viernes, 16 de octubre de 2015

DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B.





“EL HIJO DEL HOMBRE HA VENIDO PARA SERVIR Y DAR SU VIDA”

Con la lectura del Profeta Isaías: “El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento… con lo aprendido mi Siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos”. Non dice tiempo antes de que todo sucediera aquello que luego pasaría y que hoy nosotros recordamos, lo hacemos vida, presencia en cada una de las celebraciones de la Santa Misa. Bendito MEMORIAL DE LA PASIÓN que nos recuerda de qué manera hemos sido justificados, con qué sacrificio tan inmenso hemos sido salvados.

Nunca valorizaremos suficientemente la Misa, nunca, por más que pongamos la atención necesaria estaremos lo suficientemente atentos para comprender cada momento de este sagrado Memorial del Señor Resucitado. Creemos que lo sabemos todo, hasta pensamos que con estar pasivamente esperando a que concluya ya hemos cumplido, ya nos hemos ganado la paga, la salvación, pero esto no es así. No podemos “despachar” a Jesús, que dio su vida por nosotros con un rito, con una presencia física, pues muchas veces nuestra cabeza y nuestro corazón andan por sitios diferentes, y la Misa requiere de nosotros toda la atención, toda la entrega, todo nuestro corazón, Él se hace presente en medio de nosotros para transformarnos, cambiarnos, hacernos nuevos cada domingo. ¿A caso crees que con ser de su grupo ya lo tienes todo hecho?, Eso, ¿a que te da derecho?, a nada. Lo que vives, el cómo lo vives, lo que tú des, tu entrega generosa eso te da lugar a estar con él, en él, esperar otra cosa es querer chantajear a Jesús diciéndole como los otros dos: “quiero estar a tu derecha”.

¿Qué quiero ser importante?, ¿Qué quiero ganarme el cielo?, ¿Qué quiero ser de utilidad a la Iglesia?: Una sola respuesta, sé servicial para todos, no te reserves para ti, ni para los de una clase social acomodada, cuanto más bajes más te eleva el Señor.

Entrégate con generosidad, no dejes perder tu vida con dádivas vacías para que la gente vea tu generosidad, no. No te molestes tanto en dar y si en darte tú mismo, date con amor, date por amor, date con generosidad, son muchos los que necesitan algo de ti, aunque sea una palmada en la espalda, una sonrisa, una mano amiga… es mucho lo que podemos hacer y no dando, dándonos.

Y por último VIVE, vive la vida con intensidad, ya que vives y puedes vivir con alegría porque Jesús murió por ti, se sacrificó por ti, se agarro a la cruz de nuestros pecados para que seamos libres, sin cadenas, sin esclavitudes, para poder mirar a lo alto sin tener que agachar la cabeza avergonzados por el peso de nuestras culpas. La VIDA que el nos da es maravillosa, no la desperdiciemos con tonterías, simpleces, ñoñerías e infantilismos. Seamos grandes, ya que Él nos hace ser grandes.

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