero no dejamos a Dios ser protagonista de nuestra vida ni en nuestra vida, así nos van de mal las cosas.
Cuando Él sea de nuevo centro en nuestro interior confuso y deslumbrado por tan amplio abanico de posibilidades, cuando sea camino en nuestro peregrinar también confuso con tanta falsa señal para hacernos perder, cuando sea verdad en nuestro inmenso mundo de verdades a medias, y vida en toda plenitud en un mundo que se ha transformado en mundo de muerte, donde la maldad mata la bondad, la injusticia mata la justicia, el poderoso mata al débil, la ignorancia mata la cultura. Cuando esto sea así entonces encontraremos el sentido de nuestra vida, es eslabón perdido.
No malvivamos nuestra vida difuminada en nuestros propios engaños y mentiras, no son precisamente los políticos los culpables de todas las desgracias de esta crisis, también los que votan a los políticos tienen su culpa, y los que contemplan la situación en actitud pasota. Hay que cambiar, hay que luchar, unirse, tener fe y pedir, entonces nuestro mundo tendrá un sentido más pleno, más veraz  Nuestras vocaciones las que sean, tendrán ilusión y esperanza.
Santo Domingo con su ejemplo nos centra, su tiempo también fue confuso, su coraje trajo acierto, esa santidad de vida y ese coraje lo necesitamos nosotros si es que queremos un mundo mejor, ¿Tenemos fe?, Él está ahí, intercediendo, pidámosle.

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