jueves, 21 de marzo de 2013

PARA CADA TIEMPO DIOS DA A AQUEL QUE MAS COMBIENE:




Así es la infinita misericordia de Dios. En estos días he leído mucho sobre lo maravilloso que es nuestro Papa Francisco, pero también he leído y apreciado un cierto “resquemor” de algunos respecto a comparaciones del nuevo Papa con el anterior y parece que a algunos les molesta la actitud del Papa Francisco como si la bondad del nuevo papa quitara prestigio o valor al papa Benedicto.

También se ha escrito que Benedicto es el Papa de la cabeza, mientras que Francisco es el Papa del corazón.
Nada más equivocado que todas estas comparaciones, pues cada persona, -y esto gracias a Dios es así- es totalmente diferente a otra persona, y en un Papa no tiene para nada que ser parecido uno a otro, la verdadera riqueza está precisamente en lo que el nuevo aporta como propio de él y que es lo que hace que sea diferente, sin por eso ser mejor ni peor.
Desde el año 1846 a nuestros días, y podíamos ir siglos para atrás de igual manera, hemos tenido 12 grandes bendiciones en cada uno de los Sumos Pontífices que han gobernado la Iglesia de Jesucristo, y el secreto está precisamente en esto, que la Iglesia no es del Papa, es de Cristo y Él pone al frente de la misma a aquel que es el oportuno para llevar a término su trabajo evangelizador que ella precisa, que el pueblo necesita.
No valen pues las comparaciones, no son necesarias. Lo que si podemos hacer es hablar y admirar aquella impronta que cada uno deja como herencia para todos nosotros y la certeza, cada día más clara, que la acción del Espíritu Santo está en aquellos que pone al frente de la Barca de Pedro.

Según el orden de las fotos de izquierda a derecha y de arriba abajo:

Pío IX (1846.1878)
León XIII  (l848-1903
Pío X (1903-1914)
Benedicto XV (1914-1922)
Pío XI (1922-1939)
Pío XII (1939-1958)
Juan XXIII  (1958-1963)
Pablo VI (1963-1978)
Juan Pablo I (1978-1978)
Juan Pablo II (1878-2005)
Benedicto XVI (2005-2013)
Francisco (2013-….)

Elevo mis plegarias por el amado Benedicto y no me canso de dar gracias a Dios por lo mucho que ha hecho por la Iglesia, y por lo que sigue haciendo con lo que considero es un heroico gesto lo de renunciar. Y elevo mis plegarias por el Papa Francisco y le doy gracias a Dios por darnos un Papa que nos dice que el estilo de vivir la fe y de vivir en Iglesia puede ser distinto y además puede ser más evangélico, sin que esto menoscabe el trabajo y reste la impronta de los papas anteriores. Cada época tiene sus personales y cada uno trae su propio estilo. Al final se dirá: TODOS FUERON MUY BUENOS.

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