miércoles, 5 de marzo de 2014

EL CAMINO DE LA CUARESMA: HOY ARRANCAMOS....


Comenzamos a caminar.

Un año más, una nueva Cuaresma, nuevas ilusiones, -ellas que nunca falten-, para nuestra vieja vida cristiana, viaja para mí, con el peso de los años, nuevas y jóvenes para tantas personas que comienzan sus andaduras por los vericuetos de mapas y trazados que nos regala con tanta generosidad el Evangelio, siempre pendiente de que ningún cristiano pierda el camino.

 Pero esto es la Cuaresma, volver al camino, dejarnos de tonterías y de ofertas llamativas que el maléfico mundo nos ofrece, de rutas y atajos alternativos con coloridos atrayentes, de engañosas promesas que nunca se cumplen, no, no perdamos la calma, quizás resulte que el camino ofrecido por Jesús sea más angosto, más doro al principio, pero luego en cuanto empiezas a caminar te das cuenta que ese cansancio va desapareciendo, y que desaparece con los miedos, con los temores, con las soledades, pues el que quiere y camina por esta senda ya trazada que es la Iglesia se da perfectamente cuenta que el camino nunca se hace solo, aunque solo te encuentres en muchos momentos, pero si prestas atención, si te fijas bien, aunque no le veas, verás junto a tus huellas las huellas de nuestro Redentor que canina siempre a nuestro lado.

¿Pero si miras y te desesperas, y estás agotado, si no puedes más, si la angustia te aflige y ves que solamente hay unas huellas?. No desesperes, no seas cobarde, no pienses mal, no creas ni por un momento que son tuyas, que eres tu caminando sólo, triste y abandonado, no; es Cristo, son sus huellas, ¿ves?, son más profundas porque Él carga contigo, carga con nosotros pues quiere que a toda costa lleguemos a la meta, Él vino para que todos, digo TODOS, TODOS ALCANCEMOS LA SALVACIÓN.

¡Ah el Camino!, sí, el CAMINO de Cristo tiene cruces, cruces que pesan, por eso la cuaresma es tiempo de compartir pesos, cargas, males, tristezas y también alegrías, es el tiempo de compartirlo todo, y cuanto más pesadas son nuestras cruces más afortunados somos, nos servirán de “puente”, cruzaremos barrancos, ríos impetuosos y estaremos seguros.

Confía en Él que Él te sostiene, confía y no decaigas, Él es la Salvación. Vive la Cuaresma y llega a la PASCUA. ES LA META.

Granada, 5 de Marzo de 2014.
Fr. Francisco E. García Ortega, O.P.


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