lunes, 20 de febrero de 2012

LA CRISIS...... TIEMPO DE COMPARTIR, TIEMPO DE COOPERAR, TIEMPO DE UNIRNOS

 

EL LEÓN Y EL RATÓN

Un día en que el León estaba dormido, un ratón pasó corriendo por su cara. El león se despertó con un rugido y atrapó al ratón entre sus patas. El ratón, asustado, temió estar a punto de morir y suplicó por su vida.
-¡Por favor, grande y poderoso león, por favor, deja que me vaya! Devuélveme mi libetad y un día yo te recompensaré por tu generosidad.
Al león le sorprendió tanto que el diminuto, tembloroso y atemorizado ratón pensara que podía ayudar a alguien tan grande, fuerte y osado como él que soltó una gran carcajada y dejó que el ratón se fuera.
Algún tiempo después cuando el ratón corría de un lado a otro entre la maleza, oyó rugir al león. Le pareció como si el león tuviera algún tipo de problema y fue a ver si podía ayudarle. El león estaba atrapado en la red de un cazador y no podía escapar.
-No hay nada que tu puedas hacer para ayudarme- dijo el león tristemente al ver al ratón-. Cuando los cazadores vuelvan con sus lanzas me matarán.
-Aún no ha llegado tu último día- dijo el ratón. Y comenzó a mordisquear la red con sus afilados dientecitos. Pronto hizo un agujero lo suficientemente grande como para que el león pudiera salir.
-Tenías razón- dijo el león cuando los dos corrían para ponerse a salvo-. Hay veces que los débiles pueden ayudar a los fuertes.

La Crisis, tenemos tema para rato, en la tele, en la radio, en la prensa, "la Crisis" no se habla de otra cosa.

Ciertamente que hay muchas “versiones” distintas sobre la crisis económica, ya que si vas a comer a un restaurante un poco elegante y no has hecho reserva te resulta imposible comer. Y si miras estadísticas en este año de crisis se han comprado más coches de lujo que en otros años anteriores.

La misma situación se aprecia en los centros comerciales, en las estaciones ferroviarias, en los aeropuertos… ¿pero quien sufre la crisis?

Si quieres ver la otra España, la de la miseria, vete y da una vuelta por Caritas, en cada parroquia, por los comedores sociales, por las casas hogares, por la asistencia de la Iglesia.

Estos días he visto carteles de protesta contra la reforma laboral de los sindicatos, pero lo que no veo es como ayudan los sindicatos a los que han perdido el trabajo, si he escuchado a alguno de ellos de mi ciudad arremeter contra la Iglesia y contra la ayuda que esta recibe del gobierno, pero no se que hacen los sindicatos con la ayuda que ellos reciben del gobierno. Lo que hace la iglesia está a la vista de todos.

No es época de crisparse, ni de atacar, ni de huelgas, ni de protestas, es época de arrimar el hombro y unirse, de repartir, de que los leones gigantes de la economía, el gobierno, la banca, la política repartan con los pobres ratoncillos que han perdido el trabajo y no encuentran un poquito de queso para sobrevivir.

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