sábado, 17 de marzo de 2012

DÍA DEL SEMINARIO

Seminario de Málaga

Pero, ¿Cuántos son?, y vosotros ¿cuántos tenéis?, son preguntas que se repiten una y mil veces hasta la saciedad.
Ante la escasez también se escuchan tonterías y gordas: “tenemos pocos, pero buenos”. Lo cierto es que tenemos crisis vocacional, que aquellos grandes seminarios diocesanos se han quedado vacíos y ahora además de Seminario pueden ser también Residencia de mayores, Casa de oración  o casa mil usos. Lo mismo que las Escuelas Apostólicas de los frailes y los grandes Conventos de Estudios que albergaban a más de 300 frailes estudiantes.
Estamos en retirada, muchas Congregaciones y Órdenes Religiosas ven cerrarse continuamente conventos por falta de gente, y muchas parroquias están en mínimos en cuanto a servicios.


Recuerdo en mi niñez, Santander, ir a los Carmelitas, a los Redentoristas, a los Jesuitas, a los Franciscanos de la calle Perines, si a los Franciscanos donde entraba como Pedro por su casa, porque aquella casa era tan mía como de los buenos Frailes Franciscanos, todos ellos vascos, que allí moraban, y que me animaron en la fe en los años tontos de cualquier joven, en esos años difíciles, desde los 14 a los 17. Ah, que franciscanos aquellos, y que tiempos aquellos. Misas: en tantos sitios7, 7:39, 8, 8:30, 9, 9:39…. Así mañana y tarde, en todas ellas, y además un abanico de posibilidades para confesarte, con el joven tan simpático, con el Prior tan serio, con el viejito que no oye y así le decías las cuatro cosas corriendo para que no se enterara… Sí, otros tiempos, de abundancia.


Pero que se yo, en muchas cosas yo no cambio este tiempo por los tiempos pasados, en muchas cosas de la Iglesia, de la Vida Religiosa, del Sacerdocio….
Me da la impresión que tiramos a devaluar todo lo presente en comparación con lo pasado, y en nuestro tiempo tenemos valores en la gente que antes no tenían.
¿Cuál es entonces el motivo de la crisis  vocacional? Ciertamente se han perdido muchos valores espirituales, religiosos, pero hemos ganado en otros distintos. Se dice que nuestra juventud está perdida, que no valen, son los “nini”, pero no. No todo es culpa de los jóvenes, que hay por medio generaciones perdidas, que lo que han heredado no es tanto ni todo tan bueno. Hoy tenemos muchos jóvenes comprometidos en ONG y otros servicios humanitarios, quizás sin una fe definida, pero valientes ante los riesgos y los peligros. Y los que se acercan por las iglesias, los que militan en Hermandades y Cofradías, los que viven la fe están cargados de valor al no dejarse arrastrar por el ímpetu de la corriente que quiere devaluar todo lo religioso y atrapar en sus redes laicistas a todos por igual, sí, hay pocos, pero los que entran conocen muy bien el mundo, saben a que renuncian y lo hacen con corazón plasmado de generosidad.


Que nuestro amado Señor, que con doce Apóstoles dio color y calor a todo el mundo, coloree de bondad los corazones de nuestra  juventud para que se arriesguen, se decidan a encontrar la felicidad en el servicio a los otros, en la entrega generosa, en el dejar todo por amor, sabiendo que si algo se deja Él te da mucho más.

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