sábado, 14 de julio de 2012

MALETAS LLENAS DE VIENTO


MALETAS LLENAS DE VIENTO:

Este domingo 15 del tiempo ordinario nos anima a vivir la vida cristiana con inteligencia, poniendo nuestro corazón y nuestra mente en las cosas de Dios, siguiendo el ejemplo que Jesús nos ha dejado y que por medio de la Palabra  nos han transmitido.
El envío es una cuestión prioritaria, para todos, para los bautizados, para los que sentimos nuestro corazón lleno de esa fuerza misteriosa que por medio del Espíritu Dios nos da. Pero ¿el envío a qué,? o ¿envío para  que?.
Está claro que Dios nos quiere ligeritos de equipaje, es decir, siempre dispuestos, en todo momento, a anunciar la novedad del Reino. Pero muchas veces caminamos por la vida con pesadas maletas llenas de viento, apegados a todo lo material, puesto nuestro corazón sólamente en cosas de este mundo, sin desear los bienes del cielo. Lo que es de aquí aquí se queda, lo que es del cielo al cielo va.
Ahora la clave está en como anunciar a la gente de nuestro mundo el Reino de Dios, cómo hacerlo de manera convincente, pues eso es primordial, nunca como ahora se ha tenido tanta fuerza y tanto medio para hablar, para anunciar, para dar mensajes. Pero también es verdad que en nuestro tiempo muchos de estos mensajes quedan en el olvido pues no convencen. Ahí está la cuestión, tenemos que anunciar el Evangelio pero tenemos que convencer, ser creíbles. Mostrar un Evangelio creíble.
Para lograr esto tenemos que cambiar nuestra manera de vivir, vivir conforme al Evangelio, para convencer. No podemos vivir de una manera y predicar lo contrario. La gente no es tonta, nosotros, cualquier cristiano que se precie de ser un buen cristiano tendrá que convencer por sus obras. No se nos pide hacer cosas raras, o cosas fuera de lo normal, se nos pide ser consecuentes con las exigencias del Evangelio y predicar éste desde el amor y la generosidad, al puro estilo de Jesús y sus Apóstoles.
Por último, no olvidemos que la predicación del Evangelio no es una carga, y es llamar a la gente a llevar una carga, es todo lo contrario, es una llamada a la liberación, una liberación total y absoluta, sólo el que vive así será libre, totalmente libre.
Que esta invitación del Señor nos ayude a ser auténticos y vivir de manera sencilla, pues el que tiene un equipaje ligero y el corazón puesto en Dios no está esclavizado por cosas banales que puedan llenar por un tiempo al hombre, pero a la larga te dejan con un vacío que te lleva a la desesperación, a la perdición.


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