martes, 4 de marzo de 2014

Bajo un manto de estrellas. la otra parte:



LA  OTRA   PARTE:

En la “BIOGRAFÍA Y EXPERIENCIAS  DE UNA VIDA” que escribiera hace años el tan santo e ilustre dominico P. Gonzalo Pérez Lobato, O.P., y que yo transcribí según él me iba dictando y que vivió de primera mano todo lo acontecido en Almagro en el año 1936 y años siguientes, se narra lo que aparece en la tan deseada de ver en Granada película “BAJO UN MANTO DE ESTRELLAS” de Oscar Parra de Carrizosa. Ciertamente considero de gran valor para la cultura y para la historia que surja en este tiempo concreto, donde parece que solamente se quiere recordar y valorizar otra etapa de nuestra desdichada historia que se de a mostrar de alguna manera lo que aconteció, no solamente con los Dominicos, y sí con todas las Ordenes y Congregaciones religiosas, masculinas y femeninas en aquellos años funestos del final de la República Española y principio de la Guerra Civil española.

Pero desde esta Biografía pareciera urgente y hasta necesario denotar una gran laguna, una falta que grita, clama, alza la voz diciendo: ¿Y nosotros, que?, y es la otra parte. La parte de aquellos que no murieron en Almagro, pero que vivieron un calvario en ocasiones quizás peor que la misma muerte, que llega y termina, pues para aquellos que tenemos fe sabemos muy bien que es un paso, un paso de esta triste y terrenal vida a una dichosa y eterna en el Cielo, junto a Dios y a aquellos que nos han precedido, y por qué no, junto aquellos que nos han perseguido, masacrado, arruinado las ilusiones y las esperanzas o que incluso nos han dado muerte, sí, que nadie se escandalice, yo espero y espero de corazón que todos aquellos que mataron a mis hermanos Dominicos, que persiguieron con saña, que hicieron sufrir lo insufrible estén junto a ellos en el cielo gozando de la misma paz y Dicha que los Mártires, pues estos murieron perdonando, y este perdón es un DON de Dios, y si ellos perdonaron siendo simples mortales, ¿Qué no hará nuestro Padre del Cielo si es entre otras cosas Padre de perdón, de amor y de misericordia?.

Pues digo que es una pena no contar con una segunda parte, sí, con la historia de los de menos de 18 años que no murieron y de Almagro salieron para la Cárcel Modelo de Madrid, sí, niños en la Cárcel Modelo, niños que lloraron, sufrieron la incertidumbre de escuchar cada mañana la lista de infinidad de nombres de religiosos y sacerdotes, que abarrotaban la cárcel de manera que no habia espacio para acostarse en el suelo, según contaba el P. Gonzalo, que salían de la cárcel para ser fusilados y entraban muchos más, niños que aguardaban su muerte sin esperanza, niños que vivieron esos días de un terror tan grande que es difícil poder describir en estas líneas o en la mejor de las películas.

La salida de la cárcel Modelo de Madrid fue un leve alivio, pues ya tenían anunciado que iban presos a Valencia, y la esperanza de sobrevivir se vio muchas veces troncada con la experiencia del viaje, donde les bajaron de los camiones en distintas ocasiones para que vieran la cantidad de curas asesinados en las cunetas de la carretera, y atemorizaron con que les pasaría lo mismo si sorprendían a alguno de estos niños rezando el Rosario, cosa que por supuesto hacian todos ellos no una vez sino infinidad de veces cada día y cada noche. Pero el colme del terror fue llegando ya a Valencia la noche que les “hospedaron” en un colegio de Hermanos de la Salle, donde ni siquiera se molestaron en apartar de la vista de los niños los cadáveres de los Hermanos que estaban regados por patio, escaleras, pasillos y habitaciones.

La experiencia vivida fue tan terrible que en el bando de los Nacionales se puso como consigna liberar cuanto antes Valencia para salvar a los niños de Almagro. Pero en lo que eso llegó muchos de ellos cumplieron los 18 años, El P. Gonzalo pasó a trabajar en un hospital pues muy listo él se libró del servicio militar en la zona Republicana, pero otros que no lo lograron, como Fr. Daniel, murió por Cataluña al intentar pasar de la zona roja a la de los nacionales.

Sí, la verdad que da para una película, triste, pero una gran película, pues todo no terminó con el martirio de Almagro, por desgracia siguió, y siguió mucho tiempo aún.

Con el recuerdo siempre en el corazón de aquellos mártires de otra manera y con mi encomienda a ellos que desde el Cielo velan por nosotros. Fr. Francisco E. García Ortega, O.P.
Granada, 4 de Marzo de 2014.

 Aquí narra el P. Gonzalo todas las peripecias que sufrió él y sus compañeros en su "peregrinación hacia el final de la guerra civil española. Dignas de mantener en la memoria pues forman parte de la Historia. Otro Documento es el presentado a Roma con motivo de la Causa de los Mártires, donde hay muchos testimonios, pero uno de los más elocuentes es el narrado por el P. Gonzalo, aunque también figura el del P. Ramón, que se salvó de la muerte por "cortesia" del alcalde de Almagro, que de niño jugaban juntos y más de una vez comía en casa de sus padres y aunque los de la CNT quisieron por todos los medios darle muerte el Alcalde le sacó a Madrid y de allí se libró de sus perseguidores.

 En el momento de la separación de los Mártires del resto de los frailes jóvenes menores de 18 años, un joven fraile de los que mataron le entregó un crucifijo al P. Ramón para que cuidara y velara por su hermano, de 17 años que quedó con vida, ese crucifijo lo tenía el P. Ramón en el Rosario de su hábito, cuando este murió, a mí que me tocó amortajar al P. Ramón, le puse uno de sus hábitos y la correa con el Rosario, como tenía que ser, pero sin saber que la cruz del Rosario era una gran y apreciada reliquia de los Mártires, así que termino en el panteón de los Dominicos de Jerez de la Frontera, con los restos del P. Ramón.

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