jueves, 3 de octubre de 2013

4 DE OCTUBRE: SAN FRANCISCO DE ASÍS



SAN FRANCISCO DE ASÍS: 
Un santo siempre actual y modelo a seguir:


Celebramos el día 4 de Octubre la fiestas del Seráfico San Francisco de Asís, llamado por Dios para reparar su Iglesia desde la humildad y la pobreza.
Nuestro amado Pontífice ha querido redescubrir los valores espirituales, sociales y religiosos de este gran santo de la humildad para aplicarlos a la Iglesia del Siglo XXI y así lograr el cambio que los Cardenales, en sus reuniones antes del Cónclave, decidieron necesario para el gran cambio, motivado por la santidad de vida y la humildad del Papa Benedicto XVI, que viéndose mermado de fuerza física, quiso renunciar para que fuera otro Papa quien impulsara a la Iglesia por este nuevo camino, -mientras él oraba-, guiada siempre por la fuerza Divina, el Espíritu Santo.
Pero esta Fuerza misteriosa de Dios siempre se ha manifestado en la humildad de ser humano donde radica su auténtica grandeza, por eso la Iglesia precisa, para ser testigo del amor de Dios de esa seráfica humildad que adornó la vida del gran Santo de Asís.
Que él desde el cielo interceda por el Papa Francisco y por todos los que en este día celebramos con alegría la fiesta de nuestro Santo.



Pidamos con Él al Señor, con un corazón siempre agradecido:

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición,
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.


Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial loado por el hermano sol,
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticia de su autor.


Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
y las estrellas claras, que tu poder creó,
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!


Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!


Y por la hermana tierra, que es toda bendición,
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!


Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la consolación!


Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!


¡No probarán la muerte de la condenación!
Servidle con ternura y humilde corazón.
Agradeced sus dones, cantad su creación.
Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.


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