lunes, 24 de marzo de 2014

Mañana 25 de marzo se celebra la solemnidad de la Anunciación de la Virgen María.




La Anunciación, narrada al inicio del Evangelio de san Lucas, es un acontecimiento humilde, escondido --nadie lo vio, sólo lo presenció María--, pero al mismo tiempo decisivo para la historia de la humanidad. Cuando la Virgen pronunció su «sí» al anuncio del ángel, Jesús fue concebido y con Él comenzó la nueva era de la historia, que después sería sancionada en la Pascua como «nueva y eterna Alianza». 

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». La respuesta de María al ángel continúa en la Iglesia, llamada a hacer presente a Cristo en la historia, ofreciendo su propia disponibilidad para que Dios siga visitando a la humanidad con su misericordia. 

En nuestros templos y en la religiosidad popular de Andalucía y de España, en los Altares de Culto de nuestras hermandades, en este período de Cuaresma ya adentrados en la tercera semana, contemplamos más frecuentemente a la Virgen que en el Calvario sella el «sí» pronunciado en Nazaret. Unida a Jesús, testigo del amor del Padre, María vivió el martirio del alma. Invoquemos con confianza su intercesión para que la Iglesia, fiel a su misión, dé al mundo entero testimonio valiente del amor de Dios.

Así como vivimos este “SÍ” de nuestra Madre la Virgen María, cada uno de nosotros, al llegar esta fecha de la Anunciación del Señor a María, tenemos que esforzarnos en vivir nuestro SÏ personal a Dios, para que Cristo nazca siempre en nosotros, para que lo hagamos siempre presente en nuestro corazón y cada uno, como buenos cristianos lo hagamos presente en medio de nuestro mundo.


Bendita sea tu PUREZA OH SIEMPRE VIRGEN MARÍA. TU BONDAD, SENCILLEZ Y HUMILDAD, BENDITO TU SÍ QUE NOS TRAJO AL MUNDO AL SALVADOR.


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