miércoles, 25 de julio de 2012

LA VIDA CONSAGRADA: UN GOZO EN EL ALMA


INTERIOR DE LA IGLESIA DEL MONASTERIO DE SANTA DOROTEA DE BURGOS

UN GOZO EN EL ALMA:



Ayer visitamos a las tías monjas de Burgos, primero fuimos al Monasterio de Santa Dorotea, de las Madres Agustinas para visitar a tía Nieves. Sor Nieves, hermana de mi padre, que cuenta con la edad de 94 años y es la mayor del Monasterio en edad.

SOR NIEVES CON LAS JOVENES DEL MONASTERIO


Es un gozo, es una gozada ver, palpar, sentir su alegría, alegría que a pesar de los años no cambia, permanece intacta, fiel, animosa como el primer día.

Es también para tantas nuevas Madres Agustinas jóvenes procedentes de Filipinas la abuelita de la casa, la monja que se deja mimar, la ancianita, como muchos ancianos que se hace niña, no porque con la vida recia marcada por la Regla de San Agustín se añoñe, sino más bien por causa del Evangelio vivido y predicado por tantos años de Contemplación, y vida animada por esas palabras del Señor: “Si no os hacéis como niños no entraréis en mi Reino”.

Al contemplar a las nuevas jóvenes felices de estar ahí recordaba mis años vividos en el Convento de San Esteban de Salamanca o en el Convento de San Valentín de Berrio Ochoa de Villava, donde los frailes jóvenes encontrábamos alegría y gozo junto al P. Sabino Alonso en sus muchos años o en el caso de Villava junto al P. Francisco que murió unos meses antes de cumplir los cien años.

YA EN LA DESPEDIDA...


Por la tarde, sobre las siete llegamos a Villimar, a las afueras de Burgos, para visitar a nuestra tía Sor Isabel, en el Monasterio de las Madres Calatravas que junto a la Madre Abadesa nos recibió en el locutorio como no podría ser de otra manera, que así se vive y se sirve al Señor en la Vida Contemplativa.

SOR Mª ISABEL


Esta Orden de vida muy austera como todos los Monasterios contemplativos también nos recibió con esa profunda alegría, que sale o brota de lo más profundo del alma y que expresa la paz interior vivida por las queridas Madres Calatravas en dicho Monasterio y que en nuestra tía se mantiene fresca como el primer día, parece que fue ayer cuando entraron, cuando profesaron y en el caso de otras, como tía Sor Josefa cuando murieron, sí parece que el tiempo no pasa, que se estanca, que la alegría es fresca, renovada en cada instante ante el Señor al que sirven con toda su vida, con toda su alma.

Un misterio que se hace presencia es la vida contemplativa, la vida consagrada y una fortuna poder acercarse a él.

MI TÍA VICTORIA Y MI HERMANA Mª LUISA DESPIDIÉNDOSE DE TÍA Y LA MADRE ABADESA.

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