viernes, 4 de octubre de 2013

Domingo XXVII del tiempo ordinario. Ciclo C








Lectura del santo Evangelio según San Lucas 17, 5-10

En aquel tiempo, los Apóstoles dijeron al Señor:
–Auméntanos la fe.
El Señor contestó:
–Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.
Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor, cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa?»
¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú?» ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid:
«Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.»


Comentario:

Dios nos pide a cada uno de nosotros, cristianos, creyentes “la obediencia de la fe”, no entendida como sumisión sino como adhesión libre y agradecida a su propuesta de salvación. Para lograr en nuestros días este aumento de nuestra fe vienen en nuestra ayuda el Papa Francisco y su predecesor, el Papa Benedicto XVI. El Papa Benedicto XVI, había comenzado a escribir una “Carta encíclica”, sobre la FE. Pero, no pudo terminarla. La terminó el Papa FRANCISCO.
En el número 37, dicen: “La fe se transmite, por así decirlo, por contacto, de persona a persona, como una llama enciende otra llama. Los cristianos, en su pobreza, plantan una semilla tan fe- cunda, que se convierte en un gran árbol que es capaz de llenar el mundo de frutos”.
En el número 39, nos dicen: “Es imposible creer cada uno por su cuenta. La fe no es únicamente una opción individual que se hace en la intimidad del creyente, no es una relación exclusiva entre el «yo» del fiel y el « » divino, entre un sujeto autónomo y Dios. Por su misma naturaleza, se abre al « nosotros », se da siempre dentro de la comunión de la Iglesia”.
Contínua el Papa en la Encíclica, en el número 40: Para transmitir esta riqueza hay un medio particular, que pone en juego a toda la persona, cuerpo, espíritu, interioridad y relaciones. Este medio son los sacramentos, celebrados en la liturgia de la Iglesia”.
Queridos hermanos y hermanas, si nosotros abrimos nuestro corazón, aumentará nuestra fe. Pero, Él, siempre pide nuestra colaboración. El Señor actúa en cada uno de nosotros, pero espera que nosotros pongamos de nuestra parte. No dejemos nunca de pedir con devoción al Señor y pedir también la intercesión -para que lo logremos- a la Santísima Virgen María, en este mes del Rosario: “Señor, CREO, pero AUMENTA MI FE”. Tenemos que creer, pero tenemos que ser consecuentes con la fe que hemos recibido y que tenemos que transmitir a los que nos preceden, ser de corazón “libre”, pero no manchemos la fe con nuestras imperfecciones, con nuestras mentiras y con nuestros cansancios: Dice CICERÓN: “La verdad se corrompe tanto por la mentira como por el silencio”. El Católico es culpable de muchas situaciones vergonzosas de nuestro mundo que afean la VERDAD de Dios por su silencio, no seamos cobardes, la verdad nos hace libres y esta libertad que Dios da al que vive la FE no se la arrebatará nadie.


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