jueves, 16 de febrero de 2012

¡QUE YA LLEGA LA CUARESMA! Que dicha tan grande tener un tiempo tan lleno de gracia tras gracia para poder prepararnos y vivir la plenitud de LA PASCUA DEL SEÑOR JESÚS



CUARESMA: EL AYUNO, LA LIMOSNA Y LA ORACIÓN:
Somos cristianos, cada año vivimos en estas tierras andaluzas la Cuaresma con un marcado acento de religiosidad popular. Para muchas personas este tiempo pasa solamente con quehaceres y preparativos para la Semana Santa, pero estos quehaceres no llenan una vivencia cristiana, no puede llenar nuestra vivencia porque necesitamos algo más hacia dentro.
Normalmente los quehaceres cofrades están dirigidos a una única dirección, la salida penitencial, y esta única dirección siempre es vivida, en muchas ocasiones, por un buen grupo cofrade con mucha actividad, muchas cosas que hacer y preparar para que si Dios nos da buen tiempo, todo pueda salir perfecto.
También es cierto que al experimentar el cofrade esta salida penitencial con sus Sagrados Titulares marca una profunda huella interna, va al interior, al alma, pero esto en sí no puede llenar porque no es suficiente.
La experiencia global de lo que en sí significa la Semana Santa, esa vivencia conjunta de la VIDA, la PASIÓN, la MUERTE y la  RESURRECCIÓN de Nuestro Señor Jesucristo. No puede quedar cada año en la mera expectación lo que las Hermandades nos presentas en las calles o en los templos, esto es en sí una bonita CATEQUESIS, escrita a base del arte de quien ha plasmado la figura que representa, pero la Semana Santa no es tampoco una catequesis.
Para experimentar esa necesaria vivencia interior en nuestra alma de lo que en sí celebramos, el misterio de la Redención humana, la iglesia nos presenta durante el tiempo de la Cuaresma todo un proceso progresivo de adentramiento espiritual, guiado por LA PALABRA DE DIOS que nos ilumina y las acciones propias de este tiempo que nos disponen para acertar en nuestro camino interior. Estas principales acciones son las anunciadas arriba: El ayuno, la limosna y la oración.
Muchas veces manipulamos nuestra conciencia con engaños al poner por práctica estas acciones cuaresmales. EL AYUNO no es sólo dejar de comer algo, distintas personas entre las que yo me incluyo tendríamos que dejar de comer “algo” solamente por el bien de nuestra salud. Por lo que ayunar es algo más, ha de ser un signo externo que signifique una actitud interna, ya que en definitiva el comer un poco mas o un poco menos no es transcendental para el hombre, por lo tanto tenemos que darnos cuenta de que existen otros “alimentos” que entran por nuestros ojos y complacen más que un banquete de los cuales también tendríamos que privarnos, podemos citar el apego a la tv, las maquinitas de juego, el cigarrillo, el alcohol, etc, etc, para así dejar en nuestra alma, marcadamente notado el alimento de la Palabra de Dios. (No solo de pan vive el hombre, sino de tola Palabra que sale de Dios).
En cuanto a LA LIMOSNA también la podemos malinterpretar si pensamos que solamente es una acción social o mera redistribución de la justicia tan ausente en nuestro entorno y más en un tiempo de crisis como el que estamos viviendo no solamente aquí en Málaga, o en España, en todo el mundo y tampoco no solo la crisis económica, sino esta no es otra cosa que una manifestación de la GRAN CRISIS DE VALORES QUE VIVE LA SOCIEDAD MUNDIAL. La limosna es fruto del ayuno y lo que él significa.
Respecto a LA ORACIÓN: si sólo vivimos el ayuno y la limosna, si no nos empapamos de la Palabra de Dios; tampoco podrá darnos grandes avances espirituales. No se puede llenar de agua una cesta de mimbre, tampoco se puede dar lo que no se tiene; la Palabra de Dios meditada desde las acciones cotidianas de la vida, más marcada en tiempo de Cuaresma nos ayudan profundamente a hablar con Dios y hablar de Dios con más soltura y acierto; y a llenar la experiencia de nuestra vida no de pequeños “fogonazos” como puede ser una imagen de la Pasión del Señor o del dolor y soledad de la Madre. Los cristianos a la luz de la Palabra y por la acción en nuestro interior de ella nos enriquecemos cuando participamos comunitariamente en los actos cuaresmales, cuando el Jueves Santo celebramos en común con la iglesia universal la institución de la Eucaristía, cuando vivimos el Viernes Santo la Pasión y Muerte del Salvador desde la liturgia que la Iglesia nos tiene preparada, y principalmente cuando también comunitariamente participamos del gran triunfo de Cristo con la celebración de la Gran Vigilia Pascual,
Amados hermanos, no dejéis perder estas oportunidades que el Señor nos manda, no echemos en saco roto la oportunidad de cambiar, de convertirnos de corazón, de sentir la necesidad de perdonar como Jesús perdonó y dejarnos perdonar por Jesús. Que esta Cuaresma no sea una más, vivida rutinariamente, luchemos principalmente para que nos encontremos con la novedad de la Palabra que abra y obre en nuestro interior.


El hijo pródigo. La actitud…

Fr. Francisco E. García, O.P.
(Artículo dirigido principalmente a las Hermandades de la Parroquia y publicado en la Revista de la Congregación de Mena).

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