domingo, 5 de febrero de 2012

“BENDICIONES” EN LA BENDICIÓN DE LA IMAGEN DE SAN MARTÍN DE PORRES:


Como estaba anunciado celebramos el triduo en honor de San Martín de Porres, con motivo de la Bendición de la nueva imagen que Juan Patón, Archicofrade del Rosario de Granada, hijo de La Carolina, y granaino por adopción había realizado para nuestro templo de Santo Domingo de Málaga.
Una bonita y emotiva ceremonia, sobre todo muy solemne, que puso de realce el cariño de la feligresía de nuestra parroquia por el humilde santo Fray Escoba, como cariñosamente era conocido en su tiempo y es conocido en el nuestro.
Y una lección para todos, de cómo con una sencilla escoba se puede ganar el cielo si al trabajo se le añade una gran dosis de humildad y de santidad.

LA NUEVA IMAGEN DE SAN MARTIN COLOCADA EN EL PRESBITERIO PARA SU BENDICIÓN

 VISTA DE LA IMAGEN EN EL ALTAR MAYOR DE SANTO DOMINGO

El Papa Juan XXIII que sentía una verdadera devoción por Martín de Porres, lo canoniza el 6 de mayo de 1962 con las siguientes palabras: "Martín excusaba las faltas de otro. Perdonó las más amargas injurias, convencido de que el merecía mayores castigos por sus pecados. Procuró de todo corazón animar a los acomplejados por las propias culpas, confortó a los enfermos, proveía de ropas, alimentos y medicinas a los pobres, ayudò a campesinos, a negros y mulatos tenidos entonces como esclavos. La gente le llama ‘Martín, el bueno’."

 FAMILIARES DE JUAN PATÓN DE LA CAROLINA QUE NOS ACOMPAÑARON.

 DAVID, YO Y JUAN

 DETALLE DE LA IMAGEN DE SAN MARTIN

 EN SU ALTAR.

PODRÍAN SER UNAS BONITAS ESTAMPAS DE SAN MARTÍN DE PORRES.


Agradecemos a Juan, David y Alejando su participación en la Eucaristía de la Bendición, al Coro de Santo Domingo que participó del Triduo y solemnizó la ceremonia con sus bonitas canciones, a la familia de Juan que con este tiempo tan complicado salieron de La Carolina (Jaén) para acompañar a su hijo y para participar de nuestro emotivo acto, y agradecemos a nuestra feligresía la participación, a pesar del día malo de frió y viento que hizo y que impidió que muchas personas mayores se animaran a participar con nosotros en esta bonita actividad.
PALABRAS DE JUAN PATÓN, AL FINALIZAR LA EUCARISTÍA CON MOTIVO DE LA VENDICIÓN DE LA IMAGEN DE SAN MARTÍN DE PORRES DE MÁLAGA:

Cuando el Padre Pachi me propuso la realización de la Imagen de San Martín de Porres, tomé conciencia de la especial dificultad que el encargo entrañaba. Y diferentes ideas de cómo concebir la imagen venían a mi cabeza. Gestos forzados, expresiones arrobadas de misticismo y tantos recursos, parecían abrumarme. Así que comencé por conocer a este santo, su biografía, los testimonios que sus contemporáneos daban de él, su profundo amor a Dios y el ideal supremo de la caridad que en él anidaba.

Y concluí que la Imagen, ante todo, debía ser sencilla. Como Fray Martín lo era. ¿De qué sirve complicar mediante forzados contrapostos, o virtuosismos en el modelado? A mi parecer, nada.

Esta Parroquia atesora obras maestras de la Imaginería, por lo que intentar imitar es como el niño que San Agustín explica, que con una concha pretendía meter todo el mar en un simple hoyo. Inútil.

San Martín, este San Martín, de hábito simple, pretende pasar desapercibido. En su Capilla, ajeno de grandes pretensiones, salvo la de acoger a los fieles que de forma sencilla, desgranen sus ruegos para que interceda ante Dios. Y reconozco que en esa labor humilde sí encontré la huella del lego dominico, que no entendía más que de oración, obediencia y caridad a sus prójimos.

Pero... ¿y qué expresión darle? ¿Triste? No podía ser. Alegre, se me antojaba ausente para el que afligido le rogase. Así que, como cada escultor reproduce lo que siente, me puse a modelar confiando en que a medida que avanzara, él mismo encontraría la expresión adecuada.

Puedo en él advertir ya terminado, ecos de un semblante conocido. Su perfil me evoca el de una pequeñita Imagen, que cada Agosto abrasa de amor el pecho de todo un pueblo manchego, que lo tiene por Santo Patrón.

La nariz ancha, que de raza le ha de venir, mandíbula prominente, labios carnosos y los ojos... había de mirar abajo. Perdida la mirada, que por mansedumbre y humildad la baja. Como la Imagen que desde que nací me ampara. Esos ojos me transportan a un Viernes Santo, donde Jesús Nazareno en la puerta de Andalucía, sale a cargar su cruz junto a su pueblo minero. Esa mirada de amor, en esta Imagen la advierto.

En el humilde hábito vislumbro, pues de ese se tomó el patrón, otro hábito más viejo, remendado una y otra vez. El hábito de un dominico que falleció hace unos años, cuya vida, al igual que el santo lego, estuvo siempre al servicio de los pobres. Sí, que bien le sienta este humilde hábito.

Y por fin, ya tiene su expresión. La expresión de un amor sereno.

A vosotros, os pido que en la soledad de su capilla le pidáis, que en lo sencillo mejor se revela el amor de Dios, que según creo, no precisa de grandes artificios.

A San Martín, que colme de bendiciones a esta Parroquia, e interceda por nosotros ante el Altísimo, ayudándonos en nuestras necesidades, firmes en la convicción de contar con un abogado seguro.

Al Padre Pachi, mi más sincero agradecimiento, extensible a la Archicofradía del Rosario, al coro, y a toda la comunidad parroquial de Santo Domingo.

A mi familia, pero sobre todo, a mis padres, gracias

Muchas gracias a todos.

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